Alemania cae ante Paraguay: Wirtz en el centro de las críticas
La historia dirá que Alemania cayó ante Paraguay en una tanda de penaltis por 4-3 en Boston. Lo que no reflejarán las frías estadísticas es el ruido que deja detrás: un gigante europeo fuera del Mundial en octavos de final, una generación cuestionada y un nombre propio señalado con dureza: Florian Wirtz.
El mediapunta de Liverpool, fichaje estratosférico de 116 millones, salió del torneo con una asistencia… y una montaña de críticas. En un país que convirtió los penaltis en seña de identidad, esta vez el mito se rompió. Por primera vez en su historia, Alemania perdió una tanda en un Mundial. La última derrota desde los once metros a nivel internacional se remontaba a 1976. Casi medio siglo de invulnerabilidad, borrado en una noche.
Un golpe histórico… ante el 41º del mundo
El contexto agrava la herida. Paraguay, 41ª en el ránking FIFA, no llegaba como potencia, sino como outsider. Pero fue el equipo sudamericano quien golpeó primero, con Julio Enciso adelantando a los suyos en la primera parte. Alemania, aturdida, necesitó del talento a ráfagas de Wirtz para reaccionar: un centro medido y Kai Havertz, delantero de Arsenal, apareció con un cabezazo sutil para igualar el marcador.
Parecía el típico guion alemán: sufrir, ajustar y ganar al final. Jonathan Tah creyó haber completado la remontada con un tanto que olía a sentencia para los campeones de 2014. Sin embargo, el VAR intervino. Los árbitros de vídeo entendieron que el portero Orlando Gill había sido objeto de falta en la jugada previa y anularon el gol. Polémica, incredulidad y una sensación de oportunidad desperdiciada.
El partido se fue consumiendo con Alemania dominando más por obligación que por convicción, pero sin la pegada ni la calma de otras épocas. Y así se llegó a los penaltis, ese territorio que durante décadas fue terreno alemán.
Penaltis, derrumbe y señalados
En la tanda, la jerarquía cambió de camiseta. Havertz falló. Nick Woltemade, delantero de Newcastle, también vio cómo Gill le adivinaba el lanzamiento. Paraguay tuvo dos balas para cerrar la gesta, pero Antonio Sanabria y Fabián Balbuena perdonaron desde el punto fatídico.
Alemania respiró. Una, dos veces. A la tercera, se desplomó. Tah, héroe provisional minutos antes, mandó su lanzamiento por encima del larguero. José Canale no titubeó. Gol, 4-3, clasificación paraguaya y un estadio en Boston convertido en una mezcla de fiesta sudamericana y estupor europeo.
Mientras los jugadores de Paraguay celebraban una de las victorias más sonadas de su historia reciente, el foco se desplazaba rápidamente hacia los alemanes. Y ahí, el nombre de Wirtz apareció en mayúsculas.
Shearer apunta a Wirtz: “No ha rendido”
En el programa de Netflix The Rest is Football, Alan Shearer no se anduvo con rodeos al analizar la actuación del internacional alemán. Para el exdelantero inglés, el problema no es solo el partido ante Paraguay, sino la tendencia.
“Tienen la calidad en nombres y sobre el papel, pero no rindieron”, sentenció. En su repaso, mencionó a Leroy Sané, a Denis Undav, y se detuvo en Wirtz, al que definió como un jugador que “ha tenido una temporada terrible en Liverpool” y que “no ha rendido otra vez en este Mundial”, pese a su asistencia.
Shearer fue más allá cuando Micah Richards le recordó el precio de su traspaso al Liverpool como prueba de su talento. La respuesta fue un dardo directo: “¿Qué ha hecho esta temporada?”. Richards defendió al mediapunta, le llamó “superestrella” y admitió que aún no se ha visto su mejor versión, pero se negó a aceptar que no sea un gran jugador.
En ese intercambio quedó retratado el debate actual en torno a Alemania: la calidad está ahí, pero no aparece cuando el escenario se vuelve grande. Richards lo recordó con una lista contundente: Havertz, goleador en finales de Champions y reciente campeón de la Premier; Tah, fichado por Bayern Múnich; Antonio Rüdiger, sólido en Madrid; el joven Nathaniel Brown, irrumpiendo con fuerza. “No podemos decir que este equipo alemán no tenga calidad”, remató.
La cuestión, a estas alturas, ya no es el talento. Es la fiabilidad.
Nagelsmann no se rinde, pero la presión aprieta
El golpe en Boston encadena un patrón inquietante. Alemania se marcha del Mundial en octavos de final, con un formato ampliado que hacía aún más sonrojante una salida tan temprana. Y es la tercera eliminación consecutiva sin alcanzar los octavos tradicionales: un desplome prolongado para una selección que durante décadas vivió instalada en las rondas finales.
Julian Nagelsmann, sin embargo, no contempla dimitir. “Cuando sales del Mundial después de jugar contra Paraguay es muy amargo. Duele mucho”, reconoció. El técnico asumió la gravedad del momento: “Es la tercera eliminación seguida, ya no formamos parte de los equipos de primera clase”.
Sabe que el juicio público será duro. “Si hoy hacemos una encuesta en Alemania, la gente no va a hablar bien de mí”, admitió, antes de subrayar que sintió el apoyo en la grada y elogiar a los aficionados desplazados. Su mensaje fue claro: no se marchará por iniciativa propia. “No voy a dar un paso atrás solo porque estemos eliminados. Si la DFB quiere que continúe, voy a continuar. Sé cómo funciona esta industria y que mucha gente ahora quiere que me vaya”.
El problema es que esa voluntad de seguir no encuentra demasiados aliados entre algunas de las voces más autorizadas del fútbol alemán.
Leyendas piden un cambio de rumbo
Thomas Hitzlsperger, en la BBC, fue contundente al evaluar el torneo: “Es difícil explicar cómo Alemania llegó a este Mundial con tantos problemas. Es inaceptable. No pinta bien para Nagelsmann. En los últimos meses no ha gestionado bien las situaciones. Con el formato ampliado, caer tan pronto es duro de aceptar para cualquier gran nación”.
Arne Friedrich, en BBC Radio 5 Live, fue en la misma línea. Para él, la eliminación no es un accidente, sino la consecuencia lógica de lo visto: “Si consideras todo el torneo, la forma en que jugamos, es una derrota merecida. Nagelsmann tiene que afrontar las consecuencias. Es muy decepcionante, pero eso es el deporte. Yo diría definitivamente que el camino continúa sin Nagelsmann”.
Ese contraste entre la determinación del entrenador y el veredicto de exinternacionales que conocen la camiseta por dentro deja a la DFB ante una decisión incómoda. Tres fracasos consecutivos en grandes torneos, una generación que no termina de explotar y un técnico que pide tiempo mientras el país exige respuestas.
Alemania empezó este Mundial arrollando 7-1 a Curazao, venció 2-1 a Costa de Marfil y cayó 2-1 ante Ecuador antes del batacazo frente a Paraguay. Un recorrido irregular que resume a la perfección su estado actual: capaz de golear a rivales menores, incapaz de sostenerse cuando el margen de error desaparece.
La pregunta ya no es si esta selección tiene nombres de élite. Los tiene. La cuestión es otra: ¿cuánto tiempo más aceptará Alemania que su escudo pese más en los recuerdos que en el presente?
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