La República Democrática del Congo cancela su concentración por brote de ébola
La cuenta atrás hacia el Mundial se ha torcido para la República Democrática del Congo. La selección ha cancelado su concentración de tres días en Kinshasa y el previsto adiós a su afición en la capital por un motivo que va mucho más allá del fútbol: un brote de ébola en el este del país.
No se trata de cualquier variante. Es la cepa Bundibugyo, un tipo raro del virus, vinculada ya a más de 130 muertes y cerca de 600 casos sospechosos. La Organización Mundial de la Salud la ha declarado emergencia de salud pública de importancia internacional. Con ese escenario, la federación ha decidido sacar al equipo del país y reordenar su plan de viaje.
El programa deportivo, sin embargo, se mantiene vivo. Los Leopards disputarán sus dos amistosos de preparación: ante Dinamarca, el 3 de junio en Liège, y frente a Chile, el 9 de junio en el sur de España. Ambos encuentros siguen “confirmados”, según explicó el portavoz del equipo, Jerry Kalemo.
Debut mundialista: 17 de junio, Houston, contra Portugal.
Ese será el primer partido de la selección en una Copa del Mundo desde 1974, cuando competía bajo el nombre de Zaïre. Medio siglo después, el regreso llega envuelto en ilusión… y en protocolos sanitarios.
Un plan de preparación recortado
Kalemo detalló la hoja de ruta original: tres etapas. Primero, una breve concentración en Kinshasa para despedirse de la hinchada. Después, la gira europea, con las citas en Bélgica y España. Por último, la fase final de preparación en Houston, a partir del 11 de junio.
Solo ha caído la primera pieza del plan: Kinshasa. El resto se mantiene intacto.
La decisión se ha visto facilitada por un hecho clave: todos los jugadores convocados y el seleccionador francés, Sébastien Desabre, residen y trabajan fuera del país, la mayoría en Francia. El núcleo deportivo ya estaba protegido de la crisis sanitaria interna. El problema se centraba en el personal local.
Algunos miembros del cuerpo técnico y de apoyo que sí viven en la RDC “están saliendo en las próximas horas”, confirmó Kalemo. Cada billete de avión se ha convertido en una pequeña operación logística dentro de un contexto de alerta sanitaria.
Fifa, la Casa Blanca y una frontera delicada
El fútbol no vive ajeno a los gobiernos ni a las agencias de salud cuando entra en juego una pandemia. Fifa emitió un comunicado en el que asegura que “es consciente y está siguiendo la situación del brote de ébola” y que mantiene una comunicación estrecha con la federación congoleña, Fecofa, para garantizar que el equipo reciba todas las directrices médicas y de seguridad.
Al otro lado del Atlántico, el Mundial se cruza con la política migratoria. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) anunciaron esta semana que Estados Unidos prohibirá la entrada durante 30 días a todos los ciudadanos extranjeros que hayan estado en la RDC, Uganda o Sudán del Sur en las últimas tres semanas.
La pregunta era inevitable: ¿qué pasa con la selección congoleña, que debe instalarse en territorio estadounidense?
Un responsable del gobierno de Estados Unidos aclaró que el equipo nacional no se verá afectado por el veto de los CDC, ya que lleva semanas concentrado en Europa. Eso deja fuera de la prohibición a jugadores, técnicos y directivos que no hayan pisado la RDC en los últimos 21 días.
No todos están a salvo de restricciones. Los miembros de la delegación mundialista que sí hayan regresado al país en ese periodo quedarán sujetos a las mismas medidas de cuarentena que se aplican a los ciudadanos estadounidenses que vuelven de zonas afectadas. Esa excepción no se extenderá a los aficionados: cualquier hincha que haya estado en la RDC, Uganda o Sudán del Sur en las últimas tres semanas se topará con el muro del veto.
Mientras tanto, el grupo de trabajo del Mundial en la Casa Blanca, bajo el paraguas del Departamento de Seguridad Nacional, insiste en que “coordina de cerca” con varias agencias para abordar los aspectos sanitarios y de seguridad, y que el gobierno “vigila muy de cerca” el brote.
Un regreso al escaparate global medio siglo después
La historia deportiva de la RDC en este Mundial tiene un peso propio. El billete lo obtuvo en un playoff dramático frente a Jamaica, disputado en México. Ese triunfo la colocó en el Grupo K, donde se medirá, además de a Portugal, a Colombia en Guadalajara el 23 de junio y a Uzbekistán en Atlanta el 27.
Para un país que no pisaba una fase final desde 1974, cada detalle cuenta. El plantel de Desabre mezcla talento Premier League y músculo europeo. Destacan el delantero de Newcastle, Yoane Wissa, el centrocampista de Sunderland, Noah Sadiki, y el lateral de West Ham, Aaron Wan-Bissaka, todos incluidos en una lista de 26 jugadores.
La zaga ha sufrido un contratiempo de última hora. El central de Hibernian, Rocky Bushiri, inicialmente convocado, se ha caído de la lista por una posible lesión en el tendón de Aquiles. Su lugar lo ocupa otro futbolista de la Premiership escocesa, Aaron Tshibola, de Kilmarnock, que se suma para reforzar una línea defensiva que deberá lidiar con atacantes de primer nivel mundial.
Cada modificación de la lista se mira ahora con lupa: no solo por el rendimiento, también por la trazabilidad sanitaria de cada integrante.
Nuevo mando en Fecofa en plena tormenta
En medio de este cruce entre fútbol y salud pública, la federación congoleña ha estrenado presidente. Véron Mosengo-Omba, antiguo secretario general de la Confederation of African Football (Caf), ha sido elegido máximo dirigente de Fecofa.
No hubo oposición. Mosengo-Omba recibió 60 de los 65 votos posibles, un respaldo casi unánime para un dirigente con larga trayectoria en los despachos del fútbol internacional. Amigo universitario del presidente de Fifa, Gianni Infantino, siguió su estela desde Uefa hacia Fifa en 2016 y, más tarde, se trasladó a Caf en 2021. En marzo dejó el cargo de secretario general y ahora regresa a su país para asumir el control del fútbol nacional.
Su mandato arranca en circunstancias extraordinarias: una selección que vuelve a un Mundial después de 50 años, un brote de ébola que altera los planes y una red de instituciones globales pendientes de cada movimiento de la delegación congoleña.
La pelota rodará en Houston, Guadalajara y Atlanta. La cuestión es si, entre protocolos, cuarentenas y cambios de planes, la RDC logrará que se hable solo de lo que ocurra dentro del césped.
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