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Manchester United se impone en Trondheim: goleada y nuevos talentos

Un Manchester United reconocible… pero diferente: goleada, chicos de Carrington y un enigma llamado JJ Gabriel

Manchester United necesitaba una reacción y la encontró a lo grande en Trondheim. Seis días después del tropiezo ante Wrexham, el equipo de Michael Carrick firmó su primera victoria de la pretemporada con un contundente 0-5 ante Rosenborg, un marcador que dice mucho… pero no lo cuenta todo.

No fue solo el resultado. Fue la forma. Fue la sensación de estar viendo el siguiente capítulo de un proyecto que ya no vive de la chispa del relevo, sino de un plan más elaborado con Carrick como técnico permanente.

Un ‘Carrick-ball’ que ya no vive solo de la transición

El primer United de Carrick se construyó sobre la velocidad. Transiciones vertiginosas, extremos lanzados como Bryan Mbeumo y Patrick Dorgu, y la creatividad de Bruno Fernandes y Matheus Cunha como lanzadores. Desde aquel 2-0 a Manchester City en su debut hasta final de temporada, los números lo retrataban: terceros en contraataques por partido, colíderes en goles por fast break, segundos en xG generados a campo abierto. Un equipo letal cuando el partido se rompía, mucho menos cómodo cuando tocaba mandar con la pelota.

Con balón, el cuadro de Old Trafford se quedaba corto: 13º en posesión media, 11º en duración de posesión. El viejo fantasma post Sir Alex Ferguson: sufrir ante bloques bajos, perder paciencia, vivir a la espera del robo y la carrera.

En Trondheim el guion cambió. Y eso es lo que más interesa de esta noche.

Rosenborg no es un rival de Premier League, pero llega con 13 jornadas de liga en las piernas. En teoría, debía imponer ritmo, físico, balón. En teoría, United tenía que refugiarse otra vez en la transición para hacer daño.

No ocurrió.

Sin Bruno Fernandes ni Matheus Cunha, el equipo de Carrick se mostró sorprendentemente cómodo con la pelota. Tocó, atrajo, giró. Por momentos, desarmó a Rosenborg con una calma que no encaja con la etiqueta de “equipo de contraataque”. Joshua Zirkzee fue clave: ofrecimiento constante, espalda de central, pausa para que el resto del equipo subiera metros. El balón empezó a “pegarse” arriba, y desde ahí United construyó.

Eso no significa que el contraataque haya desaparecido. El segundo y el cuarto gol fueron recordatorios claros de que la transición sigue siendo un arma de la casa. Pero sí se vio algo distinto: una intención de mandar, de elaborar, de no depender solo del espacio libre. Ahí se entiende mejor por qué un perfil como Youri Tielemans resultó tan atractivo para el nuevo United: alguien que pueda dar sentido a esas posesiones más largas.

Carrick no ha roto con su idea inicial. La está afinando.

Zirkzee deslumbra… pero, ¿hasta dónde llega su techo en este United?

Si hubiera que entregar un premio oficioso al mejor del partido, llevaría el nombre de Joshua Zirkzee. El dorsal 11, tantas veces cuestionado desde su llegada en 2024, ofreció en Noruega la versión que sus defensores siempre prometen y sus críticos rara vez ven.

No es un nueve puro. No domina el área como referencia clásica. Tampoco ha logrado desplazar a Bruno Fernandes del rol de mediapunta. Vive en tierra de nadie posicional, pero con destellos de una calidad técnica que por momentos recuerda a Dimitar Berbatov.

Ante Rosenborg fue exactamente lo que el partido pedía: un imán para la posesión, fino al giro, siempre dispuesto a conectar con los que venían de cara. En apenas una hora de juego participó directamente en dos goles: asistió el primero y marcó el segundo.

Su tanto fue una obra de arte. Pared deliciosa con Harry Amass, que acababa de entrar, control orientado, pies de bailarín en el área. Dos defensas quedaron sentados con un recorte seco. El portero sufrió el mismo destino unos segundos después, antes de ver cómo Zirkzee definía a puerta vacía con una frialdad insultante. Puro talento.

Una acción así alimenta debates. Habrá quien pida más protagonismo para él la próxima temporada. Habrá quien vea en Trondheim el inicio de su reivindicación definitiva.

La realidad es menos romántica. El ritmo del encuentro le favoreció: más pausado, menos choque, más espacio para recibir y girar. No responde todavía a la gran incógnita que le persigue: ¿puede sostener ese nivel en la intensidad semanal de la Premier League?

