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Chris Wood lidera a Nueva Zelanda en el Mundial 2023

Chris Wood, el veterano artillero que se niega a apagarse, encabezará a la selección con peor ránking de todo el Mundial. Nueva Zelanda, número 85 del listado FIFA, llegará a la cita de Estados Unidos, Canadá y México con un objetivo tan sencillo como ambicioso: dejar de ser un invitado discreto y empezar a incomodar a los grandes.

El delantero de Nottingham Forest, con 45 goles en 88 partidos internacionales, vuelve al gran escaparate 16 años después de su primera experiencia mundialista. Entonces, en Sudáfrica 2010, apenas fue un revulsivo desde el banquillo. Hoy es el rostro del proyecto y la voz de un vestuario que quiere escribir su propia historia.

“Han pasado 16 años desde que estuvimos en un Mundial. No puedo esperar para compartir este momento con este equipo y ojalá crear algo de historia”, lanzó Wood por videollamada durante el anuncio de la lista en Auckland. No fue una frase de compromiso: llega de recuperar una rodilla dañada que le dejó fuera de buena parte de la temporada de Premier League con Forest. Estuvo en duda para la Copa del Mundo. Ahora, lidera la expedición.

De cenicienta a piedra en el zapato

Los All Whites nunca han ganado un partido en un Mundial. En 1982, en España, perdieron los tres encuentros de la fase de grupos. En 2010, en cambio, se marcharon invictos: tres empates, ante la vigente campeona Italia (1-1), Eslovaquia (0-0) y Paraguay (1-1). Ni una derrota, pero tampoco un billete a octavos.

Aquella generación dejó un mensaje claro: Nueva Zelanda puede ser incómoda. La pregunta ahora es si puede ser algo más.

El sorteo no ha sido piadoso. En el Grupo G esperan Irán, Egipto y Bélgica. Tres selecciones con más historial, más nombre, más presión. Justo el escenario que seduce a Wood, que insiste en que el equipo tiene “profundidad y calidad” para competir de verdad. No habla de turismo futbolístico, sino de desafío.

El debut será el 15 de junio ante Irán, en Los Ángeles. Después, doble examen en Vancouver: Egipto el 22 y Bélgica el 27. Tres ciudades, tres estilos de rival, una misma misión: demostrar que el ránking no lo es todo.

La apuesta de Bazeley: experiencia y Europa

Darren Bazeley, el seleccionador, ha construido una lista de 26 nombres en la que se mezclan kilómetros de carrera y piernas jóvenes. Y ha dejado un guiño claro al pasado: la inclusión de Tommy Smith, defensa de 36 años, titular en los tres partidos del Mundial de 2010 y ahora jugador del modesto Braintree Town, en la quinta categoría del fútbol inglés.

Su elección sorprende por el nivel de su club, no por lo que representa. Bazeley lo explicó sin rodeos: con un grupo amplio, no todos tendrán minutos, pero la figura de Smith será un faro interno. Liderazgo, vestuario, jerarquía. Un veterano que sabe lo que es medirse a campeones del mundo y que ahora deberá sostener a una generación que apenas empieza a rozar ese escenario.

Junto a Wood, el técnico ha señalado como claves a varios centrocampistas asentados en Europa: Joe Bell (Viking FK), Marko Stamenic (Swansea City), Matt Garbett (Peterborough United) y Ryan Thomas (PEC Zwolle). De ellos dependerá que Nueva Zelanda no se limite a resistir atrás, sino que se atreva a manejar tramos de partido, a tener balón, a respirar en campo contrario.

El pulso de la A-League y el bloque local

Diez jugadores de la lista militan en la A-League australiana, ocho de ellos repartidos entre los dos clubes neozelandeses de la competición, Auckland FC y Wellington Phoenix. No es un detalle menor: da a Bazeley una columna vertebral que se conoce, que entrena y compite junta durante todo el año.

En la portería, el trío formado por Max Crocombe (Millwall), Alex Paulsen (Lechia Gdansk) y Michael Woud (Auckland FC) ofrece una mezcla de experiencia en Inglaterra, aprendizaje en Europa del Este y seguridad doméstica. Detrás, la zaga combina juventud y oficio: Tyler Bindon (Nottingham Forest), Michael Boxall (Minnesota United), Liberato Cacace (Wrexham), Francis de Vries (Auckland FC), Callan Elliot (Auckland FC), Tim Payne (Wellington Phoenix), Nando Pijnaker (Auckland FC), el propio Tommy Smith (Braintree Town) y Finn Surman (Portland Timbers).

En la sala de máquinas, además de Bell, Garbett, Stamenic y Thomas, aparecen nombres llamados a dar energía y ritmo: Lachlan Bayliss (Newcastle Jets), Ben Old (Saint-Etienne), Alex Rufer, Sarpreet Singh (ambos de Wellington Phoenix). Un grupo que deberá multiplicarse ante rivales que, sobre el papel, tienen más recursos.

Arriba, junto a Wood, se reparten la responsabilidad Kosta Barbarouses (Western Sydney Wanderers), Elijah Just (Motherwell), Callum McCowatt (Silkeborg IF), Jesse Randall (Auckland FC) y Ben Waine (Port Vale FC). Ninguno tiene el peso internacional del capitán, pero todos aportan algo distinto: movilidad, desmarques, trabajo sin balón. Si Nueva Zelanda quiere castigar a la contra, necesitará que al menos uno de ellos llegue al torneo en estado de gracia.

Un billete ganado en Oceanía, un examen global

El pasaje a este Mundial llegó en marzo, con la victoria en la fase clasificatoria de Oceanía. Un trámite obligado, sí, pero que no siempre fue sencillo en el pasado. Esta vez, el grupo cumplió. Ahora empieza otra historia.

Nueva Zelanda aterrizará en Norteamérica con la etiqueta de selección más débil del torneo. Es un dato, no una sentencia. En 2010 ya se marchó sin perder, aunque también sin pasar de ronda. Hoy, con Wood de regreso tras su lesión, la experiencia de Smith en la retaguardia y una base de jugadores repartidos entre Europa y la A-League, el reto es romper ese techo invisible.

No se trata solo de ganar un partido. Se trata de que, cuando el Mundial mire hacia el Grupo G, deje de ver a los All Whites como un simple número 85 del ránking y empiece a preguntarse hasta dónde puede llegar realmente este equipo.