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Brasil y su camino en el Mundial 2026: Neymar y la ausencia de Raphinha

Brasil todavía no ha visto a Neymar en el césped del Mundial 2026, pero su sombra recorre cada rincón de la concentración. No jugó en el 1-1 ante Marruecos ni en el 3-0 frente a Haití, quedó fuera de las convocatorias de partido, pero su regreso a los entrenamientos ha cambiado el aire del vestuario. Se nota en las caras, en el tono de las declaraciones, en la manera en que el grupo se mueve sabiendo que su gran figura vuelve a estar cerca.

Lucas Paquetá lo dejó claro en la sala de prensa del domingo. El mediapunta habló con la naturalidad de quien sabe lo que significa compartir camiseta con un futbolista que ha marcado una era con la selección.

“Estamos todos muy felices de verlo entrenar y de tenerlo otra vez en el campo con nosotros. Neymar es un jugador muy importante para la selección brasileña”, dijo ante los micrófonos.

Recordó su peso específico, su historia, su capacidad para cambiar partidos. “Tiene una historia extraordinaria con esta camiseta y todavía puede ayudarnos mucho. Estamos contentos de que esté de vuelta y esperamos que esté disponible lo antes posible para contribuir con el equipo”.

La expectativa es enorme: si recibe el visto bueno médico, será su primer partido oficial con Brasil desde 2023. Demasiado tiempo sin su 10 en el escaparate más grande.

La otra cara: Raphinha, baja que duele

Mientras el nombre de Neymar devuelve ilusión, el de Raphinha abre una preocupación seria. El extremo del Barcelona, clave por su profundidad y agresividad en banda, está fuera por una lesión en los isquiotibiales. No hay plazos claros. No hay certezas. Solo una incómoda duda sobre si podrá volver a tiempo en este Mundial.

Para la Seleção es un golpe directo a su fluidez ofensiva. El ex jugador del Leeds United había ganado peso en el once y su ausencia obliga a reacomodar piezas, automatismos y jerarquías en ataque.

Paquetá subrayó que el grupo se ha cerrado en torno a él en plena rehabilitación. “En este momento tiene el apoyo de todo el grupo. Estamos a su lado y haremos todo lo posible para ayudarlo durante su recuperación”, explicó. No hizo falta adornar más su importancia: “Es un tipo que trabaja muy duro y estoy seguro de que hará todo lo posible para volver lo antes que pueda. En cuanto a su importancia, no hay mucho más que añadir. Viene de temporadas extraordinarias y también ha crecido mucho con la selección”.

La frase resume el sentir del vestuario: la baja es pesada, el compromiso del jugador, incuestionable.

Escocia en el horizonte, sin margen para relajarse

Cinco veces campeona del mundo, Brasil sigue cargando con el cartel de gigante, pero Paquetá no quiso escuchar ni una palabra de confianza desmedida antes del duelo en el Miami Stadium. Escocia llega con una motivación histórica: aún sueña con alcanzar por primera vez los octavos de final. Un resultado positivo ante los sudamericanos podría abrirle de par en par la puerta de las eliminatorias.

Paquetá se encargó de bajar cualquier nube de superioridad. “Todos los equipos en el Mundial merecen respeto. Hay que estudiarlos y prepararse de la mejor manera posible para enfrentarlos”, apuntó. El mensaje fue firme: respeto máximo al rival, pero sin renunciar a la identidad brasileña. “Tenemos un gran respeto por Escocia, pero también sabemos que necesitamos hacer nuestro juego y seguir lo que el entrenador nos pide. Independientemente del oponente, nuestro objetivo en cada partido es ganar”.

No hay espacio para la especulación. No con la tabla como está.

Un grupo al rojo vivo y un 10 que espera su momento

Brasil manda en el Grupo C con cuatro puntos, empatada con Marruecos, pero con la clasificación aún abierta. El margen es mínimo. La ecuación es clara: ganar para asegurarse seguir en la cima. Cualquier tropiezo ante Escocia podría dejar la puerta entreabierta a un sorpasso marroquí en el otro partido, frente a una Haití ya eliminada, pero con la libertad de quien no tiene nada que perder.

La fase de grupos se consume y la sensación es doble: resultados aceptables, rendimiento todavía irregular. El 1-1 ante Marruecos dejó dudas, el 3-0 a Haití alivió parte de la presión, pero no borró la sensación de que esta Brasil aún busca su mejor versión.

En ese contexto, la figura de Neymar se agranda incluso sin haber jugado un solo minuto. Su posible regreso no es solo una cuestión táctica; es un mensaje. Para el vestuario, para el rival, para el Mundial entero.

Si el 10 cruza finalmente la línea de cal en Miami, no será solo otro partido de la fase de grupos. Será el momento en que Brasil descubra hasta dónde puede llegar en este torneo con su líder de vuelta y con un camino que, a partir de ahora, ya no perdona errores.