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Messi y Mbappé persiguen la historia en el Mundial

Lionel Messi vuelve a ponerse delante del mundo. El lunes, en Dallas, el capitán de Argentina se mide a Austria con una cifra en la cabeza: un gol. Solo uno. El que lo separa de quedarse, en solitario, en lo más alto de la tabla histórica de artilleros de los Mundiales.

Llega con 39 años a la vuelta de la esquina —los cumple el miércoles— y con el peso de una marca que compartió hace apenas unos días. Su triplete en el 3-0 ante Argelia lo elevó hasta los 16 tantos, los mismos que Miroslav Klose. No fue un hat-trick más. El primero de esos goles lo rompió por dentro: Messi lloró, y después se supo que su padre se recupera de un problema de salud no especificado.

En medio de la preocupación familiar y tras una preparación marcada por una lesión en el isquiotibial, su sola presencia volvió a encender al campeón del mundo. El vestuario lo siente.

“Si alguien pensó que este grupo estaba mejor sin Leo, hoy quedó claro que Leo es el más importante de todos”, lanzó Alexis Mac Allister tras la victoria frente a Argelia.

Una frase que resume el clima: Messi no es solo el capitán, es el eje emocional de un equipo que, cuando lo ve en el césped, se agranda.

Argentina tiene un premio inmediato a tiro. Si vence a Austria, se mete en la siguiente ronda y, si Jordania no logra ganar a Argelia más tarde ese mismo lunes, asegurará además el primer puesto del Grupo J. El escenario es perfecto para otra noche de historia. Y de récord.

Mbappé, partido 100 con Francia y a la caza del mito

En Filadelfia, otra estrella persigue los mismos libros de historia. Kylian Mbappé jugará su encuentro número 100 con la selección francesa frente a Irak. No es un partido cualquiera para él.

“No hay nada más grande: cien es una cifra histórica, y tener la oportunidad de alcanzarla aquí, en un Mundial, significa que será un partido especial para mí”, explicó el delantero el domingo, en la previa.

A sus 27 años, Mbappé ya se codea con gigantes. Suma 14 goles en Mundiales, igualado con la leyenda de Alemania Occidental Gerd Müller, después del doblete en el 3-1 inicial ante Senegal en el Grupo I. Dos tantos lo separan de Messi y Klose. Dos goles para entrar en otra dimensión.

Francia, subcampeona en 2022 tras caer por penales ante Argentina, parte como clara favorita ante Irak. Un triunfo le garantiza el billete a las eliminatorias. La única amenaza viene del cielo: se esperan tormentas en Filadelfia que podrían interrumpir el partido. Sobre el césped, el guion parece mucho más claro.

El grupo se puede decidir muy pronto. Noruega, empujada por el instinto demoledor de Erling Haaland —doblete en el 4-1 contra Irak—, también asegurará su pase si vence a Senegal en New Jersey y Francia cumple ante los iraquíes. Un Mundial que se abre a los goleadores, con el récord de Klose convertido en objetivo común.

España reacciona y Lamine Yamal enciende la chispa

El domingo dejó un mensaje contundente desde el Grupo H. España, muy discutida tras su gris 0-0 frente a Cabo Verde en el debut, respondió con una goleada que sonó a desahogo: 4-0 a Arabia Saudí.

El protagonista del primer golpe fue el chico que todos esperaban. Lamine Yamal, la joya del Barcelona, volvió al once inicial por primera vez en dos meses después de superar una lesión en el isquiotibial y abrió el marcador. Gol, confianza y una sensación clara: con él en forma, la selección cambia de ritmo.

Mikel Oyarzabal se encargó de ampliar la brecha con un doblete, y un autogol de Hassan al-Tambakti cerró la cuenta. España no solo ganó; impuso jerarquía y recuperó colmillo.

Luis de la Fuente no escondió que el ruido de puertas para afuera había calado dentro.

“Cuando alguien cuestiona tu trabajo, es humano que cualquiera con coraje y orgullo reaccione para demostrar que se equivoca”, subrayó el seleccionador.

El resultado lo respalda. Con cuatro puntos en dos partidos, España se instala en lo alto del Grupo H y vuelve a mirar el torneo con otra cara.

El sueño de Cabo Verde no se detiene

En el mismo grupo, Cabo Verde sigue escribiendo una de las historias más frescas del Mundial. Debutantes en la competición, ya habían sorprendido con el empate ante España. Esta vez, en Miami, se levantaron ante Uruguay para rescatar un 2-2 que sabe a declaración de intenciones.

El partido fue abierto, entretenido, de ida y vuelta. Cabo Verde no se encogió ante una selección uruguaya con mucha más tradición mundialista. Peleó cada balón y encontró premio. Otro punto, otra demostración de que no ha venido a hacer turismo futbolístico.

Su entrenador, Bubista, lo resumió con ambición: su equipo ya sueña con los octavos de final, un escenario impensable antes de que rodara la pelota.

“Queremos mostrar al mundo entero que estamos en condiciones de pelear por la clasificación, y creo que eso es lo que mostramos en el partido de hoy”, afirmó.

De sorpresa simpática han pasado a amenaza real. Y el grupo lo nota.

Bélgica se atasca e Irán deja un mensaje al mundo

En el Grupo G, Bélgica sigue sin arrancar. Otro empate, esta vez 0-0 ante Irán en Los Ángeles, mantiene a los Red Devils sin victorias tras haber igualado también con Egipto en su estreno.

El encuentro se le hizo largo al equipo belga. Terminó con diez hombres y nunca encontró la manera de derribar el muro iraní. Posesión, intentos, centros… y frustración. El reloj corrió en su contra y el marcador no se movió.

Irán, en cambio, se marchó con algo más que un punto. Su participación en el Mundial se disputa mientras su país y Estados Unidos negocian el fin de la guerra que los enfrenta. El contexto es pesado, pero la selección decidió dejar una huella distinta en el vestuario del Los Angeles Stadium.

Al irse, los jugadores dejaron un mensaje escrito a mano: “que la paz, el respeto y la amistad prevalezcan entre todas las naciones”. Agradecieron la hospitalidad de la ciudad y el apoyo de los aficionados iraníes durante “estos 180 minutos”.

“Vinimos a Los Ángeles con orgullo, competimos con honor y nos fuimos con dignidad”, se leía en la nota.

No fue una proclama política. Fue un gesto de humanidad en medio del mayor escaparate deportivo del planeta.

Mientras Messi y Mbappé persiguen récords y selecciones como España y Cabo Verde reconfiguran el mapa competitivo del torneo, la pregunta se impone sola: ¿quién saldrá de este Mundial solo con estadísticas y quién dejará, de verdad, una huella imborrable?