canchacentral full logo

Carrera por la Bota de Oro: Messi y Mbappé luchan por el récord

“Sometimes in football, you have to score goals.” La frase de Thierry Henry tiene ya 16 años, pero en este tramo final del Mundial 2026 suena como una ley elemental. Quedan solo cuatro partidos y, mientras los semifinalistas persiguen la Copa, otro trofeo late en paralelo: la Bota de Oro al máximo goleador del torneo.

Desde 2002, cuando Ronaldo firmó ocho tantos para llevar a Brasil a su quinto título, ningún campeón del mundo ha tenido en sus filas al máximo artillero. El premio suele ir por un camino distinto al de la copa. Y, aun así, sigue siendo una pieza de gloria individual que marca carreras.

El listón histórico sigue intacto: los 13 goles de Just Fontaine en 1958, una marca casi mitológica levantada pese a que Francia cayó en semifinales. Ahora hay 16 selecciones más que en Qatar 2022, 40 partidos adicionales y una avalancha de tantos, pero nadie ha logrado derribar ese récord.

La pregunta es otra: ¿quién saldrá de este Mundial con la Bota de Oro?

Cómo se decide el ganador si hay empate

Desde 1992, el primer criterio de desempate, si varios jugadores acaban con los mismos goles, son las asistencias.

Ocurrió en 2010. David Villa, Diego Forlán y Wesley Sneijder terminaron con los mismos cinco tantos que Thomas Müller. El alemán se llevó el premio porque había repartido tres asistencias, más que el resto de candidatos, que solo sumaron una cada uno.

En 2006 se añadió un filtro más: si también hay igualdad en asistencias, gana el jugador que haya necesitado menos minutos para marcar sus goles.

Con ese marco, así está la carrera.

1. Lionel Messi (Argentina) – 8 goles

(4 asistencias – 712 minutos)

Messi arrancó el Mundial con un aviso. Marcó en el debut ante Argelia, pero el tanto voló por un fuera de juego milimétrico. No hubo dudas en el siguiente intento: zurdazo desde 20 metros, balón ajustado y Argentina en marcha.

En la segunda parte, cazó el error que todo goleador espera. Luca Zidane no blocó un disparo raso de Alexis Mac Allister y el capitán, atento, empujó el rechace sin oposición. Más tarde completó el ‘hat-trick’ con una rosca desde la frontal, ese golpeo que parece un pase al compañero imaginario que está detrás de la portería. Zidane, esta vez, ni la olió.

Su cuarto gol llegó contra Austria, después de fallar un penalti. Facundo Medina lo habilitó y el jugador de Inter Miami definió de primeras. Con ese tanto se quedó en solitario como máximo goleador histórico de los Mundiales masculinos. No se detuvo: firmó el quinto en dos partidos ante los austríacos, rematando desde muy cerca tras ver su propio disparo bloqueado.

Ni siquiera el descanso inicial ante Jordania frenó su ritmo. Saltó al campo y, en el minuto 80, coló una falta directa para seguir inflando su cuenta. El séptimo llegó en la victoria de octavos frente a Cabo Verde. El octavo, con dramatismo puro: el gol del empate en los últimos minutos ante Egipto en la siguiente ronda.

Ocho goles, cuatro asistencias, más de 700 minutos sobre el césped. Lidera por producción y por influencia. Pero no está solo.

2. Kylian Mbappé (Francia) – 8 goles

(3 asistencias – 666 minutos)

Kylian Mbappé encendió el Mundial desde el primer día. Doblete en el 3-1 inicial frente a Senegal y aviso de que Francia venía con pólvora.

Ante Irak volvió a abrir el marcador con un disparo lejano. Tras una larga pausa por la meteorología en Philadelphia, reapareció con el mismo filo: otro tanto para firmar su doblete y cerrar una noche marcada por la interrupción.

En las eliminatorias mantuvo la marcha. Dos goles contra Suecia en octavos, ambos de bella factura. Uno más ante Paraguay desde el punto de penalti. Otro frente a Marruecos en cuartos, confirmando que el área rival le pertenece incluso bajo máxima presión.

