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Bafana Bafana y Canadá: Un duelo histórico en octavos de final

La escena está lista en Los Angeles Stadium, en Inglewood. Domingo 28 de junio, mediodía local. Bafana Bafana frente a Canadá, dos selecciones que jamás habían cruzado la frontera de la fase de grupos en un Mundial y que, de repente, se miran a los ojos en un partido a vida o muerte.

No es solo un cruce de octavos. Es una rareza histórica: tanto Sudáfrica como Canadá disputarán su primer partido de eliminación directa en una Copa del Mundo. Equipos acostumbrados a hacer las maletas pronto, ahora se permiten soñar con algo más que una foto de recuerdo.

Sudáfrica, del abismo a la rebelión

El camino de Sudáfrica parecía escrito desde el primer día. Derrota 2-0 ante la coanfitriona México en el debut y, en el siguiente partido, gol en contra ante Czechia. Otra campaña gris se intuía en el horizonte.

Pero Bafana Bafana decidió rebelarse.

Teboho Mokoena empató en el minuto 83 aquel segundo encuentro, una volea que no solo igualó el marcador, sino que cambió el pulso emocional del grupo. A partir de ahí, el equipo de Hugo Broos empezó a jugar como si se hubiera quitado un peso de encima.

La confirmación llegó con una victoria que pocos vieron venir: 1-0 ante Corea del Sur, con Thapelo Maseko firmando el gol decisivo en el minuto 63. Un triunfo de carácter, de resistencia, que aseguró el segundo puesto del Grupo A y un billete para Los Ángeles.

En medio de ese despertar, un nombre se coló en todas las libretas: Relebohile Mofokeng. El mediapunta lideró el partido ante Corea del Sur en pases clave, con cuatro, según datos de FlashScore. No marcó, pero dictó el ritmo, encontró espacios y dio a Sudáfrica la pausa y el filo que tanto necesitaba.

El relato, sin embargo, no es perfecto. Bafana Bafana llegará sin Themba Zwane, su atacante sancionado, después de perder la apelación que buscaba reducir la suspensión de tres partidos tras la roja ante México. Una baja pesada en tres cuartos de campo.

La buena noticia para Broos es el regreso de Mokoena, el cerebro del mediocampo, tras cumplir su sanción por acumulación de amarillas. Con él, Sudáfrica recupera su metrónomo, su lanzador de largo recorrido y uno de los líderes silenciosos del equipo.

Sobre el césped, se espera un once reconocible: Ronwen Williams bajo palos; línea de cuatro con Aubrey Modiba, Mbekezeli Mbokazi, Ime Okon y Khuliso Mudau; doble pivote con Sphephelo Sithole y Mokoena; por delante, Oswin Appollis, Mofokeng y Maseko, con Evidence Makgopa como referencia en punta. Un bloque compacto, con velocidad por fuera y un mediocampo que no rehúye el choque.

Sudáfrica ya estuvo en los Mundiales de 1998, 2002 y como anfitriona en 2010. Siempre se quedó a la puerta. Esta vez, la sensación es distinta: el “gigante dormido” del que tanto se habla en África empieza, por fin, a desperezarse.

Canadá, entre la ilusión y las bajas

Enfrente, Canadá llega con un guion distinto, pero un reto igual de grande. También coanfitriona del torneo junto a México y Estados Unidos, la selección de Jesse Marsch se ha ganado este cruce a base de goles… y de resistencia a los golpes.

Abrió su participación en el Grupo B con un 1-1 ante Bosnia & Herzegovina. Un estreno serio, sin alardes. El golpe sobre la mesa llegó después: 6-0 a Qatar, una exhibición que disparó la confianza del vestuario y que dejó claro que el equipo no piensa conformarse con hacer de anfitrión amable.

La derrota 2-1 ante Suiza en el último partido de la fase de grupos no alteró el desenlace: Canadá terminó segunda y se aseguró, por primera vez en su historia, un lugar en los octavos de final de un Mundial. Para un país que solo había participado en 1986 y 2022, siempre con despedida prematura, el salto es enorme.

Lo ha hecho, además, sin su gran estrella sobre el césped. Alphonso Davies, lateral del Bayern Munich, aún no ha disputado un solo minuto en el torneo mientras se recupera de una lesión en los isquiotibiales. Un golpe duro para cualquier selección, más aún para una que se apoya tanto en su potencia y desequilibrio.

Marsch también ha tenido que lidiar con problemas físicos repartidos por la plantilla, con un caso especialmente doloroso: Ismaël Koné, centrocampista del Sassuolo, sufrió una fractura de pierna ante Qatar y se perderá el resto del campeonato. Una ausencia que reduce creatividad y energía en la sala de máquinas.

Aun así, Canadá ha encontrado respuestas en el colectivo. El once previsto habla de un equipo intenso, vertical: Maxime Crepeau en la portería; defensa de cuatro con Richie Laryea, Derek Cornelius, Luc de Fougerolles y Alistair Johnston; un medio campo de trabajo y amplitud con Ali Ahmed, Mathieu Choinière, Nathan Saliba y Tajon Buchanan; y arriba, una doble punta con Tani Oluwaseyi y Jonathan David, este último llamado a ser la referencia goleadora en ausencia de Davies.

Canadá no solo juega por seguir viva. Juega por estirar, en casa ajena pero en un Mundial que también coorganiza, la mejor participación de su historia.

Un partido sin pasado y con mucho en juego

Entre ambos hay muy poca historia. La única vez que Sudáfrica y Canadá se enfrentaron fue en 2007, en un amistoso en Durban. Aquel día, Teko Modise marcó los dos goles en un 2-0 para Bafana Bafana. Nada más. Ni cuentas pendientes, ni rivalidad arrastrada. Todo está por escribirse.

El duelo en Los Ángeles tendrá, además, un árbitro bajo la lupa. El portugués João Pinheiro dirigirá el encuentro, un colegiado de perfil alto y experiencia internacional, pero que arrastra críticas recientes por su actuación en la semifinal de la UEFA Champions League entre Bayern Munich y Paris Saint-Germain. Cada decisión suya será observada con lupa en un partido tan cargado de tensión.

En las gradas y frente al televisor, el interés está garantizado. En Sudáfrica, el choque se podrá seguir por SuperSport en los canales de DSTV 201, 202 y 235, con SABC ofreciendo señal en abierto y SportyTV como alternativa de streaming. En Canadá, la oferta pasa por TSN, RDS, CTV y Crave, mientras que los aficionados en Estados Unidos tendrán la opción de FOX, Telemundo o Peacock.

El día en que los eternos invitados reclaman su lugar

Sudáfrica llega impulsada por una remontada emocional, por la sensación de que, después de décadas de promesas incumplidas, algo ha encajado por fin. Canadá aterriza herida, pero con una estructura competitiva y la confianza de haber goleado en fase de grupos pese a las bajas.

Uno persigue el despertar definitivo de un gigante africano. El otro, la consolidación de un proyecto que ya no quiere vivir solo de la etiqueta de coanfitrión.

En Los Ángeles, solo uno dará el siguiente paso. La pregunta es cuál de estos dos viejos novatos está realmente preparado para que este primer octavo de final no sea también el último.