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Francia avanza a semifinales con Deschamps y Mbappé al frente

Didier Deschamps salió del partido con el gesto sereno de quien ya ha visto casi todo en este deporte, pero con la voz cargada de la tensión de las grandes noches. Francia vuelve a estar entre los cuatro mejores del mundo por tercera vez consecutiva, y su seleccionador quiso aclarar de inmediato dos asuntos que tenían en vilo a medio país: el estado físico de Kylian Mbappé y las decisiones en los cambios finales.

Mbappé, un susto en el tobillo y una reacción de campeón

Deschamps no esquivó la cuestión sobre su capitán. Lo hizo con precisión, sin dramatismos, pero dejando claro que el partido dejó huella en el cuerpo de su estrella.

“Kylian tenía un pequeño problema en el tobillo; sentía algo de dolor”, explicó ante los micrófonos de M6. Nada de lesión grave, nada que sugiera un terremoto en la concentración, pero sí un aviso en pleno tramo decisivo del torneo. Mbappé, aun tocado, respondió como se espera de él: reaccionó tras el penalti fallado, siguió pidiendo la pelota y acabó marcando. El golpe, al menos por ahora, es más emocional para sus rivales que físico para él.

No fue el único tocado. “Manu [Kone] recibió un golpe en la rodilla y tuvo calambres”, detalló Deschamps, abriendo una ventana al desgaste real de una eliminatoria que Francia complicó por su falta de acierto de cara a puerta.

Zaire-Emery y el peso silencioso del banquillo

En un duelo en el que cada decisión pesaba toneladas, el seleccionador subrayó la respuesta de los que entraron desde el banquillo. Ahí apareció Warren Zaire-Emery, símbolo de una nueva generación que ya no se conforma con mirar.

“Warren [Zaire-Emery] tuvo un impacto muy, muy bueno cuando entró, así que eso es genial”, reconoció Deschamps. No es una frase menor. En una selección acostumbrada a vivir de sus grandes nombres, el técnico recordó que el torneo también se gana con los que esperan su momento en silencio.

“Todos tienen que sentirse preparados. Y los que no juegan siguen totalmente detrás del resto del grupo”, remarcó. Mensaje directo al vestuario: nadie está de adorno, nadie puede desconectarse. En un campeonato largo, el once inicial no basta.

Tres semifinales seguidas, entre la costumbre y la hazaña

Preguntado por el significado de esta nueva clasificación para semifinales, Deschamps dibujó una mezcla curiosa de normalidad y orgullo. Como si Francia se hubiera acostumbrado a caminar por un territorio que para casi todos los demás sigue siendo una cima.

“Creo que tres semifinales consecutivas ya está bien, pero parece lógico y natural. Tengo grandes jugadores. Está bien”, soltó, con la frialdad competitiva de quien ha instalado a su selección en la élite de forma casi permanente.

No fue, ni mucho menos, un paseo. “Hoy fue complicado. Fallar el penalti y las ocasiones que no convertimos lo hacen difícil”, admitió. El partido se enredó, Francia sufrió, pero la calidad terminó abriendo la puerta exacta: “Kylian reaccionó bien y marcó. Estamos exactamente donde queríamos estar”.

Ahora toca recuperar. “Vamos a recuperarnos bien y a ver a nuestro próximo rival [el viernes, España o Bélgica]”, apuntó, ya con la mirada colocada en el siguiente escalón. No hay celebración desmedida, solo la conciencia de que el verdadero examen todavía espera.

Francia vibra, el vestuario se blinda

Deschamps también quiso mirar más allá del césped. Hacia un país que vuelve a vivir un torneo grande pegado a la selección, con la sensación de estar ante una era irrepetible.

“Esa es la belleza del deporte y del fútbol: creamos emociones y las compartimos. Me imagino que hay mucha pasión en Francia, aunque nosotros estamos en nuestra propia burbuja aquí”, confesó el técnico, antiguo mediocentro convertido en arquitecto de una generación.

Esa “burbuja” es casi un escudo. Dentro, una consigna: no aflojar. “Los jugadores tienen el deber de hacer todo lo posible para llegar lo más lejos posible. Este es un paso importante, y estamos en las semifinales una vez más”, sentenció.

Nada de conformismo. Francia ya está donde muchos sueñan con llegar una vez en la vida. La cuestión, ahora, es si este grupo será capaz de transformar otra semifinal en algo más grande, una vez más.

Francia avanza a semifinales con Deschamps y Mbappé al frente