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Ben White se pierde la final de Champions y preocupa a Inglaterra

El golpe llegó en silencio, sin una entrada salvaje ni un grito que anticipara la gravedad. Apenas un choque con Crysensio Summerville en el London Stadium, media hora de juego ante West Ham, y de pronto Ben White en el césped, gesto serio, sabiendo que algo no iba bien.

Poco después, la confirmación: lesión en el ligamento colateral medial de la rodilla derecha. Temporada terminada. Final de la Champions League perdida. Y el Mundial, ahora mismo, en el aire.

Un cambio que lo cambió todo

Mikel Arteta tuvo que reaccionar sobre la marcha. White abandonó el campo antes de la media hora, sustituido por Martin Zubimendi, con Declan Rice desplazándose al lateral derecho para recomponer la estructura. El 1-0 ante West Ham acabó cayendo del lado de Arsenal, pero el resultado quedó en segundo plano.

El técnico no maquilló la situación. Ante los periodistas, su mensaje fue crudo: la lesión “no pinta nada bien” y el jugador necesitará más pruebas para conocer el alcance exacto del daño. El primer diagnóstico, según informó The Athletic, apunta a una lesión de ligamento en la rodilla derecha, con sospecha clara de daño en el LCM, suficiente para dejarle fuera de lo que resta de campaña.

White, de 28 años, abandonó el London Stadium con una férula en la rodilla, imagen que resume el golpe deportivo y emocional para un Arsenal que pelea por la Premier League y sueña con la Champions.

Adiós a Budapest… y miedo al verano

La consecuencia inmediata es devastadora para el jugador: se perderá la final de la Champions League ante Paris Saint-Germain, prevista en Budapest el 30 de mayo. Un escenario ideal para consolidar su temporada, convertido en pieza clave en el tramo decisivo, se esfuma de golpe.

El daño no se queda ahí. La lesión amenaza también su presencia con Inglaterra este verano. White, que suma 30 partidos en todas las competiciones este curso —aunque solo nueve como titular en la Premier—, había recuperado protagonismo en el momento más caliente del calendario, titular en los últimos cinco encuentros de Arsenal, incluidos los dos de las semifinales de Champions frente a Atlético de Madrid. Ahora, su verano puede reducirse a rehabilitación y espera.

Arteta, sin red en el lateral derecho

El problema se agranda cuando se mira el parte médico del equipo. Jurrien Timber continúa fuera desde marzo por un problema de tobillo. Mikel Merino sigue de baja. Y Riccardo Calafiori sufrió una nueva lesión el pasado fin de semana, con fecha de regreso aún por definir.

En ese contexto, la baja de White deja a Arteta ante un rompecabezas en el costado derecho de la defensa. La opción más lógica para la final de Budapest se llama Cristhian Mosquera. El defensa español, fichado por unos 15 millones de libras el verano pasado, ha crecido a gran velocidad hasta ganarse una llamada a la selección absoluta de España y colarse en los planes de Luis de la Fuente para el Mundial.

El plan pasa ahora por prepararle para los tres últimos partidos del curso. Rice ya demostró que puede cubrir el lateral de forma puntual tras la salida de White ante West Ham, pero el dibujo ideal de Arteta reclama un especialista. Y Mosquera, por perfil y momento, parece el elegido.

Un golpe en pleno auge

La pérdida de White duele por el contexto y por el nivel que venía mostrando. Su sociedad con Bukayo Saka había reactivado el costado derecho de Arsenal, convirtiéndolo en una de las principales armas ofensivas del equipo en esta recta final. Seguridad en salida, agresividad en la marca, continuidad en ataque: el lateral inglés había encontrado un punto de madurez que ahora se corta de raíz.

Arteta lo admitió tras el partido: la lesión obligó a “cambios difíciles” en un día ya de por sí cargado de tensión, con West Ham jugándose la vida y Arsenal apretando por la Premier. El equipo “lo lanzó todo” para ganar, y lo logró, pero el precio puede resultar altísimo.

Calendario sin margen y una duda que lo condiciona todo

Arsenal vuelve a escena el próximo lunes, en casa, ante un Burnley ya descendido. Sobre el papel, un respiro. En la práctica, otro examen para un grupo al límite físico, con piezas clave en la enfermería y una final europea en el horizonte.

La imagen de White saliendo con la rodilla inmovilizada resume el filo sobre el que camina el equipo de Arteta: a un paso de la gloria, a un tropiezo de ver cómo su temporada perfecta se complica justo cuando menos margen hay para el error.

La pregunta ya no es solo cómo llegará Arsenal a Budapest. Es quién estará realmente disponible cuando el balón eche a rodar en la noche más grande del año.