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Tottenham enfrenta dilemas con Luka Vuskovic y Jan Paul van Hecke

Tottenham vive un verano de contradicciones en el eje de la defensa. Por un lado, invierte más de 50 millones de libras en Jan Paul van Hecke para entregarle a Roberto De Zerbi exactamente el central que pidió. Por el otro, bloquea la salida de Luka Vuskovic, uno de los proyectos de zaguero más prometedores de Europa, sin poder ofrecerle lo que el croata exige: ser titular ya.

El club ha rechazado dos ofertas de Brighton por el defensa de 19 años, la última de unas 35 millones de libras. Una cifra importante para un jugador que aún no se ha asentado en la Premier League, pero que no alcanza el listón que se ha marcado el Tottenham. Brighton, tras acordar la venta de Van Hecke a los propios Spurs por 52 millones, no tiene intención de volver inmediatamente a la carga.

Vuskovic, sin hueco… y sin ganas de otro préstamo

Vuskovic se ganó un nombre la temporada pasada en el Hamburgo, donde se consolidó como uno de los centrales jóvenes más destacados del continente. Ese paso adelante ha cambiado su mentalidad: ya no quiere préstamos, quiere un proyecto en el que salga cada fin de semana en el once.

El problema es que el escenario en Londres se le ha puesto cuesta arriba. Con Van Hecke camino del norte de la capital y Marcos Senesi ya firmado este verano, el croata apunta, en el mejor de los casos, a ser el quinto central en la rotación. Siempre que Micky van de Ven y Cristian Romero continúen en la plantilla.

En el club están convencidos de que Vuskovic tiene potencial para convertirse en uno de los mejores defensas del mundo. Pero consideran que todavía le falta un peldaño para ser titular fijo en la Premier League. El dilema es evidente: el jugador pide minutos de verdad, el Tottenham solo puede prometerle una cesión.

La situación recuerda mucho al caso de William Saliba en el Arsenal. El francés encadenó tres préstamos en la Ligue 1 antes de integrarse por completo en el primer equipo y transformarse en uno de los centrales más dominantes del campeonato inglés. En el Tottenham miran ese ejemplo como hoja de ruta. Vuskovic, en cambio, no quiere repetir ese camino.

El seleccionador de Croacia, Zlatko Dalic, ha sido claro: para el desarrollo del jugador es clave que encuentre un club donde juegue con regularidad. En eso, Tottenham y federación coinciden. La diferencia es que Brighton sí le ofrece ese rol protagonista… pero no está dispuesto a pagar lo que en Londres consideran su verdadero valor. El pulso está servido y puede alargarse todo el verano.

Van Hecke, el central que De Zerbi señaló con el dedo

Mientras el futuro de Vuskovic se enreda, el de Jan Paul van Hecke se despeja a toda velocidad. El acuerdo entre Tottenham y Brighton ronda las 52 millones de libras y el defensa neerlandés tenía claro su destino: solo quería jugar a las órdenes de De Zerbi.

El internacional de Países Bajos, con un año de contrato restante en Brighton, ya conoce al técnico italiano. Coincidieron entre 2023 y 2024 en la costa sur, donde Van Hecke se consolidó como un central agresivo, valiente con balón y perfectamente adaptado a un fútbol de riesgo en salida.

Para Brighton, la operación es un negocio redondo: fichado por 1,8 millones de libras desde NAC Breda en 2020, ahora sale por una cifra estratosférica y con una cláusula del 20% sobre una futura venta. Para el Tottenham, es una declaración de intenciones: De Zerbi tiene poder real en el mercado y el club está dispuesto a pagar el precio de sus exigencias.

Desde dentro del entorno del club se interpreta el fichaje como una recompensa directa al italiano por haber mantenido al equipo a flote y haber aceptado el reto en plena turbulencia. Ha sobrevivido a la tormenta, ahora le entregan las llaves de la plantilla.

Van Hecke encaja a la perfección en la idea. Central que se siente cómodo con la pelota, muy similar en perfil a Marcos Senesi, destaca por su capacidad para “sacar” rivales del partido con pases que rompen líneas. Es caro, sí. Pero es el central que De Zerbi pidió por nombre y apellido.

