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Análisis del cierre de temporada de Tottenham y Everton en la Premier League 2025

En el cierre de una temporada áspera en la Premier League 2025, el Tottenham Hotspur Stadium fue el escenario de un 1-0 que dijo mucho más de lo que marcó el luminoso. Tottenham, dirigido por Roberto De Zerbi, se aferró a una victoria mínima ante un Everton de Leighton Baines que llegaba mejor posicionado en la tabla, pero que terminó confirmando sus dudas recientes.

Siguiendo esta campaña, el cuadro londinense la concluye en el puesto 17 con 41 puntos y una diferencia de goles total de -9, producto de 48 tantos a favor y 57 en contra. Es el retrato de un equipo que ha vivido al borde: solo 10 triunfos en 38 jornadas, con un Tottenham frágil en casa (3 victorias, 6 empates y 10 derrotas en 19 partidos, 22 goles a favor y 31 en contra) y algo más competitivo fuera. Everton, por su parte, cierra en la 13ª posición con 49 puntos y un -3 en la diferencia de goles (47 a favor, 50 en contra), una campaña más estable pero igualmente irregular, con 13 victorias y un rendimiento equilibrado entre Goodison y sus desplazamientos.

Fotografía Táctica

La fotografía táctica del encuentro fue un espejo casi perfecto: ambos alineados en 4-2-3-1, pero con naturalezas distintas. Tottenham se organizó alrededor de una estructura muy reconocible: A. Kinsky bajo palos; línea de cuatro con P. Porro, K. Danso, M. van de Ven y D. Udogie; doble pivote R. Bentancur–J. Palhinha; tres mediapuntas con D. Spence, C. Gallagher y M. Tel por detrás de Richarlison como único punta. Un once que evidencia la apuesta de De Zerbi por la salida limpia desde atrás y la agresividad de sus laterales, pero también la necesidad de reconstruir una columna vertebral sin varias piezas clave.

Las ausencias fueron un vacío enorme en el relato de la temporada spur. B. Davies (lesión de tobillo), M. Kudus (muscular), D. Kulusevski, W. Odobert, C. Romero y X. Simons (todos con problemas de rodilla) no estuvieron disponibles. Entre ellos se concentran dosis importantes de liderazgo defensivo, desequilibrio entre líneas y amenaza exterior. La baja de C. Romero, uno de los defensores más influyentes del campeonato tanto en agresividad como en juego aéreo, obligó a que M. van de Ven y K. Danso asumieran más responsabilidad en la zaga. Van de Ven, que en la temporada de liga bloqueó 22 disparos y fue expulsado una vez, encarnó el papel de central dominante, corrigiendo a campo abierto y sosteniendo una línea adelantada que sin Romero tiende a sufrir.

En ataque, el peso recayó sobre Richarlison, máximo goleador del equipo en la Premier League con 11 tantos y 4 asistencias en total, en 32 apariciones. Su 6.83 de valoración media y sus 47 tiros (26 a puerta) describen a un delantero que vive en el filo: no siempre fino, pero constantemente amenazante. A su alrededor, M. Tel y C. Gallagher ofrecieron movilidad entre líneas, mientras D. Spence atacaba el espacio desde la banda opuesta. Sin Simons ni Kulusevski, Tottenham perdió creatividad pura, pero ganó en verticalidad y trabajo sin balón.

Everton respondió con su propio 4-2-3-1: J. Pickford en portería; línea de cuatro con J. O'Brien, J. Tarkowski, M. Keane y V. Mykolenko; doble pivote J. Garner–T. Iroegbunam; por delante M. Rohl, I. Ndiaye y K. Dewsbury-Hall, con T. Barry como referencia ofensiva. Las ausencias también pesaron: J. Branthwaite (isquiotibiales), J. Grealish (pie) e I. Gueye dejaron a Baines sin un central zurdo dominante, un generador de ventajas entre líneas y un mediocentro de experiencia. Sin Grealish, Everton perdió uno de sus focos creativos (6 asistencias en la liga) y un especialista en recibir entre líneas y forzar faltas.

El "Engine Room"

El “Engine Room” del partido se jugó en el eje Bentancur–Palhinha contra Garner–Iroegbunam. Tottenham encontró en J. Palhinha el ancla necesaria para proteger una defensa que, en total, ha recibido 1.5 goles de media por partido (1.6 en casa). Su lectura de juego permitió liberar algo más a Bentancur, que pudo conectar con Gallagher entre líneas. Everton, en cambio, dependió mucho de J. Garner: un futbolista que ha completado 1792 pases en la temporada, con 56 pases clave y un 87% de acierto, pero también un foco disciplinario (12 amarillas totales). Su rol híbrido, iniciando juego y a la vez saltando a la presión, dejó espacios a su espalda que Tottenham explotó con las conducciones de Tel y las caídas de Richarlison.

En la banda derecha spur, el duelo “Cazador vs Escudo” tuvo un matiz particular: P. Porro, uno de los defensores más agresivos de la liga (10 amarillas totales, 56 pases clave, 75 entradas y 10 disparos bloqueados), fue más un lanzador que un mero lateral. Sus proyecciones obligaron a K. Dewsbury-Hall e I. Ndiaye a retroceder, reduciendo la capacidad de Everton de salir con claridad. Sin un nueve de referencia consolidado en el once, el equipo de Baines dependió demasiado de las llegadas de segunda línea y de la inspiración puntual de Barry.

Disciplina

En clave disciplinaria, el encuentro encajó en los patrones de ambos. Tottenham es un equipo de amonestaciones tardías: el 24.75% de sus amarillas en la temporada llegan entre el 61' y el 75', y otro 16.83% entre el 76' y el 90'. Everton, por su parte, concentra el 21.62% de sus amarillas en el tramo 76'-90' y ha visto cómo la mitad de sus rojas se producen también en el último cuarto de hora. Es el reflejo de dos conjuntos que sufren cuando el partido se rompe y las distancias entre líneas se agrandan.

Desde la óptica estadística global, el 1-0 encaja con la narrativa de un Tottenham que, pese a promediar 1.3 goles a favor en total y solo 1.2 en casa, ha tenido problemas para traducir posesiones largas en marcadores amplios, y de un Everton que fuera de casa anota 1.1 goles de media y encaja 1.2: partidos cerrados, márgenes mínimos. Sin datos de xG específicos del encuentro, la proyección se apoya en esa tendencia: Spurs necesitaban un plan de partido de baja puntuación, protegido por la estructura de Palhinha y la velocidad correctora de Van de Ven, y eso fue exactamente lo que ofrecieron.

Siguiendo este resultado, la tabla dice que Everton termina por delante y Tottenham al borde del abismo, pero el relato táctico deja una lectura más matizada: De Zerbi ha encontrado, entre lesiones y cambios de dibujo, un esqueleto competitivo sobre el que construir. Baines, en cambio, deberá revisar cómo un equipo capaz de 11 porterías a cero en total ha terminado la campaña con una sensación de vulnerabilidad recurrente. En el Tottenham Hotspur Stadium, el marcador fue corto; las conclusiones, en cambio, son profundas para ambos proyectos.