Canberra United asegura su futuro y busca equipo masculino en el A-League Men
Canberra United, durante dos años al borde del abismo, vuelve a tener suelo firme bajo los pies. El histórico club del A-League Women ha pasado a manos privadas por primera vez desde su creación en 2008 y, con ello, ha asegurado no solo su presencia en la temporada 2026-27, sino también un plan claro para devolver a la capital un equipo masculino en el A-League Men a partir de 2028-29.
El nuevo propietario es Australian Sports Group (ASG), que ha adquirido la licencia que hasta la última campaña gestionaba Capital Football, desbordada ya por los costes de mantener al equipo en la élite. El acuerdo, cuyo montante total se estima en torno a los 15 millones de dólares —incluyendo la futura estructura masculina—, llega con una garantía clave: ASG se compromete a respaldar financieramente a Canberra United con hasta 3 millones de dólares a lo largo de varios años.
McKellar Park, corazón y posible cuartel general
La puesta de largo tuvo lugar en McKellar Park, el hogar espiritual del club. Allí, el director ejecutivo de ASG, Theo Fotopoulos, y el presidente, Morris McAlister, confirmaron lo que la hinchada quería escuchar: Canberra United seguirá jugando en McKellar.
No solo eso. El grupo estudia convertir la zona en un verdadero centro neurálgico del club. La idea pasa por establecer una base de entrenamientos en el propio McKellar Park y operar desde una oficina en el vecino Belconnen Soccer Club, que se perfila como socio estratégico.
La operación llega después de que el proyecto de un centro de alto rendimiento en el Throsby Home of Football, impulsado por Capital Football y el gobierno del ACT, se viniera abajo por falta de recursos. Ahora, ASG explora de nuevo el mapa de la ciudad.
Fotopoulos lo dejó claro en declaraciones a The Canberra Times: todo dependerá de lo que se pueda aprobar en términos de instalaciones en McKellar. El terreno, uno de los pocos recintos privados de fútbol en Canberra, ronda las seis hectáreas. El directivo ya ha iniciado contactos y percibe un escenario “muy positivo” para desarrollar algo sólido allí. Su mensaje de fondo fue simple: el fútbol en la capital necesita una casa, y el objetivo es que esa casa sea McKellar.
Banquillo, plantilla y reloj en marcha
El tiempo corre. La pretemporada arrancará en seis semanas, el calendario del A-League Women se publicará el mes que viene y la campaña comienza el 16 de octubre. ASG lo sabe y ha puesto la figura del entrenador en la parte alta de la agenda.
El club ya ha mantenido reuniones con Antoni Jagarinec, el técnico que ha llevado a Canberra United a las finales en las dos últimas temporadas. No hay anuncio oficial todavía, pero Fotopoulos habló abiertamente de continuidad y consolidación, y subrayó que los resultados del entrenador “hablan por sí solos”. El objetivo es cerrar cuanto antes el cuerpo técnico y, casi en paralelo, la plantilla.
El sindicato de futbolistas, PFA, trabaja actualmente con las jugadoras, y desde el nuevo propietario transmiten confianza en que los acuerdos se cierren con rapidez. La prioridad, insisten, es tener el equipo armado sin más dilaciones para encarar un curso que se presenta como fundacional en la nueva era.
El eterno sueño masculino, con fecha marcada
La otra gran pregunta en Canberra flotaba en el aire desde hace casi dos décadas: ¿habrá por fin un equipo masculino de la ciudad en el A-League Men?
La respuesta de Fotopoulos fue tajante. ASG dispone de una opción —no todavía de una licencia plena— para entrar en la temporada 2028-29. No es la inmediatez que muchos imaginaban cuando se hablaba de un equipo masculino apenas un año después de consolidar el proyecto femenino, pero sí es un compromiso con calendario.
El director ejecutivo definió el proyecto como una “estrategia gemela”: el verdadero músculo, sostuvo, llega cuando hombres y mujeres comparten escudo y estructura. Para ASG, dejar fuera a los hombres no es una opción; el plan siempre ha incluido a ambos.
