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Everton y Christopher Ward: Primer socio oficial de ropa de entrenamiento

El nuevo Everton que se prepara para mudarse a Hill Dickinson Stadium también se rediseña fuera del césped. El club de Liverpool ha anunciado que Christopher Ward se convertirá en su primer socio oficial de ropa de entrenamiento, un paso más en una relación que ha pasado de ser un acuerdo de cronometraje a convertirse en una alianza estratégica de largo recorrido.

No es un patrocinio cualquiera. Es la consolidación de un proyecto compartido.

De la muñeca al césped

La historia entre Everton y Christopher Ward empezó de forma discreta: primero como socio global de cronometraje, luego como patrocinador de la manga de la camiseta, fundador de Hill Dickinson Stadium y apoyo constante a Everton Women y al programa Everton in the Community. Ahora da un salto de categoría.

A partir de la temporada 2026/27, la marca de relojería británica estará presente en la ropa de entrenamiento del primer equipo masculino y femenino. Su logotipo formará parte del día a día en el centro de entrenamiento, en ese entorno donde se forja lo que luego se ve el fin de semana.

El acuerdo es multianual y no se queda solo en la ropa. Garantiza una presencia fuerte en los canales oficiales del club: publicidad LED en los partidos, paneles de prensa, soportes en Hill Dickinson Stadium y en Goodison Park. El mensaje es claro: la marca no solo quiere estar en la foto, quiere estar en la rutina.

La expansión no se detiene ahí. Desde la temporada 2027/28, el emblema de Christopher Ward también aparecerá en la ropa de entrenamiento del equipo Sub-21, Sub-18 y de la Academia, además de seguir en las prendas de los primeros equipos masculino y femenino. Los aficionados verán ese mismo sello en todos los artículos de entrenamiento réplica del primer equipo que se pongan a la venta.

Un escaparate único: 53° North

Este nuevo paso llega tras un movimiento muy simbólico de la temporada pasada: la apertura de 53° North en Hill Dickinson Stadium, el que el club presenta como el primer showroom de relojería de alta gama dentro de un estadio deportivo en el mundo.

No es solo un punto de venta. Es una declaración de intenciones. Everton y Christopher Ward han utilizado ese espacio para acercar a los aficionados al universo de la relojería mecánica: su precisión, su diseño, su artesanía. El fútbol como pasarela para un producto que vive del detalle.

Andrew Middleton, presidente de operaciones de negocio de Everton, subraya el peso de este nuevo capítulo. Para él, convertir a Christopher Ward en el primer socio oficial de ropa de entrenamiento “es un paso significativo” que refleja la solidez de la relación y coloca a la marca “directamente dentro del entorno donde nuestros equipos se preparan, se desarrollan y persiguen la excelencia cada día”, al tiempo que obtiene una exposición global a través de la actividad diaria y de los partidos.

Middleton destaca también la coherencia del camino recorrido: desde su papel como Founding Partner de Hill Dickinson Stadium, pasando por la creación de 53° North y el respaldo a Everton Women y Everton in the Community, la firma ha mostrado “un entendimiento genuino” del club, de su afición y de sus aspiraciones de futuro. El directivo anticipa una colaboración aún más estrecha con Mike France y el equipo de Christopher Ward en esta nueva etapa.

Precisión, disciplina y un mismo lenguaje

Para Christopher Ward, el acuerdo encaja con su propia narrativa. Su CEO y cofundador, Mike France, insiste en una idea: la excelencia nace de los detalles más pequeños, ya sea en la precisión de un reloj mecánico o en esas ganancias marginales que separan al fútbol de élite del resto.

Convertirse en el primer socio de ropa de entrenamiento de Everton, explica, es un “siguiente paso natural” que profundiza la presencia de la marca dentro del club. No se trata solo de estar en los días de partido, sino de incrustarse en “el entorno diario donde realmente se moldea el rendimiento, entre bastidores, en el campo de entrenamiento.”

France traza un paralelismo directo entre el taller y el césped: disciplina, precisión, refinamiento constante. Todo lo que no se ve, pero sostiene el resultado final. Según él, ambos mundos se alinean en algo básico: el tiempo y la obsesión por mejorar.

Relojes con ADN Everton

La relación no solo se mide en vallas publicitarias. Christopher Ward ya ha diseñado tres piezas exclusivas inspiradas en la historia del club y en su vínculo con la grada.

La primera, The Dixie Dean, es una edición limitada de 60 unidades que rinde homenaje a uno de los grandes goleadores de la historia del fútbol. La segunda, The Goodison, incorpora en el fondo de la caja metal procedente de los icónicos torniquetes de Goodison Park de la década de 1930, un guiño directo a la memoria colectiva del estadio. La tercera, The Goodison 3.1, conmemora una de las noches más famosas del club: la remontada frente al Bayern Munich en la vuelta de semifinales de la Recopa de Europa de 1985.

Son relojes, pero también son pequeños altares portátiles a la identidad de Everton.

Un escaparate global para la nueva era del club

El club, en su comunicado, enmarca este acuerdo dentro de un crecimiento sostenido de su cartera comercial. Hace poco anunció a CMC Markets como nuevo socio principal en el frontal de la camiseta y a Stake como socio oficial de la manga. El pacto con Christopher Ward refuerza la idea de una propuesta de patrocinio cada vez más sólida y atractiva.

Todo gira alrededor de un mismo eje: la nueva era del estadio en Hill Dickinson Stadium y el impulso paralelo de Everton Women en Goodison Park. Nuevo hogar, nuevas alianzas, nuevos ingresos. El fútbol moderno se juega también en los despachos.

Everton se prepara para un futuro en el que el escudo convivirá con marcas que quieren algo más que visibilidad. Christopher Ward ya ha elegido su lugar: no solo en la muñeca de los aficionados, también en las prendas con las que los equipos afinan cada sesión. Ahí donde cada segundo cuenta.