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Iraola en Anfield: Necesitamos más jugadores y menos exigencia

Andoni Iraola se sentó por primera vez ante la prensa como entrenador de Liverpool y no tardó en ir al grano. Nuevo técnico, nuevo acento en el banquillo de Anfield, pero un diagnóstico contundente desde el minuto uno.

“Necesitamos más jugadores. Lo sabemos. El club está trabajando en ello”, lanzó, sin rodeos, el sustituto de Arne Slot.

Liverpool ya ha incorporado a Jeremy Jacquet y Victor Muñoz, pero para Iraola eso es solo el aperitivo de un verano que debe ser intenso. El vasco, que llega avalado por su gran temporada con Bournemouth —sexto en la Premier League, justo un puesto por detrás de los ‘reds’—, sabe que el salto de dimensión es brutal. Y que la plantilla, tal y como está, no le alcanza.

“Como entrenador, egoístamente, quiero a los jugadores desde el primer día de pretemporada. Pero el fútbol no funciona así”, admitió. El mensaje, no obstante, quedó claro: la puerta de entrada en Anfield aún tiene trabajo pendiente.

De Bournemouth a la tormenta: más partidos, más rotación, más fondo de armario

Iraola llega con prestigio, pero también con un reto físico y competitivo que no ha afrontado hasta ahora. Bournemouth disputó 40 partidos en todas las competiciones el curso pasado. Liverpool, en un año normal, vive muy lejos de esa cifra.

“Es un gran desafío para mí. Es un gran cambio. Aquí, la mayoría de semanas no tendremos una semana limpia, habrá partido entre semana”, explicó. La frase resume el nuevo ecosistema en el que entra: un club obligado a competir cada tres días, con la lupa encima y sin margen para excusas.

De ahí su insistencia en el concepto que más repitió: plantilla.

“Es imposible afrontar este tipo de temporada con 15 jugadores. Necesitas la plantilla”, remarcó. No hablaba de nombres sueltos, hablaba de estructura. De diciembre y enero, meses que mencionó casi como una advertencia.

“Tenemos que estar preparados porque en una temporada tan dura llegarán lesiones y situaciones complicadas. Hay que estar listos en profundidad de plantilla para aguantar las exigencias de la competición. Diciembre y enero son meses duros.”

Anfield escuchó a un técnico que ya está pensando en el invierno mientras aún no ha empezado el verano competitivo.

Sin Salah ni Ekitike: un ataque desarmado y tres bajas de larga duración

Si el calendario aprieta, la situación deportiva no ayuda. Iraola no podrá contar al inicio de la campaña con Hugo Ekitike, el único jugador de Liverpool que alcanzó las dos cifras de goles en la pasada Premier League. A eso se suma la marcha de Mohamed Salah, máximo goleador histórico del club en la competición.

“Tenemos que aceptar la situación difícil ahora mismo. Muchos jugadores importantes se han ido, jugadores muy importantes. Y algunos de los muy importantes están lesionados”, reconoció.

  • Ekitike
  • Conor Bradley
  • Geovanni Leoni

Tres nombres, tres lesiones de larga duración. Tres piezas que, según Iraola, forman parte del futuro, pero no del presente inmediato.

“Los tres jugadores, me encantan. Son soluciones a largo plazo, pero tenemos que intentar encontrar soluciones”, apuntó. La frase sonó a aviso a la directiva y a llamada a la calma de la afición al mismo tiempo: hay talento, pero no está disponible. Y los goles que se han marchado no se reemplazan con discursos.

El reto es doble: sustituir a quienes aportaban “números importantes” y cubrir el vacío de los que se perderán muchos minutos por lesión. Sin Salah y sin el mejor Ekitike, la delantera de Liverpool es, a día de hoy, una obra a medio construir.

“Haré esto a mi manera”: un fútbol agresivo para reconciliarse con Anfield

Entre la lista de problemas, Iraola se reservó un punto innegociable: su idea. Lo contrataron por su fútbol agresivo, por su capacidad para apretar arriba, por incomodar al rival lejos de su propia área. Y no piensa maquillarlo.

“Intentaré ser el mismo entrenador. Entiendo que cometeré errores y diré cosas que no debería”, confesó, con una sinceridad poco habitual en una primera rueda de prensa. Pero la clave llegó después: “Tienes que ser tú mismo y yo lo intentaré. Con los jugadores, que tienen grandes personalidades y egos, intentaré no cambiar”.

La frase encierra una declaración de principios. No llega a Anfield a gestionar con piloto automático, sino a imponer un sello. Sin romperlo todo, pero sin renunciar a lo que lo ha llevado hasta aquí.

Más tiempo en campo rival: el plan ante los bloques bajos

Iraola dejó entrever varios matices de lo que quiere ver sobre el césped. Habló con jugadores, habló con el cuerpo técnico que ya estaba, escuchó qué funcionaba y qué no. No quiso vender la idea de “mejorar” todo lo anterior, eligió otra palabra: “diferente”.

“He hablado con los jugadores, he hablado con el staff sobre las cosas que funcionan bien, las cosas que podemos hacer diferente. No diría mejor, diría diferente”, explicó.

Y ahí apareció uno de los debates que más ha perseguido a Liverpool en los últimos años: cómo atacar bloques bajos.

“Después tendremos muchas preguntas sobre cómo enfrentarnos a bloques bajos. Prefiero enfrentarme a bloques bajos porque así estaremos más en control de los partidos, probablemente concederemos menos ocasiones y pasaremos mucho tiempo en campo contrario”, detalló.

No todos los rivales se encerrarán. Algunos intentarán mandar, jugar en campo de Liverpool, discutirle la pelota. A Iraola no le preocupa. Su obsesión está clara:

“Quiero pasar el máximo tiempo posible en campo rival, con balón y sin balón, porque siento que desde ahí estamos más cerca de marcar.”

Es la esencia de su propuesta: presión alta, agresividad, metros ganados al rival. Un fútbol que, si encaja con la grada, puede encender Anfield.

Conectar con la gente: el otro gran objetivo

Más allá de sistemas y fichajes, Iraola apuntó a algo que en Liverpool pesa tanto como un título: la conexión emocional. Viene de sufrir Anfield como rival y sabe lo que significa cuando el estadio se enciende.

“Me gustaría darles un equipo del que puedan sentirse orgullosos. El fútbol, especialmente en Liverpool, va de conectar con la gente”, subrayó.

Recordó su experiencia “en el otro lado” de Anfield, cuando el estadio se le venía encima. Quiere eso cada partido. Pero dejó claro que no es un regalo, es una consecuencia.

“Me encantaría tener esto en cada partido que juguemos. Tiene que venir de nosotros en el campo”, afirmó. Y definió el tipo de equipo que pretende construir: “Tenemos que ser un equipo que trabaje duro, intenso y agresivo. Así todo el mundo podrá identificarse y sentirse cómodo apoyando a este equipo.”

Entre la necesidad de fichar, las bajas que golpean al ataque y un calendario que no perdona, Iraola inicia su etapa en Liverpool sin red de seguridad. Su apuesta es clara: más piernas, más carácter, más metros en campo rival. Anfield, impaciente, ya ha escuchado el discurso. Ahora espera la respuesta donde de verdad cuenta: en el césped.