Francia e Inglaterra se enfrentan por el tercer puesto del Mundial 2026
Juegan por el premio que nadie quiere… hasta que rueda el balón. Francia e Inglaterra se miran de nuevo a los ojos en el partido por el tercer puesto del Mundial 2026, una cita que suele oler a trámite, pero que esta vez llega cargada de heridas abiertas, dudas tácticas y despedidas de peso.
Deschamps, golpeado en la noche equivocada
Cuando sonó el pitido final ante España, el destino de Didier Deschamps quedaba sellado: o tenía razón en su discurso prudente, o volvía a una final de Mundial. Se impuso lo primero. Y de la forma más dolorosa posible para un seleccionador que se marcha con una mancha fresca en un legado casi intocable.
El técnico francés no escondió en ningún momento que veía a España como favorita, una etiqueta que La Roja asumió con naturalidad. El equipo de Luis de la Fuente jugó como si llevara años preparándose para ese duelo concreto: sólido, paciente, letal cuando olió sangre. El 2-0, con un penalti ejecutado con precisión por Mikel Oyarzabal y un derechazo impecable de Pedro Porro, fue tan contundente en el marcador como en la sensación de superioridad.
La cifra que duele en Francia no es solo el resultado, sino el 0,31 de goles esperados. Para un ataque encabezado por Kylian Mbappé, suena a humillación. La defensa española, en el Dallas Stadium, desactivó a un equipo que había vivido años de imponer miedo solo con el nombre.
Deschamps, que en esa noche batió el récord de partidos dirigidos en Mundiales, escuchó críticas desde dentro y desde fuera. No solo de analistas: el propio Mbappé cuestionó el plan de partido nada más terminar el encuentro. El golpe fue doble: deportivo y simbólico.
Ahora, el técnico afronta un último servicio que nunca tuvo en mente. Francia peleará por un bronce que ya ha saboreado en otras épocas: tercer puesto en 1958 ante Alemania Federal (6-3, con cuatro goles de Just Fontaine) y en 1986 frente a Bélgica (4-2). Solo en 1982, cuando cayó ante Polonia, se quedó a las puertas del podio. No es el partido soñado para una generación acostumbrada a finales, pero es lo que queda.
Inglaterra, optimismo roto y viejos fantasmas
Si en Francia se habla de errores tácticos, en Inglaterra la palabra es frustración. Thomas Tuchel pasó en pocas horas de encarnar la esperanza a convertirse en objetivo de la ira popular. La semifinal ante Argentina dejó cicatrices conocidas: ventaja inicial, repliegue excesivo, castigo inevitable.
El plan inglés arrancó bien. El equipo atacó los costados débiles de la Albiceleste y encontró premio con el gol de Anthony Gordon. En ese momento, el guion parecía escrito para una noche histórica. Pero Inglaterra decidió encerrarse, desafiar a Lionel Messi y compañía a que encontraran el camino. Lo encontraron.
Messi, con el balón y con tiempo, rara vez perdona. Dos asistencias suyas, una para Enzo Fernández y otra para Lautaro Martínez, voltearon un partido que Argentina terminó manejando con la autoridad de un campeón que huele el bicampeonato. Inglaterra, otra vez, se quedó en la orilla cuando el nivel subió al máximo.
Los números son demoledores: siete eliminatorias de Mundial perdidas ante selecciones situadas en el top 10 del ránking mundial. Cada vez que el rival pertenece a la élite absoluta, Inglaterra se desploma. Y hay más: es la única selección que ha desperdiciado dos ventajas en semifinales de un Mundial en este siglo y quedarse fuera, primero ante Croacia en 2018, ahora ante Argentina.
En este contexto, la decisión de la FA de ampliar el contrato de Tuchel se mira ya con lupa. El alemán puede aún maquillar su paso por este torneo con un cuarto puesto mejorado: nunca ha ganado Inglaterra un partido por el tercer puesto. Perdió 2-1 ante Italia en 1990 y 2-0 frente a Bélgica en 2018. Pero un bronce ahora se siente como un premio menor para un grupo que se veía campeón.
Y el rival no invita al optimismo: solo una victoria en los últimos nueve duelos ante Francia. La última gran cita entre ambos, en Qatar 2022, terminó con los de Deschamps cortando en cuartos el sueño inglés.
Francia: bajas, dudas y un último once para Deschamps
