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La llegada de Robbie Keane al Celtic: un conflicto interno

La posible llegada de Robbie Keane al banquillo de Celtic ha encendido una tormenta interna que va mucho más allá del fútbol. El irlandés, actual técnico de Ferencvaros y exdelantero de los hoops en 2010, es el principal candidato para relevar a Martin O’Neill, pero su reciente etapa en Maccabi Tel Aviv ha desatado la ira de una parte muy activa de la afición.

Según se ha informado, Keane ya ha entablado conversaciones con Dermot Desmond, accionista principal del club y hombre fuerte en las grandes decisiones deportivas. Sobre el papel, el currículum seduce: máximo goleador histórico de Irlanda, pasado exitoso como jugador en Glasgow y un doblete de liga y copa en Israel con Maccabi en la temporada 2023-24. Pero la realidad social que rodea a Celtic convierte esta posible designación en un auténtico campo minado.

Un candidato ganador, una hinchada en pie de guerra

El conflicto no nace de lo que Keane hizo con el balón, sino de dónde decidió dirigir. Su elección de mantenerse en Israel al frente de Maccabi Tel Aviv tras el estallido de la guerra en Gaza provocó críticas en Irlanda y fracturó la relación con un sector ruidoso de la grada de Celtic, un club donde la causa palestina forma parte del paisaje habitual de las gradas.

Las banderas palestinas se han convertido en un símbolo recurrente en los partidos en Celtic Park durante el conflicto. No son un gesto aislado, sino la expresión de una identidad política y social arraigada. En ese contexto, la figura de Keane se ha vuelto profundamente controvertida.

En los últimos días han aparecido pintadas y pancartas en los alrededores del estadio en Glasgow rechazando de forma explícita la posibilidad de que el exdelantero se siente en el banquillo local. El mensaje es claro: para una parte de la hinchada, su pasado reciente en Israel choca frontalmente con lo que entienden como los valores fundacionales del club.

La respuesta organizada de la grada

La oposición no se limita a mensajes anónimos en muros. Un grupo que se presenta como “Celtic Fans for the Liberation of Palestine” ha emitido un comunicado en el que advierte de que la contratación de Keane “sería profundamente divisiva entre la afición”. La cuenta “North Curve Celtic” en X ha publicado una lista de 67 grupos que respaldan ese texto, lo que da una dimensión organizada y colectiva al rechazo.

“Los aficionados de Celtic tienen una larga y orgullosa historia de solidaridad con el pueblo palestino”, señala el comunicado. Desde ahí, la crítica se dirige directamente a la decisión de Keane de aceptar el banquillo de Maccabi Tel Aviv “durante el genocidio en Gaza”, una elección que el grupo califica de imposible de pasar por alto.

El texto va más allá del presente y se agarra a la memoria del club: recuerda que Celtic nació de una comunidad marcada por “genocidio, desplazamiento y hambruna”, y que sus raíces están ligadas a la solidaridad con quienes sufren injusticia y opresión. La conclusión es una petición directa al consejo de administración: escuchar las preocupaciones de los aficionados y replantearse el nombramiento.

El contexto de Keane y su defensa

Keane fue nombrado entrenador de Maccabi en junio de 2023, meses antes de los ataques liderados por Hamas del 7 de octubre y de la posterior ofensiva israelí sobre Gaza. Pese al estallido del conflicto, el técnico de 45 años decidió completar la temporada, en la que logró el doblete doméstico, antes de presentar su dimisión en 2024 y firmar por Ferencvaros.

El propio Keane explicó que una de las razones para no abandonar el cargo a mitad de curso fue la responsabilidad hacia el cuerpo técnico que se llevó consigo a Israel. “Tengo un deber de cuidado”, argumentó. Puso como ejemplo a su analista, que había pasado 12 años en Middlesbrough antes de seguirle a Maccabi, y subrayó que no podía “simplemente marcharse” y dejar a ese empleado y a su familia atrás.

Ese matiz no ha mitigado la indignación en parte de la afición de Celtic, que mira menos a las circunstancias personales del técnico y más al símbolo que supondría su presencia en el banquillo de un club históricamente asociado a causas de justicia social.

Un título, un vacío y una decisión explosiva

Mientras tanto, el equipo acaba de cerrar otra temporada de éxito deportivo. Martin O’Neill, a sus 74 años y en calidad de técnico interino, condujo a Celtic al título de la Scottish Premiership en la última jornada y levantó también la Scottish Cup. El listón competitivo está alto, pero la silla del entrenador vuelve a estar vacía.

El club se asoma ahora a una decisión que no solo definirá el estilo de juego de los próximos años, sino también la relación entre la grada y el palco. Entre la apuesta deportiva por un ídolo irlandés con pasado en el club y la convicción política de una parte de su hinchada, Celtic se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿hasta dónde está dispuesto a tensar su propia identidad para elegir a su próximo entrenador?