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Pochettino desafiante tras la derrota: "Ganamos el grupo"

En Inglewood no hizo frío. Lo puso Mauricio Pochettino.

El seleccionador de la U.S. men’s national team se levantó de la silla, lanzó un último mensaje a la sala y abandonó la conferencia de prensa con la misma rapidez con la que Turquía le arrebató el partido a su equipo: en el minuto 98, con la última patada del encuentro. Derrota por 3-2 para cerrar la fase de grupos del Mundial, pero liderato asegurado en el Grupo D. Y un técnico visiblemente molesto por el tono de las preguntas.

“No puede ser que Turquía celebre tres puntos, Australia celebre pasar, Paraguay celebre pasar… y que ustedes no digan ‘felicidades por ganar el grupo’, es un poco triste”, lanzó Pochettino, cortante.

“Necesito recordarles que ganamos el grupo, perdón chicos, ganamos”, remató, antes de levantarse y salir de la sala.

Rotación masiva, gol en el 98 y una sala de prensa encendida

El contexto deportivo invitaba a la calma. El primer puesto estaba asegurado desde la segunda jornada, lo que abrió la puerta a una rotación casi total en el SoFi Stadium. Pochettino cambió prácticamente todo el once respecto al triunfo ante Australia. Solo Ricardo Pepi y Weston McKennie repitieron de inicio.

Pepi volvió a ocupar el lugar de un Christian Pulisic que reaparecería más tarde, tras su problema en la pantorrilla sufrido ante Paraguay. McKennie jugó 86 minutos antes de dejar su sitio a Malik Tillman. Los cuatro jugadores apercibidos —Tyler Adams, Folarin Balogun, Chris Richards y Antonee Robinson— ni siquiera pisaron el césped. Tarjetas borradas tras la fase de grupos, todos limpios para los octavos (formato de ronda de 32).

El plan era claro: proteger piernas, proteger cabezas y llegar con todo al cruce directo. El precio, eso sí, fue la primera derrota del torneo. Turquía encontró el 3-2 en el octavo minuto del añadido. Un golpe tardío, pero intrascendente en la clasificación. No en el relato.

Pochettino lo repitió varias veces: el resultado no cambiaba nada esencial.

“Estoy contento, quizá no lo demuestro porque sus preguntas son un poco raras”, lanzó a los periodistas minutos antes de irse. “Pero estoy contento, los jugadores están contentos porque somos primeros. Estoy confundido, quizá la vibra es como si nosotros nos fuéramos a casa esta noche y Turquía se quedara en el Mundial, ¿no?”.

Trusty, Berhalter y un recital de Arda Güler

El partido tuvo más contenido que un simple trámite. Auston Trusty abrió el marcador para Estados Unidos. Turquía reaccionó, se adelantó y obligó a los de Pochettino a remar de nuevo. Sebastian Berhalter empató al inicio de la segunda parte, pero el nombre propio de la noche fue otro.

Arda Güler firmó un partido de jugador grande. Marcó, mandó en los mejores ataques turcos y se convirtió en el imán de cada jugada peligrosa. En la acción del 3-2, su calidad volvió a aparecer en el momento más cruel para el conjunto estadounidense.

El regreso de Pulisic, la mejor noticia entre las dudas

Para Estados Unidos, más allá del marcador, había una prioridad: ver a Christian Pulisic de vuelta. El capitán ofensivo entró en el minuto 58, sustituyendo a Tim Weah, que había arrancado en la banda izquierda.

Pulisic se movió con naturalidad, buscó el balón, encaró. Desde que pisó el campo fue el atacante más amenazante de los suyos. Su media hora larga despeja temores de cara a las eliminatorias. La única mancha en su regreso: fue superado con un caño por Güler en la jugada que acabó en el tanto definitivo de Turquía. Detalle estético, pero inofensivo en comparación con la buena respuesta física del atacante.

“El objetivo no era solo ganar, sino darle a Christian 30-40 minutos”, explicó Pochettino. “Terminó bien y tuvo impacto en el campo”.

Debate sobre el “momento” y un técnico que no compra el discurso

Con seis puntos, la USMNT firmó técnicamente su mejor fase de grupos en un Mundial. Igualó a la selección de 1930, aunque entonces la victoria valía dos puntos, no tres. El dato, sin embargo, apenas apareció en las preguntas. Lo que sí apareció fue la palabra de moda: “momentum”.

¿Se ha frenado la inercia positiva con esta derrota? Pochettino no quiso ni oír hablar de ello.

“Explícame qué quieres decir con momento, no lo entiendo”, replicó. “¿Jugar con el mismo equipo que jugó contra Australia y arriesgar? ¿Recibir una amarilla (de suspensión)? ¿Arriesgar jugadores que quizá tienen problemas? No lo entiendo. Alemania perdió el momento también y jugó (casi) con el mismo equipo en su derrota ante Ecuador”.

El argentino giró el foco: para él, el verdadero mensaje del día no estaba en el 3-2, sino en el primer puesto asegurado y en la gestión de recursos de cara a lo que viene.

En otro intercambio, cuando le preguntaron qué lecciones dejaba el partido, aprovechó para ajustar cuentas.

“Nadie nos felicitó por terminar primeros en un grupo muy difícil”, dijo. “Yo felicito a los jugadores, al staff y a los aficionados. Ahora respondo tu pregunta. Siempre se aprende cuando estás en un Mundial”.

Bosnia and Herzegovina espera: examen real a la vuelta de la esquina

El jueves quedó también definido el siguiente capítulo: Bosnia and Herzegovina será el rival en la ronda de 32. El duelo se jugará el próximo miércoles en Santa Clara, California. Ahí ya no habrá rotaciones masivas ni margen para relativizar un gol en el minuto 98.

Pochettino se marchó enfadado con las formas, pero seguro del fondo.

“Somos un equipo mucho mejor ahora que antes”, aseguró. “Eso se pondrá a prueba en el próximo partido”.

La frase quedó flotando en el aire de Inglewood. El liderato ya es historia. Lo que viene, a partir de ahora, no admite excusas.