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Mundial: México se enfrenta a Corea del Sur y África marca agenda

El jueves de Mundial llega cargado: cuatro partidos de fase de grupos, un México–Corea del Sur con aroma a clásico reciente, la carrera por la Bota de Oro ya encendida y una presencia africana que no solo compite, también marca agenda.

El menú del jueves

El día arranca en Atlanta. Czechia se mide a Sudáfrica en el Atlanta Stadium (12:00 hora local, 16:00 GMT), un choque que cruza historias casi inéditas entre Europa del Este y África austral.

Al otro lado del país, en Los Ángeles, Suiza se enfrenta a Bosnia y Herzegovina en el Los Angeles Stadium (12:00, 19:00 GMT), un duelo que llega con recuerdos frescos de aquel amistoso de 2016 en Zúrich.

Más tarde, el foco se traslada al Pacífico: Canadá recibe a Qatar en el Vancouver Stadium (15:00, 22:00 GMT), con el peso de la historia empujando a la selección anfitriona.

Y el cierre tiene sabor latino y ritmo asiático: México contra Corea del Sur en el Guadalajara Stadium (19:00, 01:00 GMT del viernes). Partido grande, contexto grande.

México–Corea del Sur: el peso de la historia

México llega a este duelo con un dato que impone: ganó los dos enfrentamientos previos ante Corea del Sur en Copas del Mundo, incluido aquel 2-1 en Rusia 2018 que todavía se recuerda en Guadalajara.

Las dos selecciones arrancaron el torneo con victoria y se han metido de lleno en la pelea por los octavos, pero los números se inclinan hacia el Tri. El superordenador de Opta simuló el partido 25.000 veces. En casi la mitad de esos escenarios, un 49,1 %, ganaba México. Corea del Sur se quedó en un 24,3 % de triunfos, mientras que el empate apareció en el 26,6 % de las proyecciones.

El favoritismo está claro. La presión, también.

Czechia–Sudáfrica: choque de estilos

Entre Czechia y Sudáfrica apenas hay historia: solo se han cruzado una vez. Sin embargo, el pasado mundialista de los Bafana Bafana ante europeos invita al respeto. Han perdido solo uno de sus últimos cuatro partidos contra selecciones del Viejo Continente en este torneo y aún resuena aquel 2-1 sobre Francia en 2010.

Los checos arrastran un recuerdo incómodo frente a África: derrota 2-0 ante Ghana en su único duelo mundialista contra un rival del continente.

Aun así, los modelos dan ventaja a Czechia. El algoritmo de Opta les otorga un 54,9 % de opciones de victoria, por un 21,8 % a Sudáfrica. El resto, empate. El papel dice una cosa; la memoria de los sudafricanos, otra.

Suiza–Bosnia: revancha silenciosa

Suiza y Bosnia y Herzegovina nunca se han visto las caras en un Mundial. Pero el único precedente tiene miga: amistoso en Zúrich, 2016, y triunfo bosnio 2-0 con goles de Edin Dzeko y Miralem Pjanic. Un aviso de que el escudo suizo no asusta a todos.

Esta vez el contexto es distinto. Torneo grande, escenario grande y favoritismo claro. De nuevo, 25.000 simulaciones de Opta: Suiza se impone en el 61,6 % de los casos, Bosnia gana en el 17 % y el empate aparece en un 21,4 %. Sobre el papel, la selección helvética manda; en el recuerdo, Bosnia ya sabe lo que es tumbarla.

Canadá–Qatar: la fuerza del anfitrión

Cada vez que un país organizador se ha cruzado con una selección asiática en un Mundial, el guion se ha repetido. Tres veces, tres victorias locales: México ante Irak en 1986, Francia frente a Arabia Saudita en 1998 y Rusia, también contra Arabia Saudita, en 2018.

Canadá quiere ser el siguiente en esa lista. Las cifras son contundentes: el superordenador de Opta le da un 72,9 % de probabilidad de triunfo en sus simulaciones. El empate se queda en un 16,5 % y Qatar apenas alcanza un 10,6 % de opciones de dar la sorpresa. La historia empuja a los canadienses; los números, también.

Messi acelera la carrera por la Bota de Oro

La primera jornada dejó claro que la pelea por la Bota de Oro no entiende de rodajes. Lionel Messi ya manda con tres goles, un hat-trick en el estreno de Argentina ante Argelia que lo coloca en lo más alto de la tabla.

A un tanto se agolpa una nómina de artilleros de lujo:

  • Kylian Mbappé (Francia)
  • Erling Haaland (Noruega)
  • Folarin Balogun (USA)
  • Kai Havertz (Alemania)
  • Yasin Ayari (Suecia)
  • Elijah Just (Nueva Zelanda)
  • Harry Kane (Inglaterra)

Nombres pesados, perfiles distintos, un mismo objetivo. El torneo apenas arranca y ya huele a carrera de fondo.

DR Congo hace historia con Yoane Wissa

Hay goles que valen algo más que un punto. El de Yoane Wissa para la República Democrática del Congo entra en esa categoría. El delantero de Newcastle United firmó el primer tanto mundialista de la DRC en toda su historia durante el 1-1 ante Portugal, quinta selección del ranking FIFA.

Su cabezazo, poco después del descanso en Houston, silenció por un momento a la potencia europea y borró el gol inicial de Joao Neves. Más que un empate: fue el primer punto de los Leopardos en un Mundial en 52 años y la confirmación de que no han venido a hacer turismo. Las celebraciones congoleñas, dentro y fuera del estadio, hablaron por sí solas.

