canchacentral full logo

Everton empata sin goles ante Bolton: problemas en ataque

Everton salió de Lancashire con un 0-0 que dice mucho más de lo que muestra el marcador. Un “entrenamiento” duro, sí, pero también un recordatorio estridente de dónde está el problema: la portería rival parece cada vez más lejana.

David Moyes volvió a presentarse con lo justo. Pocas caras nuevas, muchas limitaciones y la sensación de que el mercado no está respondiendo a sus necesidades. La única incorporación, Hayden Hackney, ni siquiera entró en la convocatoria. Tyler Dibling también se quedó fuera por un pequeño golpe. Ambos apuntan al amistoso ante Stoke City del martes, pero hoy Everton volvió a parecer corto de recursos.

La gran noticia fue el regreso de Jarrad Branthwaite, con el dorsal 4, titular y de vuelta tras lesión. Detrás, la estructura aguantó. Delante, el vacío.

James Garner, operado de la ingle, sigue en recuperación, mientras que Vitaliy Mykolenko reapareció tras ausentarse la semana pasada por el nacimiento de su segundo hijo. Un pequeño rayo de luz en una tarde espesa.

Un primer tiempo que desnuda la falta de colmillo

Bolton Wanderers salió mandón, empujando a Everton hacia su propio campo desde el saque inicial. Los de casa jugaron muchos minutos cerca del área de Travers, hasta que un balón largo de O’Brien para la carrera de Lewis Dobbin Barry generó el primer lío: el portero local salió, despejó mal de cabeza y chocó con el delantero. El árbitro señaló falta en ataque. Oportunidad perdida, aviso aislado.

Everton protestó poco después un córner que nunca llegó. Merlin Röhl dobló por fuera, el balón tocó claramente en un defensor de Bolton, pero el asistente no lo vio. Saque de puerta y, con él, el control volvió a ser de los locales. Desde la esquina del área, Rodríguez probó a Travers, que vigiló bien un disparo que se fue cerca.

Cuando Everton consiguió estirarse, dejó ver alguna chispa. Aznou filtró un pase delicioso al pie de Barry, que dudó un segundo de más. Ese instante bastó para que el defensor le comiera el terreno y apagara la ocasión. Poco después, un centro de Barry fue desviado a córner; el saque en corto generó otro tiro de esquina, pero los envíos fueron blandos, fáciles de defender.

En medio del desorden, Tim Iroegbunam sostuvo al equipo como mediocentro de contención. Cortó, barrió, se multiplicó. El árbitro, mucho más permisivo con las faltas de Bolton, añadió un punto de frustración a un Everton ya incómodo.

Bolton respondió con un cabezazo que se marchó rozando el palo, con Travers volando para cubrir. Fue un aviso serio. La réplica azul fue la mejor acción del primer tiempo: pase magnífico de Tarkowski hacia McNeil, centro medido y cabezazo de Barry que se perdió por centímetros junto al segundo palo. Ahí sí, fútbol de primer nivel… sin premio.

La jugada más vistosa llegó poco después. Centro raso, tenso y perfecto de primera de Merlin Röhl, y definición de Barry en el área pequeña. Gol de manual. Banderín arriba. Fuera de juego muy justo, pero fuera de juego.

Bolton encontró espacio a la espalda de Aznou, que se rehízo bien para incomodar el disparo del delantero. En la otra área, Aznou y Barry combinaron, abrieron hueco, pero el centro final volvió a quedarse corto.

Barry tuvo una más: filtró un buen balón para Armstrong, que se la devolvió para el disparo. El delantero, en vez de golpear con decisión, tocó suave y casi entregó el balón al guardameta. Imagen perfecta de lo que es hoy el ataque de Everton: llegadas que prometen, ejecuciones que decepcionan.

El tramo final del primer acto dejó una sensación clara. Everton empezó a mirar más hacia adelante, a ganar metros, pero la falta de un rematador fiable y de llegada desde segunda línea quedó expuesta sin piedad.

Barry se diluye, Beto entra… y tampoco cambia nada

La segunda parte arrancó con una jugada que retrató el momento de Barry. Recibió en zona peligrosa, solo con un defensor por delante. Era acción para encarar o disparar. Ni miró a portería: tocó hacia la izquierda, donde no había absolutamente nadie. Balón directo fuera. Desconcertante.

En la portería de Everton ya estaba King, que sustituyó a Travers al descanso. El meta respondió bien a un buen cabezazo de Bolton, mientras Keane se fajaba con el delantero para evitar males mayores.

Barry volvió a perder un balón infantil en el centro del campo. Demasiado. Moyes no esperó más: Beto entró por él antes de que el partido se le escapara del todo al joven atacante.

Everton, al menos, siguió generando algún destello. McNeil encontró a Merlin Röhl, que cruzó un disparo potente que el portero desvió con apuros. George y Dewsbury-Hall combinaron bien por la izquierda, pero el centro terminó sin encontrar rematador.

Con la hora de juego, Bolton movió el banquillo y el ritmo se rompió. En medio de ese tramo más espeso llegó la ocasión para Beto: balón largo por encima de la defensa, bote favorable y opción clara. El delantero, sin embargo, se enredó con el bote y acabó mandando un disparo altísimo, desviado, impropio de un ‘9’ de su nivel salarial. Una acción que resumió su tarde.

Bolton apretó con un disparo que King tuvo que enviar a córner. Dewsbury-Hall, en la siguiente jugada, fue agarrado descaradamente de la camiseta. Tarjeta amarilla clara.

McNeil quiso dar ejemplo desde fuera del área. Disparo lejano, mala ejecución, balón tan desviado como el resto de intentos de Everton. El fallo dio alas a Bolton, que volvió a encadenar acciones a balón parado y otro córner tras un rebote en Keane.

George intentó cambiar el guion con un cambio de juego ambicioso hacia McNeil. El pase se le fue largo, directamente fuera. Nuevo parón, nuevo carrusel de cambios de Bolton que terminó de fragmentar el partido.

Ocasiones desperdiciadas y un mensaje al mercado

Everton todavía tuvo opciones para llevarse algo más que un “buen ejercicio físico”. George puso un balón magnífico para Beto, que se desmoronó en el control y perdió la pelota con torpeza. Otra imagen dura para un delantero llamado a ser referencia.

Un libre directo de George encontró el cabezazo de Tarkowski, que la devolvió al corazón del área. Keane, en buena posición, remató con la cabeza… pero completamente desviado, sin peligro alguno. Con diez minutos por jugar, Moyes agotó cambios: Finney, Campbell y Olayiwola entraron para dar piernas frescas.

Bolton todavía tejió una buena combinación que obligó a Mykolenko, firme y atento, a estirarse para cortar y conceder un córner que la defensa despejó. Desde muy lejos, Malik Olayiwola probó suerte con un disparo potente, bien dirigido pero demasiado centrado. El portero lo blocó sin sobresaltos.

En la otra área, un balón filtrado por el centro terminó en un disparo al lateral de la red. Fue la última sacudida de un partido que se apagó sin goles, pero con muchas conclusiones.

Everton se llevó un empate sin brillo, un regreso importante como el de Branthwaite y minutos valiosos para varias piezas. También una evidencia que ya no se puede ignorar: este equipo defiende razonablemente bien, pero arriba no asusta a nadie.

Queda pretemporada, sí. Lo que no sobra es tiempo para decidir si la solución llegará con trabajo… o con caras nuevas.