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Neymar y su pequeña lesión: Santos y Brasil mantienen la esperanza

Neymar volvió a encender el debate eterno que lo rodea: ¿llega bien físicamente a la gran cita? Esta vez, el foco está en el gemelo derecho. Una “pequeña lesión”, según el departamento médico de Santos, que aparece a las puertas de la preparación de Brasil para el Mundial.

Rodrigo Zogaib, jefe de los servicios médicos del club paulista, rebaja el dramatismo. Habla de un edema en la pantorrilla derecha, de apenas dos milímetros, y traza un plan claro: tratamiento entre cinco y diez días y entrega del jugador a la CBF la próxima semana, “sin limitaciones”, para el inicio de los entrenamientos de la selección.

La molestia surgió en la derrota ante Coritiba, el domingo 17, por el Brasileirão. Una jugada, una sensación extraña en el músculo, y desde entonces todos los ojos puestos en la evolución del número 10.

Entre la calma de Santos y la inquietud del cuerpo técnico de Ancelotti

En Vila Belmiro no cunde el pánico. Santos confía incluso en poder contar con Neymar en el duelo ante Deportivo Cuenca por la Copa Sudamericana. El mensaje interno es de control y prudencia, no de urgencia.

La lectura fuera del club, sin embargo, no es tan serena. Según el periodista Diogo Dantas, de O Globo, el problema en el gemelo exigiría “un tiempo razonable” de recuperación y ya provoca preocupación en el cuerpo técnico de Carlo Ancelotti.

Ahí se abre la grieta: el parte médico habla de algo pequeño, medible y manejable; el calendario, en cambio, no perdona. Cada día de tratamiento es un día menos de trabajo táctico y físico con el grupo que se prepara para el Mundial.

El reloj del Mundial no se detiene

Brasil tiene marcada en rojo la fecha del 27 de este mes. Ese día, en Granja Comary, arranca la concentración de la selección. La previsión de Zogaib es que Neymar llegue disponible desde el primer entrenamiento, sin restricciones.

El plan de ruta está definido. El 31, la selección se mide a Panamá en el Maracanã, en un amistoso que servirá también como despedida del país, ya que la delegación parte al día siguiente. Es el tipo de partido en el que el 10 suele marcar territorio: toque de balón, conexión con la grada, primeras sociedades con los compañeros.

Después, el salto definitivo. El 6 de junio, ya en Estados Unidos, el equipo de Ancelotti enfrentará a Egipto en el último test antes del debut mundialista. Para entonces, Brasil necesita algo más que un parte médico tranquilizador: requiere a Neymar en ritmo, con confianza en cada aceleración y cada cambio de apoyo.

La lesión es pequeña. El contexto, gigantesco. La pregunta ya no es solo si estará disponible, sino si llegará como el líder que debe sostener las aspiraciones de un país entero.