Bournemouth blinda a Alex Scott mientras Liverpool acelera por su fichaje
Bournemouth blinda a Alex Scott mientras Liverpool acelera por su fichaje
En la costa sur no quieren ni oír hablar de despedidas. Bournemouth se aferra a Alex Scott con la misma determinación con la que se aferra a la permanencia cada temporada. Y esta vez el rival no es un equipo, sino un mercado entero.
El centrocampista de 22 años se ha convertido en uno de los nombres más codiciados del fútbol inglés. Liverpool aprieta, Arsenal y Manchester United siguen atentos y en el club del Vitality Stadium lo tienen claro: solo un golpe histórico de chequera abriría la puerta.
Un talento que Bournemouth valora como oro
Dentro de Bournemouth hablan de Scott como de un futbolista de élite en ciernes. No es una promesa cualquiera. El club lo sitúa en el mismo escalón de valor y proyección que Elliot Anderson, la joya de Nottingham Forest por la que Manchester City estudia una operación cercana —o incluso superior— a los 100 millones de libras.
Ese es el listón. Y no es casual.
La referencia interna es contundente: si City está dispuesto a moverse en esas cifras por Anderson, Bournemouth cree que Scott merece estar en la misma conversación cuando se habla de los mejores centrocampistas jóvenes del momento.
Por eso el club trabaja a contrarreloj en un nuevo contrato. Las conversaciones avanzan sin un acuerdo definitivo, pero en los despachos del Vitality mantienen el optimismo. La idea es blindarlo con un vínculo mejorado que, muy probablemente, incluya una cláusula de rescisión que proteja tanto al jugador como a la entidad.
Mientras tanto, el mensaje hacia fuera es inequívoco: no habrá rebajas.
La venta récord de Bournemouth sigue siendo la de Antoine Semenyo a Manchester City por 65 millones de libras. Cualquier negociación seria por Scott, según fuentes del club, debería “superar con holgura” esa cifra antes siquiera de sentarse a hablar.
Liverpool aprieta… con ventaja emocional
En medio de ese escenario, Liverpool ha pasado de observador interesado a actor principal. El seguimiento a Scott viene de lejos, pero en las últimas semanas el interés se ha convertido en una persecución abierta, ligada a la reconstrucción que prepara el club de Anfield en su centro del campo.
Aquí entra en juego un factor decisivo: las relaciones personales.
Andoni Iraola y el director deportivo Richard Hughes conocen a la perfección a Scott de su etapa conjunta en Bournemouth. Iraola fue una pieza clave en su desarrollo en la costa sur, mientras que Hughes fue quien lo sacó de Bristol City y lo llevó al Vitality. Ambos siguen convencidos de que el centrocampista tiene el perfil ideal para rendir al máximo nivel.
Ese vínculo no es un detalle menor. Las fuentes consultadas apuntan a que Scott vería con buenos ojos reencontrarse con Iraola y Hughes en Anfield. Un matiz que podría inclinar la balanza si Liverpool decide formalizar su ofensiva con una oferta en firme.
Un mercado de centrocampistas en ebullición
El movimiento de Liverpool por Scott no se entiende sin mirar a su propio vestuario. El futuro de varias piezas del centro del campo está en el aire y el club de Merseyside ya explora diferentes escenarios.
El nombre de Adam Wharton, estrella de Crystal Palace, sigue en la agenda. Curtis Jones se perfila como uno de los jugadores que más interés puede despertar este verano. Y sobre Alexis Mac Allister también planean interrogantes a largo plazo.
Ese cóctel puede llevar a Liverpool a acudir al mercado por más de un centrocampista antes de que se cierre la ventana de fichajes. Scott encaja en ese plan: Premier League a sus espaldas, capacidad para rendir en varias posiciones interiores y un margen de crecimiento enorme.
No es solo presente. Es un proyecto de centro del campo.
Bournemouth resiste… por ahora
En Bournemouth, la estrategia es clara: aguantar. El club se centra en atar a Scott con un nuevo contrato y en resistir el asedio de los grandes, por muy insistente que sea el interés de Liverpool.
El pulso está servido. De un lado, un club que se sabe vulnerable ante una oferta descomunal, pero que no tiene intención de regalar a su jugador más prometedor. Del otro, una potencia que necesita renovar su motor en la medular y que cuenta con dos figuras clave —Iraola y Hughes— capaces de convencer al futbolista.
La pregunta ya no es si Alex Scott tiene nivel para dar el salto. La verdadera cuestión es quién se atreverá a pagar el precio que Bournemouth ha puesto sobre la mesa.
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