Benjamin Sesko sigue pareciendo más preparado para liderar el frente de ataque en los partidos grandes. Lo visto de Zirkzee en Noruega quizás diga más sobre cómo imagina Carrick la convivencia entre ambos que sobre un cambio de jerarquías: un Sesko más profundo, un Zirkzee –o un perfil similar– como enlace, bajando a zonas intermedias para que el equipo respire.

Brillante noche para el neerlandés, sí. Sentencia definitiva sobre su rol, no.

Los chicos de Carrington se presentan

La otra gran historia del partido vino de la cantera. Carrington volvió a hablar. Y lo hizo alto.

Shea Lacey arrancó como mediapunta y fue creciendo minuto a minuto. Ya había dejado pinceladas en el primer equipo –aquella rosca casi perfecta ante Burnley en el 2-2–, pero aquí asumió más peso. Se movió entre líneas con criterio, eligió bien casi siempre y, cuando le cayó la ocasión, definió el 0-1 con una calma impropia de sus 19 años. La afición lo premió votándolo jugador del partido.

El ruido mediático a su alrededor se había apagado en los últimos 12 meses. Pasó de ser la gran joya de la cantera a un nombre más en la lista de promesas. Hoy recordó que ahí hay algo serio. No es solo talento suelto; es un futbolista que empieza a entender los tiempos del primer nivel.

Harry Amass firmó un regreso ilusionante. Entró tras el descanso, después de una segunda mitad de la pasada temporada marcada por las lesiones tras su buen inicio cedido en Sheffield Wednesday. Se le vio con instinto para atacar el área desde el lateral, algo que se tradujo en gol, pero también sólido atrás y limpio con balón. United busca otro lateral izquierdo en el mercado, sí. Pero actuaciones como esta obligan a hacerse una pregunta incómoda: ¿no merece Amass, al menos, la oportunidad real de ser el escudero fijo de Luke Shaw?

Jacob Devaney y Ethan Williams también se marchan de Noruega con un recuerdo imborrable: su nombre asociado a un gol con el primer equipo. Son momentos que marcan carreras, incluso si luego el camino les lleva lejos de Old Trafford. No todos llegarán, pero nadie les quitará esa foto.

Y entre tanto foco ofensivo, apareció un héroe silencioso: Jaydan Kamason. Lateral derecho de 19 años, atrevido hasta la imprudencia. Sufrió a ratos sin balón, con desajustes posicionales lógicos en un chico que aún está aprendiendo el oficio. Con balón, fue otra cosa. Vertical, eléctrico, con dos asistencias fruto de centros rasos medidos y un uno contra uno más propio de un extremo que de un defensor. El detalle que mejor habla de él no está en las estadísticas, sino en la confianza: Carrick le dio más minutos que a la mayoría de los jóvenes. Eso, en pretemporada, no es casual.

El gran ausente: ¿qué pasa con JJ Gabriel?

Mientras unos chicos aprovechaban su escaparate, otro acaparaba miradas sin siquiera pisar el césped. JJ Gabriel, 15 años, el último nombre que enciende la imaginación de la grada de Old Trafford.

Su inclusión en la lista de convocados disparó la ilusión. Muchos esperaban, aunque fuera, un cuarto de hora para entender de primera mano por qué se habla tanto de él. No llegó. Gabriel pasó los 90 minutos en el banquillo, con el peto fosforito puesto y la sensación de promesa aplazada.

¿Significa eso que hay que enfriar la euforia? No necesariamente.

Carrick, antes del partido, ya había dejado caer que el joven tendría minutos en los próximos amistosos. Puede que Trondheim no fuera el escenario ideal: viaje largo, rival más rodado físicamente, noche pensada para consolidar ideas colectivas y dar vuelo a canteranos algo más hechos. A veces, proteger también forma parte de hacer debutar a un talento.

La gira veraniega de United seguirá ofreciendo pistas. Sobre el nuevo libreto de Carrick, sobre el rol real de Zirkzee, sobre hasta dónde pueden llegar Lacey, Amass, Kamason y compañía. Y, sobre todo, sobre cuándo llegará el momento en que JJ Gabriel deje de ser solo un nombre en la lista y empiece a escribir su propia historia con el balón en los pies.

Manchester United se impone en Trondheim: goleada y nuevos talentos