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Gary McAllister urge a Liverpool a fichar a Harry Wilson

El mercado ofrece, de vez en cuando, oportunidades que huelen claramente a “negocio Liverpool”. Gary McAllister cree que esta es una de ellas. El excentrocampista escocés, leyenda en Anfield por su impacto tras llegar libre en 2000, ve en Harry Wilson un fichaje casi lógico para un club que busca reinventar su ataque.

El extremo galés quedará libre a final de mes tras no alcanzar un acuerdo de renovación con Fulham, club en el que ha pasado cinco años y donde ha firmado números sólidos: 187 partidos, 36 goles y 46 asistencias. Una producción constante, sin focos estridentes, pero con peso real en la Premier League.

Y McAllister no duda: Liverpool debería estar ahí.

Un canterano que se fue sin verdadera oportunidad

Wilson conoce cada rincón de Anfield. Se formó en la Academy, subió escalones en las categorías inferiores y, sin embargo, apenas tuvo una ventana real en el primer equipo: solo dos apariciones oficiales con la camiseta red, encadenando cesiones en Crewe Alexandra, Hull City, Derby County, Bournemouth y Cardiff City antes de aterrizar, primero cedido y luego en propiedad, en Fulham.

Para McAllister, ese pasado pesa. No como una deuda, sino como una base sobre la que construir.

“Ha sido formado a la manera de Liverpool y siempre llamaba la atención cuando estabas por Anfield”, recordó el exinternacional escocés, que durante años trabajó alrededor del club y conoció de cerca la evolución de la cantera. En aquellas conversaciones internas, el nombre de Harry Wilson aparecía una y otra vez. Uno de los destacados. Uno de los que “iba a llegar”.

El tiempo lo ha llevado por otro camino, pero no le ha quitado argumentos.

Fulham, madurez y un perfil hecho para la élite

Lo que Wilson muestra hoy en Craven Cottage no sorprende a McAllister. Al contrario: encaja con lo que ya veía cuando el galés era un adolescente con la camiseta de los juveniles de Liverpool.

La descripción es clara: rango de pase amplio, golpeo capaz de decidir partidos, trabajo sin balón que ha crecido año a año. Un extremo diestro de 29 años que entiende el juego, que puede asociarse por dentro, que aporta balón parado y que ha aprendido a sobrevivir en un equipo que muchas veces ha tenido que sufrir sin la pelota.

“Con su rango de pase, su capacidad para hacer gol y su ética de trabajo, se está convirtiendo en un jugador muy completo”, subrayó McAllister. No lo dice como una promesa, sino como una constatación de presente.

Sus 69 internacionalidades con Gales y su participación en los tres partidos de su selección en el último Mundial refuerzan la etiqueta: ya no es un proyecto. Es un futbolista plenamente asentado en la élite.

Un mercado caliente… y un hueco en Anfield

El contexto invita a la reflexión en Liverpool. Mohamed Salah ya no está. Hugo Ekitike afronta una lesión de larga duración. El frente de ataque, históricamente uno de los grandes orgullos del club, necesita piezas, variantes, soluciones inmediatas.

Mientras tanto, el mercado se mueve. Tottenham Hotspur, Aston Villa y Everton aparecen fuertemente vinculados a Wilson. Todos lo ven como lo que McAllister define sin dudar: “un jugador de la parte alta de la Premier League”.

La ecuación es sencilla: experiencia en la liga, rendimiento probado, coste cero de traspaso. Para un club que busca rearmarse sin perder equilibrio financiero, la operación encaja en el manual.

McAllister, que sabe lo que es llegar libre a Anfield y cambiar la dinámica de un vestuario, lo expresa con claridad: “No es ninguna sorpresa que haya interés, termina contrato a final de temporada y estoy seguro de que habrá muchos pretendientes. Liverpool debería ser uno de ellos”.

La mirada de quien ya vivió ese camino

Hay algo más que análisis técnico en las palabras de McAllister. Hay reconocimiento al esfuerzo. “Estoy realmente contento por él porque es un trabajador incansable”, apunta. Y no es un elogio vacío: Wilson ha tenido que construir su carrera lejos del foco de su club de formación, sin el impulso mediático que sí acompañó a otros talentos de la Academy.

Hoy, con casi 30 años, llega a un punto de inflexión. Libre, consolidado, con cartel internacional y con la posibilidad real de dar un salto competitivo sin necesidad de adaptación a la Premier League.

La pregunta ya no es si Harry Wilson está preparado para un reto mayor. Para McAllister, eso está resuelto: “Sin ninguna duda, Harry es ahora un jugador de la parte alta de la Premier League”. La cuestión es otra.

En un verano en el que Liverpool debe decidir qué quiere ser sin Salah, ¿se permitirá dejar pasar un talento formado en casa, en su mejor edad y disponible a coste cero, mientras sus rivales directos se lanzan a por él?

Gary McAllister urge a Liverpool a fichar a Harry Wilson