Romero, en el punto ciego

La gran incógnita ahora se llama Cristian Romero. Sobre el césped, cuando está disponible, es uno de los mejores centrales del planeta. El problema es ese “cuando está disponible”. Entre lesiones y sanciones, el argentino solo ofrece su versión de élite alrededor de la mitad de los partidos.

En el club saben que, si llega una gran oferta, habrá que mirarla con atención. No hay urgencia por vender, pero el fichaje de Van Hecke y la llegada de Senesi abren un debate inevitable sobre jerarquías. El propio comportamiento de Romero en momentos delicados, como las dudas sobre si estaría presente en el último partido de la temporada, no ha pasado desapercibido.

Si alguien pone el dinero sobre la mesa, el Tottenham escuchará. La cuestión es si ese “alguien” aparecerá.

El plan De Zerbi: centrales que juegan como mediocentros

El mapa del mercado de los Spurs se entiende con un vistazo a los nombres. Van Hecke, Senesi, interés firme en Sandro Tonali, atención mantenida sobre Savinho. Todo apunta al mismo lugar: un equipo que quiere mandar desde la primera fase de la jugada.

Con Senesi, libre tras su etapa en Bournemouth, y Van Hecke, Tottenham se asegura dos de los mejores centrales de la Premier League en una faceta muy concreta: progresar el balón desde atrás. La temporada pasada fueron los dos jugadores que más defensas rivales superaron mediante el pase. No es un matiz estadístico, es un rasgo de identidad.

Ambos se sienten cómodos bajo presión, aceptan el riesgo y encuentran líneas de pase que desactivan la presión rival. Senesi, con Andoni Iraola en Bournemouth, se acostumbró a un fútbol vertical, directo, donde el central tenía licencia para “perforar” líneas con envíos potentes hacia los mediocampistas o los puntas.

Van Hecke, en cambio, ya ha pasado por el molde De Zerbi. Jugó 50 partidos bajo sus órdenes en Brighton, aprendiendo a construir desde zonas comprometidas, a atraer la presión y a castigarla con el pase adecuado. Fabian Hürzeler, heredero de esa idea en la costa sur, llegó a reconocer que el trabajo de su predecesor había dejado esa estructura ya integrada en los defensas.

Los datos sostienen la apuesta: en términos de calidad de pase y capacidad para romper líneas, Senesi y Van Hecke están un escalón por encima de Romero y Micky van de Ven. El mensaje es claro: el Tottenham quiere que su defensa juegue como un mediocampo adicional.

Y ahora, ¿qué pasa con los centrales que ya están?

Con dos centrales de este perfil a punto de instalarse en el once, la pregunta se impone sola: ¿qué ocurre con los que ya están? Vuskovic se ve bloqueado. Romero puede convertirse en una venta estratégica si llega la oferta adecuada. Van de Ven, con su velocidad y margen de crecimiento, parte con ventaja, pero tendrá que adaptarse a un contexto con más responsabilidad con balón.

El club planea gastar fuerte este verano y eso exige ventas. La prioridad interna es clara: recaudar dinero con jugadores que no encajan en la visión de futuro de De Zerbi, sin tocar a los que se consideran piezas estructurales. El problema es que el mercado no siempre entiende de planes ideales.

Brighton, mientras tanto, observa la escena con calma. Tiene el dinero de Van Hecke, ve la oportunidad de convertir a Vuskovic en su próximo gran central y sabe que el futbolista quiere lo que ellos sí pueden ofrecerle: titularidad y continuidad. Lo que no está dispuesto a hacer es pagar por encima de lo que marca su modelo.

Tottenham, atrapado entre la necesidad de construir el equipo de De Zerbi y el miedo a perder a un potencial central de élite, se mueve sobre una cuerda floja. Si no cede en el precio y no abre un hueco real en la rotación, ¿cuánto tiempo podrá retener a Luka Vuskovic sin frenar su propia evolución?