La confirmación supone, de facto, un giro en una historia que se había vuelto frustrante. Canberra llevaba 18 años intentando entrar en el A-League Men. El líder de la candidatura, Michael Caggiano, ha empujado el proyecto durante los últimos ocho, y el APL declaró a la capital “ubicación preferente” para una franquicia de expansión hace ya más de tres años y medio, en el mismo paquete en el que figuraba Auckland, hoy campeón y asentado desde hace dos temporadas.
El presidente del APL, Steve Conroy, agradeció el apoyo del gobierno del ACT y de la comunidad futbolera local y celebró la llegada de ASG como un “nuevo paso emocionante” para el fútbol profesional en el territorio.
Un nombre intocable… y un apodo por decidir
Hay cosas que no se tocan. Una de ellas es el nombre. Canberra United seguirá siendo Canberra United, tanto en la estructura femenina como en la futura masculina. Dieciocho años de historia pesan demasiado como para tirarlos por la borda.
Lo que sí quiere cambiar Fotopoulos es el relato alrededor del escudo. El plan pasa por lanzar una campaña pública, posiblemente a través de The Canberra Times, para que la afición elija un apodo. Las opciones vuelan ya en el aire: desde guiños al verde del club hasta referencias locales. El directivo lanzó incluso ejemplos en tono distendido —Green Machine, entre otros—, dejando claro que la puerta está abierta a la imaginación colectiva. El nombre oficial no se toca; el sobrenombre, en cambio, será de la gente.
En las gradas de McKellar, mientras tanto, el mensaje era otro: alivio. Aficionados, familias y jóvenes futbolistas observaban el anuncio con una mezcla de curiosidad y esperanza. El club no desaparece. Cambia de manos, pero sigue vivo.
Quiénes son los hombres detrás del rescate
Detrás de Australian Sports Group hay perfiles con años de rodaje en el fútbol australiano.
Morris McAlister, presidente de ASG, procede del mundo del comercio. Es director gobernante de Petron Plus 7 Australian and New Zealand, empresa especializada en productos para motores y maquinaria, y ejerce también como consultor sénior en MEC Team Consultants, firma que conecta negocios australianos con mercados en China.
Theo Fotopoulos, nuevo director ejecutivo de Canberra United, es un ejecutivo de marketing y dirige FOS Group Australia. Su nombre no es nuevo en el ecosistema del balón: fue director ejecutivo de Sydney Cosmos y de Sydney Olympic, y también estuvo implicado en Newcastle Breakers, club que compitió en la antigua NSL.
Ambos tendrán ahora dos años para levantar la estructura que permita alumbrar el equipo masculino sin descuidar el crecimiento del femenino, que seguirá siendo la punta de lanza del proyecto en el corto plazo.
Academia, infraestructuras y una deuda con la base
El discurso de Fotopoulos no se limitó al primer equipo. Uno de los puntos que más ruido generó en Canberra en los últimos años fue la decisión de Capital Football de cerrar la academia de United hace tres temporadas. Ese vacío en la pirámide formativa dejó a muchos chicos y chicas sin un camino claro hacia el profesionalismo.
ASG quiere revertirlo. El nuevo propietario se compromete a reactivar las vías de desarrollo para futbolistas de la región, tanto en categoría masculina como femenina, y a invertir en infraestructuras futbolísticas en la capital. El objetivo declarado: un club fuerte, con raíces en la comunidad, obsesionado con la excelencia deportiva, pero también con el crecimiento comercial y el impacto social.
“Comunidad”, “crecimiento”, “nuevas infraestructuras”, “cantera para chicos y chicas”: no son solo palabras bonitas en un comunicado. Son, en la práctica, el termómetro por el que se medirá este proyecto en los próximos años.
Porque el rescate de Canberra United no se juzgará únicamente por la presencia del equipo en el próximo calendario del A-League Women, ni por la entrada del conjunto masculino en 2028-29. Se medirá por algo más profundo: si la capital, después de tanto tiempo esperando su sitio en el fútbol profesional, es capaz de convertir esta segunda oportunidad en un club que realmente le pertenezca.
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