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Los Wolves despiden a Rob Edwards tras el descenso

Wolves ha puesto punto final a la etapa de Rob Edwards. Siete meses después de su llegada y tras un descenso doloroso desde la Premier League, el club de Molineux ha decidido prescindir de su entrenador de 43 años, al que había respaldado públicamente hasta hace apenas unas semanas.

La decisión rompe de golpe la imagen de unidad que la entidad había tratado de proyectar desde noviembre, cuando apostó por Edwards para sustituir a Vitor Pereira en plena batalla por la permanencia. El técnico dejó entonces una lucha por el ascenso en el Championship con Middlesbrough para asumir un reto que ya olía a problema. El tiempo le dio la razón: sólo cinco victorias en 30 partidos oficiales, 16 derrotas y un último puesto en la tabla de la Premier.

Un proyecto que se deshace antes de empezar

El club ya se había volcado en la reconstrucción con la vista puesta en el Championship. Kieran Trippier llegó libre desde Newcastle, una operación en la que Edwards fue una pieza clave. También se confirmó el regreso de Raúl Jiménez, cuyo contrato con Fulham expira a final de mes. Eran los primeros ladrillos de un plan que, sobre el papel, debía liderar el propio Edwards.

Matt Jackson, director técnico, lo explicó con contundencia el mes pasado. La cúpula, decía, estaba alineada con el entrenador en la idea de armar un equipo capaz de regresar de inmediato a la élite.

«El plan y el objetivo es ascender directamente, pero entendemos que tiene que haber muchos cambios», afirmó. «Si no hay alineación aquí, estamos muertos antes de empezar. Esa conversación lleva meses en marcha».

Hoy, esa alineación salta por los aires.

El desgaste de un descenso anunciado

El curso ha sido una caída lenta, casi inevitable. Wolves terminó colista, sin reacción ni racha salvadora. El propio Edwards, en un encuentro con aficionados organizado por BBC WM el mes pasado, no escondió la crudeza del momento.

«Somos un colectivo y asumiré la responsabilidad, por supuesto, pero no es un tema de esfuerzo, es que somos el peor equipo de la liga. Esa es la realidad», reconoció ante los hinchas. Sin paños calientes.

Intentó medir sus palabras, consciente de que aún debía convivir con el vestuario unas semanas más. «Tendré cuidado con lo que digo porque tengo que trabajar con los chicos un par de semanas más, pero no somos lo suficientemente buenos», admitió. «Esa es la situación a la que llegamos. Sabía que, viniendo aquí en noviembre, podía estar sentado ahora delante de mucha gente muy enfadada porque este sitio es un desastre. Quise venir, quise intentar ayudar».

Ese mensaje, honesto y duro, sonó casi a confesión de despedida. El club ha terminado por convertirlo en punto final.

César Peixoto, en el radar

Con el banquillo vacío, el nombre que más fuerte suena es el de César Peixoto. El técnico portugués viene de firmar un notable sexto puesto con Gil Vicente en la Primeira Liga y se ha colocado en la agenda de Molineux como posible relevo.

El perfil encaja con la línea reciente del club: entrenador joven, con proyección y acostumbrado a trabajar en contextos de reconstrucción y presupuestos ajustados. Pero, de momento, no hay anuncio oficial ni acuerdo confirmado.

Lo que sí es un hecho es que Wolves afronta el verano con un giro brusco de guion. El descenso ya era un golpe. La salida del entrenador que debía liderar el retorno inmediato al primer plano añade otra sacudida a un club que, por su propia confesión, está «en un lío».

El plan sigue siendo el mismo: ascender cuanto antes. La pregunta ahora es quién se atreverá a tomar el timón en un Molineux que exige respuestas rápidas y, esta vez, resultados inmediatos.