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Kerry y Mayo: la final del All-Ireland que define la historia

El domingo, a las 15.30 horas, Croke Park dejará de ser solo un estadio y volverá a convertirse en escenario de juicio. Kerry, campeón vigente, se mide a Mayo en la final del All-Ireland senior football, un duelo que enfrenta a la tradición que nunca se sacia con el hambre de un condado que lleva más de siete décadas persiguiendo el mismo sueño.

La cita se vivirá a pantalla completa. RTÉ2 arrancará su cobertura a las 14.15, BBC Two se sumará a las 15.00. En RTÉ, Joanne Cantwell conducirá la previa junto a Lee Keegan, Niall Morgan, Peter Canavan y Tomás Ó Sé, mientras Marty Morrissey y Éamonn Fitzmaurice pondrán voz al partido. Fuera del césped, otro tipo de batalla: análisis, reacciones y cada giro del juego contados al detalle.

Un billete imposible y una grada que se gana en los clubes

Como cada año, acceder a una entrada para la final del All-Ireland no es cuestión de refrescar una web. No habrá venta general. Los boletos se reparten a través de los clubes, con las asociaciones de Kerry y Mayo recibiendo los mayores cupos. La tradición manda: primero, la base del juego; después, el resto. Quien quiera estar en Croke Park, necesita conexiones, paciencia… o suerte.

Kerry mira al 40, Mayo a 1951

Lo que está en juego trasciende el trofeo. Para Mayo, levantar el Sam Maguire significaría romper una maldición que ya es parte de la identidad del condado. No gana el título desde 1951. No por falta de intentos: desde 1989 ha disputado 13 finales, incluidas repeticiones. Once acabaron en derrota, las otras dos en empate. Una secuencia que duele.

Contra Dublin, Mayo se ha dejado el alma en finales ajustadas, rozando el título. Contra Kerry, el recuerdo es más áspero: derrota por tres puntos en 1997, por ocho en 2004, por trece en 2006. La historia reciente no perdona, pero tampoco garantiza nada. Y Mayo llega, otra vez, con la convicción de que algún día la balanza tendrá que caer de su lado.

Para Kerry, el horizonte es distinto, pero igual de poderoso. Alcanzar el 40.º All-Ireland sería un golpe de autoridad histórico. Sería también el sexto Sam Maguire para Jack O’Connor y el tercero para David Clifford, el delantero que parece destinado a acumular títulos al ritmo de su talento. Cada final que juega Kerry no solo se mide en trofeos, también en legado.

El camino de Kerry: golpes, reacción y un campeón que no se rinde

El trayecto de Kerry hacia Croke Park empezó con dominio en Munster. Primero, victoria sobre Clare por 2-19 a 1-14. Después, un 1-23 a 1-15 contra Cork que reforzó la sensación de superioridad regional. Parecía un rodillo.

Entonces llegó Donegal y el golpe. Un 2-20 a 0-16 que devolvió a Kerry a la realidad. Un campeón herido, pero no derrotado. La respuesta fue contundente: 3-22 a 0-17 frente a Kildare, una exhibición ofensiva que volvió a encender las alarmas… en los rivales.

Desde ahí, Kerry encadenó victorias con una mezcla de pegada y oficio: 4-18 a 0-17 ante Armagh, 2-25 a 0-27 frente a Tyrone en un intercambio de puntos de alta intensidad, y un 2-18 a 0-20 contra Dublin que sonó a mensaje. Superar a Dublin en una fase decisiva nunca es un detalle menor. Es una declaración.

Mayo, entre tropiezos y resurrecciones

Mayo eligió su mal día pronto. Tras arrollar a London por 0-31 a 1-15, llegó el desplome en el campeonato de Connacht: Roscommon se impuso por 2-25 a 1-18. Un marcador duro, una actuación que encendió dudas. La reacción tenía que ser inmediata.

En la serie del All-Ireland, Mayo mostró sus dos caras, pero siempre se mantuvo vivo. Primero, supo aguantar el arreón final de Monaghan para cerrar un 1-24 a 2-20 que pudo complicarse. Luego, derrota por la mínima ante Tyrone, 0-22 a 1-18, otro recordatorio de lo fino que es el margen en este nivel.

El equipo no se vino abajo. 0-22 a 2-13 contra Meath, victoria trabajada. 0-23 a 0-18 frente a Cork, control y madurez. Y, para llegar a la final, una demostración de fuerza ante Louth: 3-23 a 0-15, un marcador que habla de un ataque afinado y de una defensa que no concedió vida.

Las piezas clave: Geaney, Clifford y el parte médico de Mayo

En Kerry, todas las miradas se detienen en el capitán. Jack O’Connor confía en que Paul Geaney esté disponible tras perderse el duelo contra Dublin por una lesión en la pantorrilla. “Solo se resintió de un músculo”, explicó el técnico, que detalló que el jugador no superó la prueba física previa al choque ante los dublineses y que no valía la pena arriesgarlo. O’Connor se mostró “bastante confiado” en que Geaney llegará a la final.

Con David Clifford como referencia ofensiva y un capitán recuperado, Kerry se acerca a la cita con la sensación de que su estructura principal estará intacta.

Mayo, por su parte, recuperó recientemente piezas esenciales. Diarmuid O’Connor y Paddy Durcan volvieron a la convocatoria tras perderse el cuartos de final contra Cork. No tuvieron minutos ante Louth, pero están en la pelea por entrar en el equipo que se mida a Kerry. Darragh Beirne abandonó ese último partido al inicio de la segunda parte por una pequeña lesión, aunque se espera que también esté disponible para la final. No son detalles menores: en una final, cada cambio, cada opción desde el banquillo, puede decidir un título.

Un árbitro ante su primera gran noche

El partido también marcará un hito para el hombre con el silbato. Martin McNally, de Monaghan, dirigirá su primera final senior del All-Ireland. Será su 32.º encuentro de campeonato intercondal desde que debutó en el verano de 2018. Experiencia tiene; lo que no había tenido hasta ahora es este escaparate. Un error aquí pesa más, un acierto también. Él lo sabe, los jugadores también.

Todo preparado, nada resuelto

Kerry llega con la historia a su favor y la costumbre de ganar. Mayo aterriza con cicatrices, pero con una fe que se ha vuelto casi obstinada. Uno persigue el número 40. El otro, el final de una espera que empezó en 1951.

La pregunta, como siempre con Mayo, es brutal en su sencillez: ¿será este, por fin, el año en que el Sam Maguire cambie de manos y cruce definitivamente hacia el oeste?