Mbappé se queda corto y Messi vuelve a dominar el Balón de Oro
Kylian Mbappé hizo todo lo posible por irrumpir a golpes en el debate del Balón de Oro. Ocho goles en Norteamérica, Francia otra vez en la pelea por el título mundial, actuaciones de auténtico “Galáctico” con la camiseta de Real Madrid. Durante semanas pareció que el premio individual más grande de todos volvía a tener dueño adelantado.
Hasta que España se cruzó en su camino.
La derrota en semifinales ha dejado a Mbappé sin el gran escaparate que marca la diferencia en las votaciones. Y el balance de la temporada con Real Madrid tampoco le ayuda: segundo curso consecutivo sin levantar un gran título. Para un jugador de su dimensión, eso pesa. Mucho.
En una era en la que el Balón de Oro se decide casi siempre desde los podios de Champions League y Copa del Mundo, ese vacío de trofeos se convierte en una losa. Ahí es donde, silenciosamente, vuelve a asomar la figura de siempre: Lionel Messi.
Messi, otra vez en el centro del mundo
A los 39 años, cuando cualquier otro estaría escribiendo sus memorias, Messi sigue reescribiendo la historia. Ha llevado de nuevo a la selección argentina a una final de la Copa del Mundo, firmando también ocho goles en el torneo. Mismo registro que Mbappé, pero con un matiz brutal: él sigue en pie, a un partido de defender la corona conquistada en Qatar 2022.
Si aparece otra vez en el gran escenario, si decide la final ante España con una de esas noches que ya forman parte del imaginario colectivo, un noveno Balón de Oro dejará de ser un sueño romántico para convertirse en una consecuencia lógica.
Jeremie Aliadiere, exinternacional francés, lo ve claro. En declaraciones a GOAL, el exdelantero admite que el viento ha cambiado de dirección. Preguntado por si Mbappé está destinado a prolongar su sequía con el Balón de Oro, su respuesta es directa: sin títulos con Real Madrid, la puerta se le cierra.
Aliadiere subraya que, a nivel individual, la temporada del francés ha sido descomunal: una cantidad “ridícula” de goles, liderazgo constante, sensación de que sostuvo al equipo durante gran parte del curso. Pero en este premio el brillo personal no basta. Sin Champions League, sin Mundial, sin Eurocopa, las papeletas pierden valor.
El francés incluso lamenta que otro candidato potente se haya caído por el mismo motivo: Harry Kane. Si Inglaterra hubiera llegado hasta el final, el delantero habría tenido una oportunidad real. Pero las reglas no escritas del Balón de Oro son implacables: hay que ganar.
Argentina manda en el relato
Ahí entra en escena Argentina. Para Aliadiere, el premio saldrá, casi con total seguridad, del vestuario albiceleste. Y si Messi levanta otra vez la Copa del Mundo, el impacto será devastador en la opinión pública: un jugador que roza los 40 años, dominando otro torneo planetario, borrando de un plumazo las dudas sobre el nivel de la MLS y de Inter Miami.
Porque sí, Messi ya ha conquistado también Norteamérica. El curso 2025 en Estados Unidos lo vio coronarse campeón de la MLS Cup y MVP de la liga con Inter Miami. No se ha limitado a pasear su nombre: ha marcado diferencias, ha decidido títulos, ha convertido un proyecto mediático en un equipo campeón.
Con la selección, la película es parecida. Su último partido, una semifinal dramática en Atlanta, terminó con Inglaterra de rodillas y con más destellos de ese talento que parecía inagotable. Cada balón que toca sigue teniendo algo de amenaza y de promesa.
Otro Balón de Oro, en este contexto, ya no suena a premio honorífico. Suena a simple reflejo de lo que está pasando en el césped.
La comparación inevitable con Cristiano Ronaldo
El debate, inevitablemente, vuelve a cruzar su camino con el de Cristiano Ronaldo. El brasileño Kleberson, campeón del mundo y exjugador de la MLS, lo resumió con una mezcla de admiración y sorpresa al hablar con GOAL: “¡Ese tipo nunca se detiene!”.
Para él, Argentina tiene más opciones de ganar el Mundial con Messi que cualquier otra selección con su gran estrella. No porque Cristiano haya dejado de competir, sino por el contexto. El entorno de Messi en Argentina, la química, la calidad que lo rodea, es distinta a la que tiene Ronaldo en Portugal. Más fluida. Más natural. Más preparada para potenciar al número 10.
Kleberson lo define como “pureza”. Lo que ofrecen los futbolistas argentinos en torno a Messi, comparado con lo que rodea a Ronaldo, marca la diferencia. Y por eso ve al capitán albiceleste con muchas posibilidades de volver a reinar en el Balón de Oro si levanta otra Copa del Mundo.
Su razonamiento es contundente: si Messi gana el Mundial, estará “al cien por cien” en la lucha por el premio. No hay matices. No hay peros. Y añade un matiz que revela el respeto que despierta: incluso en Brasil, tierra de ídolos eternos, aficionados y jugadores quieren ver a futbolistas así ganar el Balón de Oro y la Copa del Mundo. Jugadores que hacen del fútbol un espectáculo. Messi, para él, es exactamente eso.
¿Último golpe de autoridad o otro giro en la historia?
Mientras Mbappé digiere otra temporada sin grandes trofeos colectivos y Real Madrid se pregunta cómo devolverle a su estrella el escenario que necesita, Messi se planta en otra final mundialista con la posibilidad de alejarse cuatro Balones de Oro por delante de Cristiano Ronaldo.
La narrativa parecía haber girado hacia la nueva generación. El Mundial de Qatar, la explosión definitiva de Mbappé, el desembarco del francés en el Bernabéu… Todo apuntaba a un relevo de poder. Sin embargo, el fútbol se resiste a cerrar el capítulo del 10 argentino.
La escena está servida: Messi, 39 años, con la camiseta de Argentina, a un partido de agrandar una leyenda que ya parecía imposible de mejorar. Si vuelve a hacerlo, la pregunta ya no será si merece otro Balón de Oro, sino cuántas veces más va a desafiar la lógica antes de dejar de escribir esta historia.
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