Fichajes que cambiaron la historia del fútbol inglés
Hubo un día en que el fútbol inglés pudo haber sido todavía más descomunal. La Premier League ya es un museo de leyendas, pero su historia está atravesada por fichajes fantasma, apretones de mano rotos y vuelos que nunca despegaron. Quince operaciones que habrían cambiado portadas, títulos… y quizá el mapa del fútbol europeo.
Keane y Zidane: el Blackburn que rozó la historia
En 1993, Roy Keane ya había dado su palabra. Apretón de manos con Sir Kenny Dalglish, contrato prácticamente cerrado y la promesa de que el irlandés vestiría la camiseta de Blackburn Rovers. Se marchó a Irlanda convencido… hasta que sonó el teléfono desde Old Trafford.
Keane lo contó sin rodeos en 2023: había dicho que sí a Blackburn, pero Manchester United llamó en el momento justo. El “error”, como él mismo lo definió, fue prometer que firmaría con Dalglish. El resto es historia: siete Premier League, cuatro como capitán del United. El gran líder del mejor United de Sir Alex Ferguson estuvo a un paso de ser el motor de Blackburn.
Dos años después, Dalglish quiso dar otro salto. Campeón de la Premier en 1994/95, buscaba un joven mediocentro francés para sostener el reinado: Zinedine Zidane, acompañado de su compañero en Bordeaux, Christophe Dugarry. Ambos visitaron las instalaciones de Blackburn. El técnico los quería. El vestuario los veía. Pero el dueño, Jack Walker, frenó la operación con una frase que hoy persigue al club: “¿Para qué quieres fichar a Zidane si ya tenemos a Tim Sherwood?”.
Zidane se marchó a escribir su leyenda en otro lado: campeón del mundo en 1998, Balón de Oro ese mismo año. Y Blackburn se quedó con una de las grandes “no-firmas” de la historia.
Shearer, el goleador que dijo no a Ferguson
En 1996, Alan Shearer era el delantero más codiciado del planeta. Ferguson lo quería para Manchester United. Kevin Keegan lo soñaba para su Newcastle United. El goleador se sentó con ambos el mismo día.
Shearer lo admitió años después: estuvo “al 90%” dentro de Old Trafford. Todo apuntaba a un acuerdo con el United, pero una llamada más de Keegan, un par de días después, inclinó el corazón del delantero hacia casa. Volvió a Newcastle por un récord mundial de 15 millones de libras, y allí marcó 148 de sus 260 goles en Premier. Ferguson ganó títulos sin él, pero el máximo goleador histórico de la liga pudo haber vestido de rojo.
Redknapp, Wenger y las joyas que dejaron escapar
A finales de los 90, Harry Redknapp vio pasar por sus manos a un adolescente ucraniano llamado Andriy Shevchenko. West Ham organizó un amistoso contra el filial de Barnet: Shevchenko marcó dos goles, gustó… pero costaba cerca de un millón de libras. “Demasiado dinero para un chico de 17 años”, concluyeron Redknapp y Frank Lampard Sr. El futuro Balón de Oro de 2004 acabó en Chelsea muchos años después. West Ham dejó ir un nueve de época por el precio de una apuesta.
En el norte de Londres, Arsène Wenger también acumuló arrepentimientos. Uno de los más sonoros se llama Zlatan Ibrahimovic. Con 17 años, el sueco viajó desde Malmö, posó con la camiseta del Arsenal, el dorsal 9 y su apellido estampado. El escenario parecía listo. Pero Wenger pidió una prueba. Zlatan lo recordó con ironía años después: “Zlatan no hace audiciones”. Se marchó sin firmar. No pisó la Premier hasta 2016, ya como estrella consagrada en Manchester United.
Y no fue el único caso. En 2003, un joven Yaya Touré jugó un amistoso de pretemporada con Arsenal ante Barnet. Wenger lo quería. El acuerdo existía, pero el mediocentro se cansó de esperar el permiso de trabajo. Metalurh Donetsk lo aceptaba sin trabas burocráticas, y allí se fue. Años después, Touré se convirtió en el corazón del Manchester City campeón, con tres títulos de Premier en su palmarés. Otra pieza de dominación que pudo haber sido gunner.
Ese mismo verano, Wenger rozó quizá su mayor espina: Cristiano Ronaldo. Invitó al chico de 17 años y a su madre al centro de entrenamiento, le enseñó las instalaciones, le regaló una camiseta con su nombre. El técnico francés estaba muy cerca. Pero el precio del traspaso se disparó y apareció Manchester United. Ronaldo eligió Old Trafford, ganó tres Premier y cinco Balones de Oro. Wenger nunca escondió que fue la gran oportunidad perdida de su carrera en Inglaterra.
Ronaldinho, Rivaldo y los sueños imposibles
En 2003, el relevo del United tras la marcha de David Beckham parecía tener nombre propio: Ronaldinho. Ferguson estaba convencido. El brasileño quería salir de Paris Saint-Germain, las negociaciones avanzaban y en Manchester daban la operación casi por hecha. Faltaban detalles.
Entonces, apareció Sandro Rosell. El futuro presidente del Barcelona le hizo una promesa al brasileño: “Si llego al club, ¿vienes?”. Ronaldinho dijo que sí. Firmó por el Barça, ganó el Balón de Oro en 2005 y levantó la Champions League en 2006. Old Trafford se quedó sin el mago que encendió el Camp Nou.