El parte de guerra francés dejó una imagen inquietante. William Saliba, uno de los pilares de la zaga, se marchó en la primera parte ante España con la frase que heló a Francia y a Arsenal: “My back is gone, my back is gone”. Problemas de espalda conocidos, gesto claro del jugador, silencio oficial todavía… pero la conclusión es evidente: no estará en este partido.
Maxence Lacroix, de Crystal Palace, apunta al once tras sustituirle en Arlington. Deschamps explicó que eligió al zaguero por delante de Ibrahima Konaté porque este “no está en su mejor momento” y no se siente cómodo en el perfil izquierdo. Aun así, el técnico podría mover piezas: Konaté tiene opciones de entrar por Dayot Upamecano si decide ajustar la estructura.
Otra nota negativa: Brice Samba salió tocado del primer entrenamiento posterior a la semifinal. Pese a ello, no se esperan cambios en la portería. Mike Maignan seguirá bajo palos.
Con el balón, la gran incógnita es el tono anímico de Mbappé y la respuesta del tridente creativo. Rayan Cherki, Michael Olise y Désiré Doué aportan talento y desequilibrio, pero necesitan un contexto más agresivo que el ofrecido ante España. El partido por el tercer puesto suele abrirse, perder rigidez. Es justo el tipo de escenario en el que Francia puede soltarse y devolver algo de brillo a su ataque.
Posible once de Francia: Maignan; Koundé, Konaté, Lacroix, Theo Hernández; Koné, Zaire-Emery; Cherki, Olise, Doué; Mbappé.
Inglaterra: Tuchel no rota, se reivindica
En la otra banda, Tuchel también llega tocado por las críticas y por las lesiones. Reece James, que acababa de superar una lesión muscular, volvió a caer ante Argentina. Otra vez problemas físicos, otra vez mala suerte para un lateral perseguido por las dolencias.
Jarell Quansah ya ha cumplido sus dos partidos de sanción y está disponible, pero todo apunta a que Djed Spence, uno de los nombres propios de la semifinal, cambiará de banda para cubrir el lateral opuesto. Ese movimiento abriría la puerta al regreso de Nico O’Reilly al costado izquierdo de la defensa.
Jordan Henderson sigue fuera por un problema en la muñeca. El resto del grupo, disponible. No hay indicios de una alineación plagada de suplentes: Tuchel quiere cerrar el torneo con un once fuerte, con los Rice, Bellingham, Gordon y Kane sobre el césped.
La única sombra extradeportiva se cierne sobre Jude Bellingham. Las cámaras le captaron golpeando en la parte posterior de la cabeza a Valentín Barco durante las celebraciones argentinas. Existe preocupación por una posible sanción, aunque a la hora de escribir estas líneas no se ha confirmado castigo.
Posible once de Inglaterra: Pickford; Spence, Konsa, Guehi, O’Reilly; Rice, Anderson; Rogers, Bellingham, Gordon; Kane.
Un bronce con sabor distinto
El contexto invita a pensar en un partido abierto. España mostró con precisión quirúrgica cómo asfixiar a Francia, pero Inglaterra no ha sido capaz de dejar su portería a cero en ninguna eliminatoria de este Mundial. Y la defensa inglesa, por talento y por automatismos, no es la española.
Francia, además, llega con un día extra de descanso, físico y mental. Deschamps, en su último servicio, puede permitirse un punto más de riesgo, de libertad ofensiva. Inglaterra, herida por otra caída en semifinales, tendrá que decidir si sale a competir el bronce con orgullo o con la cabeza todavía en Atlanta.
El pronóstico se inclina hacia un duelo apretado, pero con ligera ventaja francesa. Un 2-1 para Les Bleus encaja con la dinámica de ambos: Francia castigando espacios, Inglaterra compitiendo, pero volviendo a quedarse a un paso del podio.
La pregunta ya no es quién quiere este partido. Es cuál de los dos aprovecha el último escenario mundialista antes de que la generación de Mbappé y la de Bellingham empiecen a escribir, o a corregir, su próxima historia.
Podría interesarte

Jeff Bezos y su interés en el Liverpool: ¿una nueva era?

Michael Olise y su deseo de unirse al Real Madrid

Gabby Agbonlahor critica el posible fichaje de Garnacho por Aston Villa

Manchester United retiene a Marcus Rashford y frena al Arsenal

Alex Scott desea unirse al Chelsea mientras Bournemouth se resiste

Guardiola en conversaciones para dirigir a Italia
