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Pep Guardiola se despide: fin de una era en el Manchester City

El Manchester City ha puesto fecha al final de su dinastía más brillante. Pep Guardiola dejará el club al término de esta temporada. El duelo del domingo ante Aston Villa en la Premier League será su último partido en el banquillo del Etihad, diez años después de aterrizar en Mánchester para cambiarlo todo.

No es solo la marcha de un entrenador. Es el cierre de uno de los ciclos más dominantes que ha visto el fútbol inglés.

Diez años, veinte títulos, una huella imborrable

Guardiola llegó en 2016 con una etiqueta pesada: el mejor técnico de su generación, forjado en un Barcelona de leyenda y consolidado en un Bayern Munich intratable en la Bundesliga. En Mánchester no solo confirmó el cartel, lo amplificó.

En una década ha levantado 20 trofeos: seis Premier League, una Champions League, tres FA Cup, cinco Carabao Cup, además del Mundial de Clubes y otros títulos que han convertido al City en una máquina casi imparable. Entre sus obras cumbre figuran el triplete de 2023 (Premier League, FA Cup y Champions League), el triplete doméstico de 2019 y aquella Liga de los 100 puntos en 2018 que reescribió el listón de la excelencia en Inglaterra.

Su dominio fue sostenido, casi obstinado. Tres FA Cup, cinco Carabao Cup y una superioridad liguera que obligó a todos los rivales a replantearse cómo competir. Durante años, el City jugó a un ritmo y a una precisión que parecían de otra liga.

Esta temporada, Guardiola se marcha con otro botín: un doblete doméstico de copas. El sueño de un séptimo título de Premier League se esfumó apenas en el penúltimo encuentro, con un 1-1 ante Bournemouth que frenó la última remontada.

“Sé que es mi momento”

El anuncio llega tras varios días de especulación intensa y pone punto final a un contrato que, sobre el papel, debía prolongarse hasta el verano de 2027. Club y entrenador han acordado adelantar la despedida un año.

En su mensaje de adiós, Guardiola tiró de memoria y de piel. Recordó su primera entrevista en Mánchester, nada más llegar, con Noel Gallagher. Salió de aquella charla pensando: “OK… Noel está aquí? Esto será divertido”. Y, a juzgar por lo que vino después, no se equivocó.

Sobre las razones de su marcha fue tajante: “No me preguntéis los motivos por los que me voy. No hay razón, pero, muy dentro de mí, sé que es mi momento”. Sin dramatismos, sin giros forzados. Solo la convicción de que incluso las grandes historias necesitan un final.

“Nada es eterno, si lo fuera, yo seguiría aquí. Eternos serán el sentimiento, la gente, los recuerdos, el amor que tengo por mi Manchester City”, añadió, dejando claro que el vínculo emocional con el club no se rompe con su salida.

Y se despidió con una frase que encaja con el personaje y con la década vivida: “Noel… Tenía razón. Ha sido tan f****** divertido. Os quiero a todos”.

Del golpe maestro a la sucesión

Cuando el City logró cerrar la llegada de Guardiola hace diez años, el movimiento se leyó como un golpe maestro del City Football Group. Fichaba al técnico que ya había ganado dos Champions League y tres títulos de LaLiga con el Barcelona, y tres Bundesligas con el Bayern Munich. Un entrenador que no solo ganaba, sino que transformaba la forma de jugar de sus equipos y, por extensión, de sus ligas.

En Inglaterra, su impacto fue inmediato y profundo. Su City elevó el listón táctico, físico y técnico de la Premier League. Obligar a Jürgen Klopp, Mikel Arteta y el resto de aspirantes a reinventarse fue, en sí mismo, parte de su legado.

Ahora, el club se enfrenta a la pregunta que todos temían: ¿quién se atreve a coger este testigo? El principal candidato es un viejo conocido: Enzo Maresca, exasistente de Guardiola en el propio City y sin equipo desde que dejó el Chelsea en enero. Es el favorito para sucederle, pero hereda algo más que un banquillo; hereda un estándar casi inhumano de exigencia y éxito.

Un legado para los historiadores

Guardiola no se desvinculará por completo del universo City. Asumirá un papel como embajador global del City Football Group, una figura de referencia para la marca que ayudó a disparar a nivel mundial.

El director ejecutivo, Ferran Soriano, lo resumió con una frase que mira al futuro: el legado de Pep es “extraordinario” y su impacto real lo medirán mejor “los historiadores del Manchester City del futuro”. Porque lo que ha dejado no se agota en los títulos. Está en la cultura, en la idea de juego, en la sensación de que el City, durante una década, fue el equipo al que todos miraban.

El domingo, ante Aston Villa, el Etihad no solo despedirá a un entrenador. Despedirá a la figura que convirtió al Manchester City en una referencia mundial. Después de tanto tiempo y tanto éxito, la pregunta ya no es qué hizo Guardiola por el City.

La pregunta es qué será ahora el City sin Guardiola.