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Jamie Carragher revela el talón de Aquiles de Messi para frenar a Argentina

Lionel Messi llega a la semifinal del Mundial como la figura absoluta del torneo: ocho goles, dos asistencias, el líder total de una Argentina que busca su segunda final consecutiva. Todo el foco parece estar en cómo frenarle. Jamie Carragher, sin embargo, va un paso más allá: sí, hay que intentar contenerle… pero también se le puede atacar.

El exdefensa del Liverpool ve una grieta en la leyenda argentina que Inglaterra debe explotar en Atlanta.

No han encontrado la respuesta en 20 años

Carragher no se engaña con la magnitud del reto. Lo resume con crudeza.

No es nada nuevo con Messi. Lleva 20 años y nadie ha encontrado la respuesta, recuerda. Tiene que haber un plan. No creo que sea un marcaje al hombre, pero necesitan un plan. Los jugadores lo estarán esperando. No es admitir la derrota. Te enfrentas, posiblemente, al mejor jugador de todos los tiempos. Y lo ha demostrado en este torneo.

La clave, para él, no está solo en minimizar el impacto del argentino cuando tiene el balón. También en lo que ocurre cuando no lo tiene.

“También deberían pensar en cómo pueden explotar a Lionel Messi”, insiste. “Él camina cuando el rival tiene la pelota, así que eso no significa que el lateral izquierdo de Inglaterra deba estar a su lado todo el partido. Pueden explotar el hecho de que Argentina solo defiende con nueve jugadores de campo”.

El mensaje es claro: si Messi se reserva para atacar, Inglaterra debe castigar ese espacio. No se trata de perseguirle, sino de obligar a Argentina a pagar el precio de su libertad.

Inglaterra quiere un partido “tipo Croacia”

Carragher mira al escenario de Atlanta y se agarra a un precedente reciente: el estreno ante Croacia, un duelo abierto en el que el equipo de Thomas Tuchel pudo correr y encontrar espacios.

No creo que haya demasiada diferencia entre los equipos. Espero que este partido tenga elementos del encuentro contra Croacia, donde te enfrentas a un rival que se ve a sí mismo como un buen equipo, explica.

Ahí está el matiz que más le ilusiona: una Argentina que no se encierre.

“Desde luego, no creo que vayan a meter a todo el mundo detrás del balón. Intentarán ir a por nosotros, y ¿eso dejará espacios para que ataquemos? Sus laterales quieren ir altos y abiertos, pero no juegan realmente con extremos, quizá sea algo que podamos explotar”.

Carragher quiere una semifinal distinta al guion que ha acompañado a Inglaterra durante casi todo el torneo, con partidos espesos y un equipo lejos de su techo.

“Espero que sea un tipo de partido diferente a la mayoría de los que hemos visto de Inglaterra en esta competición. Sigo pensando que Inglaterra no ha estado ni cerca de su mejor nivel en cuanto a rendimiento”.

La semifinal, para él, es la oportunidad de romper por fin ese freno de mano.

Tuchel, el discurso duro y el “caso” Bellingham

En paralelo al debate táctico, el ruido ha llegado por las palabras de Thomas Tuchel tras el sufrido triunfo ante Noruega. El técnico alemán fue duro con el rendimiento con balón de su equipo y llegó a decir que casi tiran el pase a cuartos.

En caliente, a Jude Bellingham le preguntaron por esas declaraciones. El centrocampista, que había marcado dos goles, dejó caer que Tuchel no sabía lo que era jugar en las condiciones extremas de Miami: más de 33 grados y una sensación térmica cercana a los 40 por la humedad.

¿Conflicto abierto? Carragher lo descarta de plano.

No vi nada malo en los comentarios de Tuchel, defiende. Probablemente estaba un poco emocional después del partido. Inglaterra no jugó especialmente bien y podría haber perdido fácilmente ese encuentro contra Noruega.

Ahí apela al carácter que ya mostró el alemán en el Chelsea.

“Le conocemos del Chelsea. Es uno de sus puntos fuertes. Te lo dice a la cara. Lo has visto con [Djed] Spence en este torneo. En un Mundial, un seleccionador tiene que ser decisivo. Debe tomar decisiones grandes, decirle las cosas claras a la gente. No puedes esperar. Las cosas tienen que pasar ya. Me pareció una entrevista brillante del entrenador”.

Carragher también entiende la reacción de Bellingham.

“Jude, de nuevo, está emocional después del partido. Acaba de marcar un par de goles, y luego se da cuenta de lo duro que fue sobre el césped y de las condiciones. Lo puedo entender, pero Thomas Tuchel estará absolutamente tranquilo con eso”.

Para el excentral, no hay cisma, solo la tensión normal de un torneo que no perdona.

Saka por delante de Madueke: nada de guardar fuerzas

Con Declan Rice recuperado y Reece James ya con minutos ante Noruega, el gran dilema de Tuchel parece estar en la banda derecha del ataque. Noni Madueke ha sido titular en cuatro partidos este verano; Bukayo Saka, en tres. El del Arsenal arrastra problemas físicos desde hace semanas.

Carragher, aun así, no duda: si Saka puede jugar, debe hacerlo.

“Creo que Madueke ha tenido muchas oportunidades en este torneo”, analiza. “No ha terminado de salirle. Saka desde luego no ha estado a su mejor nivel, pero sabemos que no está al cien por cien”.

Su apuesta pasa por arriesgarse con el talento del jugador del Arsenal.

“Solo espero que, con cada minuto o más tiempo que está en el campo y con más apariciones, empecemos a ver algo de lo que conocemos de Bukayo Saka. Estos son los partidos en los que te la juegas. Si está bien, o crees que puedes sacar algo de él, tienes que ponerle. No hay que preocuparse por lo que viene después. Sé que después hay una final del Mundial, pero este partido es demasiado importante”.

El mensaje es inequívoco: Argentina no admite cálculos conservadores. Ni con Messi al otro lado ni con un billete a la final en juego.