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Willie Kirk regresa como entrenador a Durham tras polémica

Durham ha dado un giro que no pasa desapercibido en la Women’s Championship. El club ha nombrado a Willie Kirk como nuevo entrenador jefe, apenas dos años después de que el técnico escocés fuera despedido de Leicester City Women por mantener una relación con una jugadora de la plantilla.

El movimiento no es menor. Kirk, de 48 años, vuelve al fútbol inglés por primera vez desde marzo de 2024, cuando Leicester prescindió de él tras una investigación interna que concluyó que el entrenador mantenía una relación física con una futbolista, vulnerando el código de conducta del club. No hubo delito, pero sí una clara infracción normativa.

La nota oficial de Durham, sin embargo, guarda silencio sobre ese capítulo. Ninguna referencia a Leicester, ninguna mención a la investigación ni al despido. Solo el anuncio del nombramiento, como si se tratara de un técnico más que regresa al circuito.

El contexto, en cambio, es mucho más delicado. Las relaciones personales entre entrenadores y jugadoras no son ilegales —siempre que no haya menores implicadas—, pero el debate ético y de protección ya se ha instalado en el fútbol femenino de élite. La cuestión no es solo lo que permite la ley, sino el poder que otorga el cargo.

Los códigos de conducta entre futbolistas y cuerpos técnicos forman parte de los requisitos para obtener una licencia de la WSL. Cada club está obligado a contar con un responsable de salvaguarda, una figura clave para vigilar posibles abusos de poder, conflictos de intereses o situaciones que puedan poner en riesgo a las jugadoras, especialmente a las más jóvenes.

En ese marco, el caso de Kirk se ha convertido en un símbolo de una línea roja que muchas voces consideran innegociable. La propia seleccionadora de Inglaterra, Sarina Wiegman, ha calificado este tipo de relaciones como “muy inapropiadas” y “no saludables”, un posicionamiento claro desde una de las figuras más influyentes del fútbol femenino actual.

El nombramiento en Durham reabre el debate. ¿Puede un técnico regresar con normalidad tras vulnerar un código de conducta, aunque no haya cometido un delito? ¿Hasta qué punto un club debe asumir, explicar y contextualizar ese pasado cuando apuesta por él?

Por ahora, el silencio domina el escenario. BBC Sport ha contactado con Durham para obtener una reacción sobre la decisión, y también con la Football Association (FA) y la Professional Footballers’ Association (PFA), en busca de una postura institucional sobre el fichaje y sobre los límites que deben regir las relaciones dentro de un vestuario profesional.

Mientras tanto, Kirk se prepara para una segunda oportunidad en el fútbol inglés. Durham, también. La cuestión es si el fútbol femenino está dispuesto a aceptar que este tipo de historias formen parte de su nueva normalidad.