Colombia arranca con autoridad

Colombia también se presentó con voz firme. Victoria 3-1 ante la debutante Uzbekistán en el Mexico City Stadium y sensación de equipo que quiere volver a pisar octavos tras ausentarse en Qatar 2022.

Luis Díaz fue el faro. Asistencia a Daniel Muñoz para abrir el marcador y gol propio tras el descanso para firmar el segundo. Uzbekistán se atrevió a responder con el empate de Abbosbek Fayzullaev, pero la reacción cafetera fue inmediata. Control, pegada y tres puntos que pesan en un Grupo K que promete pelea.

Sorpresas: Cabo Verde, DRC e Irán en el foco

Si hay un resultado que ha sacudido el tablero, ese es el 0-0 entre Cabo Verde y España. Debut mundialista, rival candidato al título y un punto histórico para los Blue Sharks, que resistieron a una de las plantillas más completas del torneo.

El 1-1 de la DRC ante Portugal se suma a la lista de golpes inesperados, como también el 2-2 entre Irán y Nueva Zelanda. Los iraníes partían como claros favoritos en su estreno del Grupo G y acabaron cediendo un empate que abre de par en par la pelea en la zona media de la clasificación.

Mundial diverso: fe, orígenes y un mismo vestuario

El torneo también se juega en los símbolos. Varias selecciones reúnen en un mismo vestuario jugadores de orígenes, culturas y religiones distintas, reflejo de países cada vez más diversos.

Inglaterra, Francia, España o Suecia presentan plantillas en las que conviven futbolistas cristianos y musulmanes. Figuras como Lamine Yamal en España o Yasin Ayari en Suecia encarnan una nueva generación de jugadores musulmanes que pisan con naturalidad el mayor escaparate del fútbol.

Las imágenes se repiten: gol, celebraciones, oraciones distintas y abrazos compartidos. En un contexto global marcado por debates sobre inmigración, identidad e integración, el mensaje que sale del césped es otro: se puede competir al máximo nivel tirando todos del mismo lado.

El sexto Mundial de Cristiano se tuerce

Cristiano Ronaldo alcanzó una marca reservada a dos elegidos: seis Copas del Mundo, la misma cifra que Lionel Messi. Pero el estreno no fue el soñado. Ante la DRC, el portugués de 41 años dispuso de varias ocasiones en la segunda parte y se marchó sin marcar.

Su sequía contrasta con el arranque goleador de las otras grandes estrellas ofensivas del torneo: Messi, Mbappé, Haaland, Kane… todos vieron puerta en su debut. El empate deja a Portugal con deberes en el Grupo K y a Cristiano obligado a reaccionar si quiere que este sexto capítulo tenga final a su altura.

Pausas de hidratación: protección o ruptura del juego

Las nuevas pausas de hidratación introducidas por FIFA para combatir el calor en Estados Unidos, Canadá y México han encendido un debate que va mucho más allá de la temperatura.

El caso que más ruido ha generado llegó en Houston. Curazao marcó ante Alemania antes de una de estas pausas, pero encajó dos goles antes del descanso y terminó cayendo 7-1. Voces autorizadas del fútbol británico apuntaron directamente a la interrupción: Alan Shearer habló de un parón que “mató su impulso” y Roy Keane comparó estos descansos con tiempos muertos que rompen el ritmo que hace único al fútbol.

FIFA defiende la medida como una cuestión de salud y bienestar del jugador. Sus críticos ven, además, ventanas tácticas extra y más espacio para la publicidad. El reloj corre, pero la discusión no se enfría.

África, más presente que nunca

Detrás de cada marcador hay un mapa político y social. Este Mundial reúne a un número récord de selecciones del África subsahariana: seis. Más que nunca.

Sudáfrica abrió el camino en el partido inaugural con su derrota 2-0 ante México. Pero no está sola. Ghana vuelve con el recuerdo aún vivo de aquellos cuartos de final de 2010, cuando igualó la gesta de Camerún en 1990 y Senegal en 2002. Senegal regresa también a la cita, mientras que Costa de Marfil se presenta en su primer Mundial desde 2014, reforzada por dos títulos de la Africa Cup of Nations en su mochila reciente.

Las historias más sugerentes pasan por la DRC y Cabo Verde. Los Leopardos regresan a un Mundial por primera vez desde 1974, cuando el país aún se llamaba Zaire. Muchos de sus jugadores nacieron en Europa, una realidad que también se repite en la plantilla caboverdiana. Los Blue Sharks ya han dejado huella con su empate ante España.

No todo ha sido sencillo. Varias delegaciones, dirigentes y aficionados se han topado con problemas de viaje y visados. Durante un tiempo, a muchos hinchas con pasaporte africano se les exigió un depósito de 15.000 dólares para entrar en Estados Unidos, una medida que luego se retiró, pero que, según sus críticos, llegó demasiado tarde para que algunos pudieran reorganizar sus planes.

Hay ausencias que también pesan. La más sonora, quizá, es la de la vuvuzela. La trompeta de plástico que marcó el sonido del Mundial 2010 en Sudáfrica está prohibida esta vez. El zumbido constante ha desaparecido, pero no así la pasión.

Con una diáspora africana de más de tres millones de personas repartida entre Estados Unidos y Canadá, las gradas prometen color, ruido y apoyo masivo para las seis selecciones del continente. Cada balón dividido, cada carrera y cada gol arrastran algo más que una bandera: cargan con las expectativas de millones que ven en este Mundial algo más que un torneo. Una oportunidad para cambiar, de una vez, el lugar de África en la historia del fútbol.

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