Un año más tarde, otro campeón del mundo brasileño estuvo a punto de protagonizar una de las imágenes más surrealistas de la Premier: Rivaldo con la camiseta de Bolton Wanderers. Phil Gartside, presidente del club, llegó a enseñar a la prensa un fax en el que el jugador aceptaba la oferta económica. Rivaldo, libre y con 32 años, hablaba de llevar a Bolton a Europa. El trato parecía hecho. Nunca se firmó. El Balón de Oro de 1999 se marchó a Olympiacos y la Premier se quedó sin otro genio.
Gerrard, el “qué habría pasado” de Mourinho
Pocas historias sacudieron tanto a Inglaterra como la posible salida de Steven Gerrard en 2005. Acababa de levantar la Champions con Liverpool en Estambul cuando José Mourinho movió ficha. El técnico portugués soñaba con un mediocampo de hierro y talento: Claude Makelele, Frank Lampard y Gerrard.
El capitán del Liverpool llegó a presentar un transfer request. En su autobiografía admitió que Mourinho le había “girado la cabeza”. Chelsea presionaba, el proyecto era tentador, el dinero, enorme. Pero en la cocina de su casa, hablando con su familia, Gerrard eligió otra cosa: quedarse. Firmó un nuevo contrato de cuatro años y prolongó una década más su historia con el club de su vida. La Premier se quedó sin uno de los tríos más temibles que se puedan imaginar.
Ramsey, Lewandowski y el azar de un volcán
En 2008, Manchester United anunció en su propia web que había llegado a un acuerdo con Cardiff City por un mediocentro de 17 años: Aaron Ramsey. Lo presentaban como una de las grandes promesas de Gales. Parecía cuestión de tiempo.
Diez días después, Ramsey posaba con la camiseta del Arsenal. Wenger se lo había ganado a su manera: voló a verle durante la Eurocopa, almorzó con él, le explicó su proyecto con calma. El galés sintió que era el club que más lo quería. Once años, tres FA Cup y noches decisivas en Wembley le dieron la razón.
Dos años más tarde, el destino intervino con fuerza. Blackburn Rovers había identificado a un delantero polaco del Lech Poznan: Robert Lewandowski. Las conversaciones con el jugador y el club estaban avanzadas. Solo faltaba que el futbolista volara a Inglaterra para ver el estadio, las instalaciones, cerrar la firma. Entonces entró en erupción el volcán Eyjafjallajökull. El tráfico aéreo europeo se paralizó. Lewandowski no pudo volar. Él mismo lo confesó después: quizá, si hubiera conocido Blackburn, se habría decidido por la Premier. En lugar de eso, firmó por Borussia Dortmund, luego por Bayern Munich y más tarde por Barcelona. Blackburn perdió a uno de los grandes goleadores del siglo por una nube de ceniza.
Mbappé, Haaland, Bellingham: la nueva generación que se escapó
La lista de oportunidades perdidas no se detiene en el pasado lejano. En 2016, Arsène Wenger volvió a subirse a un avión, esta vez rumbo al sur de Francia. Kylian Mbappé todavía no había firmado su primer contrato profesional con Monaco. El técnico francés se sentó en casa del jugador con su familia, intentó convencerles de que Arsenal era el lugar ideal para despegar. El proyecto, la Premier, el escaparate. Parecía lógico.
Un año después, fue Jürgen Klopp quien lo intentó con Liverpool. Reunión en un jet privado, charla larga, comida, el club volcado. “Lo dieron todo”, reconoció el propio técnico. Mbappé eligió Paris Saint-Germain. Desde allí ganó el Mundial con Francia y se consagró antes de marcharse a Real Madrid. La Premier, de nuevo, miró desde la ventana.
Mientras tanto, en Manchester, otro gigante buscaba su próximo nueve. En diciembre de 2019, Ole Gunnar Solskjaer viajó a Austria para convencer a Erling Haaland, al que conocía de su etapa en Molde. Ya un año y medio antes había recomendado al club su fichaje. Manchester United se movió tarde. Borussia Dortmund se adelantó. Haaland terminó en Manchester, sí, pero en el lado celeste: títulos de Premier, tripletes de Bota de Oro y una sensación inevitable de “esto pudo ser distinto” en Old Trafford.
No fue el único talento generacional que se les escapó. En 2020, Jude Bellingham visitó Carrington con su familia. Le recibieron Solskjaer, Sir Alex Ferguson, Bryan Robson y Eric Cantona. Un desfile de historia del club para seducir a un adolescente de Birmingham City. Todos hablaron con él, todos pensaron que lo habían convencido. Bellingham eligió Borussia Dortmund. Tres años después, fichó por Real Madrid y se convirtió en uno de los centrocampistas más determinantes del mundo.
La Premier que no fue
Quince historias, quince giros que nunca se completaron. Keane en Blackburn, Zidane en Ewood Park, Shearer en Old Trafford, Ronaldinho en Manchester, Gerrard en Stamford Bridge, Mbappé y Haaland en el “otro” lado de la ciudad o del canal. Un puñado de firmas que habrían reescrito temporadas enteras.
La Premier League se ha construido sobre grandes decisiones… y sobre grandes renuncias. Y mientras los aficionados repasan estas operaciones que se quedaron a milímetros del fax definitivo, la pregunta vuelve a surgir: ¿cuál será el próximo fichaje que cambie la historia… o que solo viva en el reino de lo que pudo haber sido?
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