canchacentral full logo

Pochettino preocupado por la lesión de Chris Richards en la selección de EE. UU.

La selección de Estados Unidos encara su último tramo de preparación para el Mundial que coorganiza con Canadá y México con una duda que lo condiciona todo: Chris Richards. El central de Crystal Palace, 36 veces internacional, está en la lista, pero no está listo. Y Mauricio Pochettino ya no esconde su fastidio.

Richards sufrió un problema de tobillo el mes pasado y no ha vuelto a competir desde el 17 de mayo, en el duelo de Premier League ante Brentford. El 27 de mayo, en la final de la Europa Conference League, ni siquiera saltó al campo: se quedó como suplente sin minutos. Hoy, a una semana del debut mundialista, ese detalle pesa.

“Hoy está entrenando… pero todavía no está listo para competir y jugar”, admitió Pochettino el viernes.

El seleccionador lo dijo claro y en su idioma, en español, dejando ver tanto la preocupación deportiva como el malestar por cómo se ha gestionado la información médica.

Una defensa en el alambre

Estados Unidos se mide este sábado a Alemania en Chicago, un test de máxima exigencia… sin su teórico jefe de la defensa. Richards, llamado a ser el socio ideal del capitán Tim Ream en el centro de la zaga, verá el partido desde fuera mientras el cuerpo técnico decide si esperarle o mover ficha.

La situación es delicada. El reglamento de la FIFA permite cambios en la lista hasta 24 horas antes del partido inaugural del equipo. El margen existe. El problema es qué hacer con él.

Mientras tanto, la defensa ya ha dado señales de alarma. En el amistoso del pasado fin de semana ante Senegal, el equipo ganó, pero la retaguardia tembló. Con Ream, de 38 años, y Mark McKenzie, central de Toulouse, al mando, Estados Unidos encajó dos goles de Sadio Mané y dejó la sensación de fragilidad en cada aceleración del rival.

Para un anfitrión que sueña con un papel protagonista, empezar un Mundial con dudas en el corazón de la defensa es un riesgo evidente.

El enfado de Pochettino con los plazos

Pochettino no solo está preocupado; está molesto. Su lectura de cómo se ha desarrollado la recuperación de Richards es tajante.

“Cuando decidimos la lista, pensábamos que Chris podría jugar la final de la Conference League”, explicó.

Con la información que manejaba el cuerpo técnico, Richards debía estar disponible para ese partido —de hecho, se sentó en el banquillo— e incluso llegar con opciones de participar en el amistoso frente a Senegal.

Nada de eso ocurrió.

“Al final, los plazos se alargaron un poco. Me da un poco de bronca —no estoy contento— porque sabemos que Richards es un jugador importante. Todos lo sabemos”, confesó el técnico.

La frase que dejó flotando en el ambiente fue aún más reveladora: “A veces falta claridad con la información”.

El mensaje es directo hacia el entorno del jugador y hacia el propio club. Si Pochettino hubiera conocido desde el principio el verdadero estado del tobillo, quizá la lista de convocados sería distinta.

Decisión contrarreloj antes del debut

El calendario no espera. Estados Unidos abrirá su Mundial el próximo viernes en Los Ángeles frente a Paraguay. En el mismo grupo esperan Australia y Turquía. Un arranque sin red.

Antes, el cuerpo técnico quiere exprimir cada hora. “Después del partido contra Alemania tenemos la posibilidad, en los próximos días, de evaluarlo y ver su tobillo… y luego tomar una decisión”, apuntó Pochettino.

El dilema es claro: mantener a un central clave pero mermado, o sacrificar su talento para asegurar un jugador en plenitud competitiva. “Acabaríamos con un futbolista que no ha estado compitiendo y luego tendríamos que decidir si está en condiciones de jugar. No hay mucho tiempo en el Mundial”, recordó el entrenador.

La frase resume el vértigo del momento. Estados Unidos, anfitrión, con una defensa veterana, un líder lesionado y un seleccionador que ya ha dejado ver su enfado. El balón aún no rueda en Los Ángeles y la primera gran decisión del torneo ya está sobre la mesa: ¿vale la pena esperar a Chris Richards?