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Inter Milano W sufre una sorpresiva derrota ante Como W

En el Stadio Ernesto Breda, bajo la dirección de L. Massari, Inter Milano W cerró su temporada de Serie A Women con un golpe inesperado: una derrota 0-3 ante Como W en la jornada 22 de la temporada 2025. Un choque que, más allá del marcador final, confrontó dos identidades muy definidas: la potencia ofensiva interista, segunda en la tabla con 44 puntos y un balance global de 49 goles a favor y 26 en contra (una diferencia de +23), frente al pragmatismo de un Como W octavo, con 30 puntos y un registro mucho más contenido (24 a favor, 22 en contra, diferencia de +2).

I. El gran cuadro: una élite herida ante una outsider eficiente

Heading into this game, Inter Milano W llegaba como uno de los ataques más temibles del campeonato: en total esta campaña promediaba 2.2 goles por partido, con 2.3 en casa, y apenas 1.0 gol encajado por encuentro en su estadio. Sus números como local (6 victorias, 3 empates, 2 derrotas, 25 goles a favor y 11 en contra en 11 partidos) dibujaban un fortín fiable, con 5 porterías a cero.

Frente a ellas, Como W se presentaba con un perfil de equipo incómodo y rocoso: en total, solo 1.1 gol anotado por partido, pero también apenas 1.0 encajado. Lejos de casa, el equipo de Selena Mazzantini había sido notablemente competitivo: 5 victorias, 3 empates y 3 derrotas en 11 salidas, con 14 goles a favor y solo 9 en contra, apoyado en 6 porterías a cero como visitante. Ese bloque compacto encontró en el Breda el escenario ideal para castigar a una Inter que, pese a su segunda plaza y su etiqueta de aspirante a Champions League, mostró fisuras inusuales.

II. Vacíos tácticos y disciplina: cuando la élite se desordena

Las alineaciones iniciales ya sugerían un choque de estilos. Gianpiero Piovani apostó por un once con talento ofensivo pero sin su principal arma goleadora de inicio: T. Wullaert, máxima anotadora de la liga con 10 goles y 7 asistencias, arrancó en el banquillo. Arriba, el peso del ataque recayó sobre E. Polli, acompañada por perfiles de trabajo y llegada como O. Schough y M. Tomaselli. En la base defensiva, la presencia de M. Milinkovic —defensora de enorme impacto, 4 goles esta temporada y 6 tiros bloqueados— debía asegurar salida limpia y agresividad en el duelo.

En Como W, Mazzantini presentó un bloque reconocible: A. Capelletti bajo palos, una línea defensiva con A. Marcussen y S. Howard como referencias, y un eje creativo-competitivo en el medio con M. Pavan y L. Vaitukaityte. Arriba, el tridente con N. Nischler y M. Bergersen alrededor de A. Chidiac ofrecía movilidad y capacidad de ataque directo.

En el plano disciplinario, los datos previos ya advertían de un posible punto de fricción. Inter, en total esta campaña, concentraba el 25.93% de sus tarjetas amarillas entre el minuto 31-45 y un 18.52% entre el 61-75 y otro 18.52% entre el 76-90, evidenciando que sus fases de mayor tensión llegaban cuando el partido se abría. Además, su única expulsión en la temporada había llegado en el tramo 76-90, un síntoma de cómo la agresividad podía desbordarse en finales apretados.

Como W, por su parte, mostraba una curva disciplinaria aún más marcada: el 33.33% de sus amarillas llegaban entre el 46-60 y el 28.57% entre el 31-45, con un pico adicional del 14.29% en el 76-90. Un equipo que crece en intensidad tras el descanso, dispuesto a ensuciar el ritmo rival cuando el duelo se vuelve táctico. Además, su única roja en la campaña había llegado en el tramo 91-105, lo que refuerza la idea de un conjunto que no teme llevar el partido al límite físico y emocional.

