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Shea Lacey brilla en la victoria del Manchester United

Manchester United necesitaba una respuesta tras el sopor frente a Wrexham. La encontró en Trondheim, en la zurda fría de Shea Lacey y en un 5-0 que dejó mucho más que un marcador abultado ante un Rosenborg a medio gas.

El chico que casi nunca sonríe empezó a cambiar el tono de la pretemporada.

Un gol de manual… y cero celebración

Lacey abrió el marcador con la jugada que ya es su firma en la academia: arrancada desde la derecha, recorte hacia dentro y zurdazo ajustado. Todo el mundo en el Lerkendal Stadion pareció verlo venir. Rosenborg, no.

Él, en cambio, apenas lo celebró. Ni un gesto exagerado, ni una carrera hacia la grada. Igual que la temporada pasada en las categorías inferiores: goles, sí; efusividad, la justa. Si mantiene esa sangre fría cuando le toque Old Trafford, será una imagen poderosa. Si la rompe y se desata, también.

Lo realmente relevante no fue el gesto, sino el contexto. Lacey no entró desde el banquillo para un rato de trámite: arrancó como titular, instalado en la mediapunta, con Joshua Zirkzee como referencia. Para un chico de 19 años al que en el club veían listo para explotar en la 2026/27, ese detalle pesa.

Y respondió.

Mucho más que un zurdo que define

Lacey no vive solo del último tercio. En Trondheim se le vio retroceder, morder y ayudar en la presión. No pasó desapercibido: el analista Kaita Hasegawa, en la banda, asentía mientras el joven volvía sobre sus pasos para forzar una pérdida y activar a Bryan Mbeumo en la recuperación.

Confianza no le falta. En el calentamiento, definió de primeras al palo largo y se marchó hacia el centro del campo haciendo malabares con el balón, como si estuviera en el patio del colegio. Sin gestos de estrella, pero con la naturalidad de quien siente que pertenece a ese escenario.

Desde la academia ya le habían señalado internamente como uno de los nombres destinados a dar el salto en los próximos meses. Si mantiene este nivel en los amistosos que vienen, esa previsión empezará a quedarse corta.

De la siesta ante Wrexham al festival en Trondheim

El contraste con Helsinki fue evidente. Ante Wrexham, United se vio superado físicamente y sin chispa. Rosenborg, en plena temporada de Eliteserien, también llegó con más ritmo, pero presentó una versión debilitada, lastrado por un curso gris y por la sensación en su entorno de que este amistoso era más un estorbo que una oportunidad.

El Lerkendal, con capacidad para 21.000 espectadores, presentó media entrada. Para una afición que atraviesa una campaña decepcionante y que vio cómo el partido obligaba a mover el siguiente compromiso liguero al lunes, la visita de United no bastó para llenar las gradas. Tampoco ayudó la ausencia de grandes nombres, condicionados por el Mundial.

La gira deja un mensaje claro: el tirón de United en Escandinavia sigue siendo enorme, pero cuatro amistosos en la región en un mismo verano empiezan a rozar el límite. Saturación en la grada, pero no en el césped.

Porque esta vez hubo goles. Y de todos los colores.

Zirkzee se suelta, los chicos se apuntan

El 2-0 llevó la firma de Joshua Zirkzee, que hasta entonces había vivido más entre líneas que en el área. En una de las pocas veces que atacó el espacio, se quitó de encima a un defensor, regateó al portero y definió con calma. Una acción que mezcló potencia y pausa, y que recordó por qué se confía tanto en su encaje en este United.

Mientras Lacey manejaba como No.10, la comparación que le persigue desde hace años volvió a escena: el paralelismo con Phil Foden. No por estilo calcado, sino por perfil, por esa sensación de talento creativo al que solo le falta escenario. Ahora, como en su día hizo Pep Guardiola con Foden, United empieza a abrirle el telón.

Michael Carrick no desmontó el once al descanso. Solo entraron Harry Amass y Jaydan Kamason. El carrusel llegó pasado el minuto 60, y con él, más señales de que la cantera quiere su parte del relato.

Amass, Jacob Devaney y Ethan Williams se sumaron a la fiesta con un gol cada uno. Kamason, desde la banda, se dedicó a poner centros medidos y acabó con dos asistencias, dejando claro que no piensa desaprovechar ni un minuto de esta pretemporada.

El 5-0 final no solo maquilló la derrota ante Wrexham. Ofreció algo tangible a los aficionados noruegos que sí decidieron acercarse: un vistazo al futuro inmediato del club.

JJ Gabriel espera, Lacey acelera

En la previa, muchas miradas estaban puestas en un nombre aún más joven: JJ Gabriel, 15 años. La gran pregunta era si tendría minutos. Se quedó en la banda, calentando en la segunda parte, sin cruzar la línea de cal.

No es un revés, sino parte de un plan que en el club han trazado con cuidado. United se ha encargado de mostrarle que hay un camino claro hacia el primer equipo: presentaciones a Sir Alex Ferguson, invitaciones al palco de directores, presencia en dinámicas del grupo. La temporada pasada era demasiado joven para debutar en Premier League; ahora ya no tiene restricciones competitivas. La conversación sobre cuándo llegará su estreno oficial solo va a hacerse más ruidosa.

Mientras tanto, son Lacey y Amass quienes se colocan en primera línea del radar del aficionado. Lacey, sobre todo, transmite la sensación de estar listo para convertir sus buenos ratos del curso pasado en algo más estable.

En enero, cuando estampó un disparo en el larguero ante Burnley, Gary Neville lanzó una pregunta en la retransmisión: “Where has he been?”.

La respuesta empieza a escribirse ahora. Y todo indica que Manchester United no va a poder esconder a Shea Lacey por mucho más tiempo.