España lo frenó en seco. La selección de Luis de la Fuente blindó su defensa en la semifinal y se impuso 2-0. Francia se queda ahora con el partido por el tercer puesto como último escenario para que su estrella intente romper el empate con Messi en la tabla.

3. Erling Haaland (Noruega) – 7 goles*

(0 asistencias – 537 minutos)

Erling Haaland debutó en un Mundial como si llevara años haciéndolo. Dos goles en el 4-1 ante Irak para presentar credenciales.

El primero, marca de la casa: desmarque al primer palo, entrada al área pequeña y remate deslizándose para conectar con el centro raso de David Møller Wolfe. El segundo, puro instinto y agresividad: presión al portero iraquí, robo y balón dentro.

Contra Senegal, en el segundo partido, volvió a aparecer. Definió con calma en la segunda parte para su tercer gol del torneo y poco después, con una volea inteligente, firmó el cuarto.

Su quinto tanto fue decisivo: el gol de la victoria en el 2-1 ante Costa de Marfil en octavos, rematando desde corta distancia en los minutos finales. Luego llegó la noche que nadie esperaba: doblete ante Brasil en el cruce de la siguiente ronda. El segundo de esos goles, una sorpresa que dejó atónitos a los brasileños y al torneo.

Noruega ya está fuera. Sus siete goles son definitivos. No puede sumar más. Pero su nombre seguirá en la conversación si los que siguen vivos se frenan.

4. Jude Bellingham (Inglaterra) – 6 goles

(1 asistencia – 574 minutos)

Jude Bellingham ha convertido el centro del campo en zona de remate. Marcó en los dos triunfos de la fase de grupos: 4-2 ante Croacia y 2-0 frente a Panamá.

En la ronda de treintaidosavos contra México, firmó un doblete que cambió la dimensión de su Mundial. Repitió la fórmula en cuartos ante Noruega, otros dos goles para impulsarse en la clasificación de la Bota de Oro.

Comparte cifra con su capitán, Harry Kane, pero va por delante por un detalle que pesa en el reglamento: ha jugado menos minutos, 574 por 627 del delantero, según los datos de FIFA.

5. Harry Kane (Inglaterra) – 6 goles

(1 asistencia – 627 minutos)

Harry Kane empezó como acostumbra: dos goles en la victoria 4-2 ante Croacia para abrir la cuenta de Inglaterra.

Se atascó, como todo el equipo, en el 0-0 contra Ghana. Después volvió a aparecer cuando el grupo lo pedía. Marcó el segundo tanto en el último partido de la fase, frente a Panamá.

En los treintaidosavos contra RD Congo asumió el papel de héroe nacional: dos goles en la segunda parte para sellar la clasificación. Más tarde, en el cruce ante México, transformó un penalti para alcanzar los seis tantos.

El capitán inglés está en la pelea, pero ahora mismo, en la tabla, mira por encima a un compañero 13 años más joven.

=6. Ousmane Dembélé (Francia) – 5 goles

(2 asistencias – 492 minutos)

Hasta el segundo partido de este Mundial, Ousmane Dembélé nunca había marcado en un gran torneo de selecciones. Diecinueve apariciones, cero goles. El contador se rompió de golpe.

Primero, con el tercer tanto en el 3-0 ante Irak. Después, con un primer tiempo perfecto ante Noruega: ‘hat-trick’ en 45 minutos para transformar su papel en la selección.

El atacante de PSG añadió su quinto gol en el triunfo de cuartos frente a Marruecos. De secundario sin puntería a protagonista letal en cuestión de días. Su Mundial ya ha cambiado su narrativa personal.

=6. Mikel Oyarzabal (España) – 5 goles

(1 asistencia – 519 minutos*)

España comenzó con dudas tras empatar con Cabo Verde, pero Mikel Oyarzabal ayudó a girar la historia en el segundo partido. Doble contra Arabia Saudí en el 4-0 que liberó a la selección y al delantero de Real Sociedad.

Repitió doblete en el 3-0 frente a Austria en la ronda de treintaidosavos, confirmando su peso como finalizador del plan de Luis de la Fuente.