III. Duelo de élites: cazadoras y escudos

Hunter vs Shield

La narrativa previa al choque se construía alrededor de las grandes figuras ofensivas. En Inter, T. Wullaert no solo lideraba la tabla de goleadoras con 10 tantos; también había generado 27 pases clave y convertido 3 penaltis, aunque con una mancha significativa: 1 pena máxima fallada en la temporada, que impide hablar de perfección desde los once metros. Su sola presencia en el banquillo era una amenaza latente, una carta que Piovani podía jugar para cambiar el guion.

A su alrededor, H. Bugeja (6 goles y 2 asistencias) y E. Polli (3 goles y 1 asistencia) componían un frente versátil. Bugeja, con 14 intentos de regate y 11 faltas recibidas, encarna la ruptura en conducción; Polli, con 7 pases clave y 14 faltas provocadas, es el nexo entre área y mediocampo, capaz de fijar centrales y generar segundas jugadas.

El escudo de Como W estaba construido sobre un sistema que, en total, solo concede 0.8 goles por partido fuera de casa. A. Marcussen, pese a su historial disciplinario —2 amarillas y 1 expulsión por doble amonestación—, es una defensora que suma 21 entradas, 3 bloqueos y 16 intercepciones: una especialista en cortar líneas de pase y salir al duelo frontal. A su lado, S. Howard y M. Kruse completan una zaga que prioriza cerrar el carril central, obligando a rivales como Inter a volcar su juego hacia bandas y centros laterales.

Engine Room

En el centro del campo, la batalla táctica se dibujaba entre la creatividad interista y la intensidad de Como. L. Magull, con 4 asistencias, 20 pases clave y un 86% de acierto en el pase, es el metrónomo que convierte la posesión en profundidad. A su lado, H. Csiszar aporta equilibrio: 3 goles, 1 asistencia y 3 tiros bloqueados, además de 10 entradas, la convierten en una interior capaz de sostener la estructura y llegar al área rival.

En Como W, el corazón del equipo late al ritmo de M. Pavan. Sus 3 asistencias, 13 pases clave, 26 entradas y 15 intercepciones la definen como una centrocampista total: roba, conduce (52 regates intentados, 25 exitosos) y lanza transiciones. Su duelo indirecto con Magull y Csiszar era el verdadero termómetro del partido: cuando Pavan impone su físico y su lectura, Como puede saltar líneas y activar a N. Nischler, su máxima goleadora con 5 tantos y 1 asistencia, además de 26 disparos totales.

IV. Diagnóstico estadístico y lectura final

Following this result, la goleada 0-3 de Como W en el Breda se entiende como la perfecta tormenta táctica contra un gigante confiado. Inter, que en total esta campaña solo había perdido 4 de 22 partidos y promediaba 2.2 goles a favor, se vio desactivado por un bloque visitante que trasladó a la hierba sus números como forastero: solidez (solo 9 goles encajados fuera) y eficacia quirúrgica en las pocas llegadas generadas.

Desde la óptica de xG y solidez defensiva, todo apuntaba a un partido de dominio territorial de Inter y resistencia de Como. La realidad confirmó el guion, pero giró el desenlace: el equipo de Piovani no consiguió transformar su volumen ofensivo habitual, mientras que Como explotó al máximo cada transición, apoyado en la energía de Pavan y la movilidad de Nischler y Bergersen.

En clave de futuro, Inter Milano W mantiene el aura de aspirante europeo: su diferencial de +23 y sus promedios goleadores siguen siendo de élite. Pero este 0-3 deja una advertencia clara: ante bloques compactos y disciplinados como el de Como W, la brillantez de Wullaert, Bugeja o Magull necesita un andamiaje más sólido detrás, capaz de sostener el riesgo sin descomponerse. Porque en una Serie A Women cada vez más táctica, las cazadoras solo pueden brillar si el escudo que las sostiene no se resquebraja.