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Liverpool busca a Bradley Barcola como prioridad para reforzar el ataque

La salida de Mohamed Salah dejó un hueco enorme en la banda derecha de Anfield. Y en Liverpool no quieren taparlo con un simple parche. Fenway Sports Group ha decidido ir a por una estrella para ese costado… y el nombre que manda en todas las reuniones es claro: Bradley Barcola.

Barcola, la gran obsesión de Anfield

El atacante de Paris Saint-Germain se ha convertido en el objetivo número uno de Liverpool para este verano. Según el periodista de TEAMtalk Graeme Bailey, dentro del club no hay dudas: Barcola es la prioridad absoluta para reforzar el ataque.

El contexto le da aún más fuerza a la operación. Barcola, uno de los grandes protagonistas con Francia en el Mundial de 2026, ya ha comunicado a PSG que no firmará una renovación. Su postura es firme y la presión empieza a trasladarse al despacho de los dirigentes parisinos.

Liverpool, mientras tanto, se ha movido con sigilo. El entorno del jugador ha dejado claro que vería con muy buenos ojos un traspaso a Anfield. Y en el club inglés saben con precisión qué pide PSG: una tasación que ronda los 145 millones de libras. Cifra de élite para uno de los delanteros jóvenes más cotizados de Europa. Mercado de vendedores, condiciones duras.

El plan de Liverpool pasa por cerrar el fichaje por debajo de esa cantidad. La referencia interna es clara: no superar el récord británico de 125 millones que ya pagaron por Alexander Isak. Ahí se sitúa la línea roja. Si PSG se mantiene inflexible, la negociación puede tensarse. Más aún con Arsenal al acecho, dispuesto a entrar en la puja si se abre una ventana.

Mientras Victor Muñoz llega desde Osasuna y se integra en la plantilla, en el club nadie se engaña: el sustituto de Salah tiene que ser un golpe de efecto. Barcola encaja perfecto en ese papel. Pero no es el único nombre sobre la mesa.

Brahim Diaz, la vía que lleva al Bernabéu

Si el muro de PSG resulta demasiado alto, Liverpool ya ha trazado una ruta alternativa. Esa ruta pasa por el Santiago Bernabéu y se llama Brahim Diaz.

El internacional marroquí, con contrato en Real Madrid hasta 2027, aparece en el radar de Anfield como una opción sólida para el costado derecho. Su perfil gusta: puede arrancar desde la derecha, moverse como mediapunta o caer a la izquierda. Versátil, técnico, acostumbrado a convivir con la presión en clubes gigantes.

El problema para Brahim está en el embudo de minutos que se avecina en Madrid. La llegada de Yan Diomande desde RB Leipzig, prevista para ocupar precisamente la banda derecha, estrecha aún más el margen. El plan de José Mourinho es claro: Diomande por la derecha, Kylian Mbappé como referencia central, Vinicius Junior dominando la izquierda. Un tridente que deja poco espacio para segundas opciones.

En ese escenario, Liverpool observa con atención. Según Bailey, el club inglés tiene a Brahim entre las alternativas serias para reforzar el flanco derecho. No es una idea improvisada: ya han analizado su situación antes, igual que la de Arda Guler y Endrick, y todas esas carpetas podrían reabrirse si Madrid decide escuchar ofertas a raíz del fichaje de Diomande.

Un mercado de gigantes y decisiones incómodas

La estrategia de Liverpool es clara: no volcar todo en un solo nombre. Barcola es el sueño. Brahim, una oportunidad muy real si el tablero europeo se mueve como parece. Y en segundo plano, otros perfiles jóvenes de Madrid que podrían quedar tapados por la nueva jerarquía ofensiva.

TEAMtalk llegó a informar también de contactos de Liverpool con el entorno de Vinicius Junior, otro jugador cuyo contrato se acerca a su final. Una operación mucho más compleja, pero que demuestra hasta qué punto el club de Anfield está dispuesto a explorar cualquier resquicio en el mercado de las superestrellas.

Entre la ambición de PSG por blindar a Barcola, el nuevo mapa ofensivo de Real Madrid y la necesidad de Liverpool de encontrar un heredero para Salah, el verano se presenta como una batalla de nervios.

La pregunta ya no es si Liverpool fichará un extremo derecho. La cuestión es cuán alto está dispuesto a llegar para que ese jugador marque una nueva era en Anfield.