Su quinto gol, el más valioso hasta ahora, llegó de penalti para abrir el marcador en la semifinal contra Francia. Un tanto que no solo sube su cuenta, también lo instala de lleno en la lucha por la Bota de Oro.

=8. Vinicius Junior (Brasil) – 4 goles*

(1 asistencia – 505 minutos)

Vinicius Junior evitó el desastre en el debut de Brasil. Marruecos se adelantó y el extremo respondió con un latigazo cruzado que igualó el encuentro y apagó los nervios.

Contra Haití, con el equipo ya desatado y dos goles de Matheus Cunha en el marcador, firmó su segundo tanto del torneo en un contexto mucho más plácido.

En el tercer partido de grupo, frente a Escocia, aprovechó un error de Scott McKenna para marcar su tercero en otros tantos encuentros, definiendo con facilidad ante Angus Gunn. El cuarto llegó con un remate sencillo en el segundo palo, cabeceando un centro medido de Bruno Guimarães.

Brasil ya no sigue en el torneo, así que su cuenta se queda en cuatro. Suficiente para aparecer en la parte alta, no para soñar con el premio.

=8. Ismaila Sarr (Senegal) – 4 goles*

(1 asistencia – 419 minutos)

Ismaila Sarr encendió la banda de Senegal en su segundo partido del Grupo I, contra Noruega. Primero, con un gol extraño pero brillante: un toque picado mientras caía al suelo. Luego, con una definición más ortodoxa en un 3-2 que terminó en derrota, pero lo colocó en el escaparate.

Sumó su tercer tanto en el último encuentro de la fase de grupos ante Irak. El cuarto llegó en los treintaidosavos frente a Bélgica, confirmando que el jugador de Crystal Palace ha dado un salto de jerarquía en el escenario mundial.

También está eliminado. Sus cuatro goles quedan como carta de presentación para lo que venga en su carrera.

=8. Julián Quiñones (México) – 4 goles*

(1 asistencia – 440 minutos)

Julián Quiñones abrió el Mundial. Literalmente. Marcó el primer gol del torneo en la victoria 2-0 de México frente a Sudáfrica.

Repitió en el 3-0 ante República Checa. Más tarde volvió a firmar el tanto inaugural del partido en el cruce de treintaidosavos contra Ecuador. Y añadió otro a su cuenta en el duelo posterior ante Inglaterra.

Sus cifras no deberían sorprender. Llegó a la cita como máximo goleador de la Saudi Pro League, con 33 goles en 31 partidos. México ya está fuera, pero el Mundial ha confirmado que su olfato no entiende de ligas ni de continentes.

=10. Once jugadores con 3 goles

Detrás de este grupo aparece una fila larga: once futbolistas con tres tantos, algunos ya eliminados, otros todavía con opciones de subir peldaños en los partidos que restan.

Un premio con historia… y un desenlace abierto

La Bota de Oro nació oficialmente como ‘Golden Shoe’ en 1982, aunque el máximo goleador de cada Mundial se reconoce desde la década de 1930.

En 2022, Kylian Mbappé se convirtió en el segundo jugador en marcar un ‘hat-trick’ en una final, algo que solo había logrado Geoff Hurst con Inglaterra en 1966. A diferencia de Hurst, el francés no levantó el trofeo. Sus ocho goles lo igualaron con Ronaldo en 2002 como los mejores registros en una sola edición desde la era moderna del premio.

Cuatro años antes, Harry Kane se llevó la Bota de Oro con seis goles, en un torneo en el que Inglaterra alcanzó las semifinales antes de caer frente a Croacia.

Ahora, el escenario es otro. Más partidos, más goles, más aspirantes. Messi y Mbappé empatan en la cima, Haaland espera desde casa con siete tantos, Bellingham y Kane acechan, Oyarzabal se ha colado en la conversación.

Quedan solo unos días, unos cuantos disparos, quizá un penalti decisivo o un rechace suelto en el área. La Copa del Mundo se decidirá en la cima del podio. La Bota de Oro, en el lugar donde siempre tuvo razón Henry: dentro del arco.