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Liverpool y la búsqueda de Eduardo Camavinga: ¿Una oportunidad a través del Manchester City?

El Liverpool necesita algo más que buenas intenciones para volver a mandar en la Premier League. Necesita un golpe de mercado. Y, paradójicamente, ese golpe podría depender de un movimiento de su gran rival doméstico: Manchester City.

La última temporada dejó una herida abierta en Anfield. Se esperaba que el equipo defendiera el título con autoridad, pero el giro radical de Arne Slot descolocó al vestuario y apagó el ataque. Mohamed Salah y Cody Gakpo nunca terminaron de encajar en el nuevo plan, sus virtudes quedaron desaprovechadas y sus cifras se desplomaron hasta niveles impropios de su talento y de la exigencia del club.

Ahora Salah ya no está y el proyecto pasa a manos de Andoni Iraola. Nuevo entrenador, nuevo ciclo, mismo listón: el Liverpool, por historia y tamaño, está obligado a pelear por títulos cada curso. Cuando no lo hace, algo se ha roto.

Un centro del campo que no basta

Sobre el papel, el trío Dominik Szoboszlai, Alexis Mac Allister y Ryan Gravenberch suena competitivo. Son nombres de peso, perfiles modernos, futbolistas capaces de dominar partidos en sus mejores días.

El problema es que esos “mejores días” no han sido tan frecuentes como se esperaba. En la 2025-26, solo Szoboszlai estuvo realmente a la altura del cartel, sosteniendo el listón mientras el rendimiento de Mac Allister y, sobre todo, de Gravenberch se quedaba corto.

El contraste con la temporada anterior del neerlandés fue evidente. Gravenberch terminó consolidándose como uno de los mejores mediocentros defensivos de la Premier League en la 2024-25, pero el curso siguiente se quedó lejos de ese nivel. Esa irregularidad ha encendido las alarmas en un club que no puede permitirse depender de rachas.

En paralelo, muchos aficionados siguen sin entender por qué Slot y Richard Hughes dieron luz verde a la salida de Tyler Morton, que se ha convertido rápidamente en pieza clave del Lyon. Nombres como Stefan Bajcetic o James McConnell están ahí, listos para dar un paso al frente, pero la realidad competitiva es otra: si el Liverpool quiere volver a pelear seriamente por trofeos, necesita dos opciones de nivel élite por posición. Sin excusas. Sin parches.

Ahí entra en escena un viejo deseo del mercado: Eduardo Camavinga.

El dominó que pasa por Manchester City y el Bernabéu

El nombre de Camavinga lleva meses rondando la órbita del Liverpool. No es casualidad. El francés se ha convertido en uno de los futbolistas más versátiles de la plantilla del Real Madrid, capaz de rendir como mediocentro, interior, lateral e incluso ocupando zonas más adelantadas cuando el contexto lo exige.

El problema para él es el contexto blanco: con Aurelien Tchouameni y Federico Valverde asentados como base del centro del campo, sus minutos no siempre se corresponden con su talento ni con su proyección. De ahí que los rumores sobre su futuro se hayan multiplicado.

Según un informe reciente de Ekrem Konur, el escenario es claro: Chelsea ha mostrado interés en Camavinga, pero el jugador ha rechazado todas las aproximaciones porque no quiere salir. Sin embargo, el tablero podría cambiar si el Real Madrid acomete un fichaje mayúsculo: Rodri, de Manchester City.

Los informes apuntan a que, si el conjunto blanco logra cerrar la llegada de Rodri este verano, la salida de Camavinga pasaría a ser una opción real. El club contempla escenarios en los que el francés figura entre los jugadores que podrían ser vendidos para equilibrar la operación.

Traducido al idioma de Anfield: el Liverpool necesita que el City venda a su mediocentro estrella al Real Madrid para tener una oportunidad de asaltar el fichaje de Camavinga. Un favor involuntario, pero un favor al fin y al cabo.

Camavinga, el fichaje que encaja en todas las casillas

Si el Liverpool pudiera diseñar en laboratorio el perfil de mediocentro que busca, se parecería mucho a Eduardo Camavinga.

A sus 23 años, acumula ya experiencia en la élite, ha jugado en casi todas las zonas del campo y entiende varios registros de partido: puede sostener, puede morder, puede conducir, puede corregir. Su lectura del juego le permite alternar funciones de pivote defensivo con tareas de interior más dinámico, algo que encaja con la necesidad del Liverpool de tener un mediocentro capaz de cubrir grandes espacios y, al mismo tiempo, dar salida limpia al balón.

Su versatilidad es oro en un calendario saturado de partidos. En una plantilla diseñada para competir en todas las competiciones, contar con un jugador que pueda adaptarse a distintos roles sin perder impacto es un lujo estratégico. Y, a diferencia de otros nombres vinculados con el club en los últimos años, Camavinga reúne tres factores difíciles de encontrar juntos: juventud, experiencia en la élite y margen de crecimiento.

De todos los mediocentros defensivos relacionados con el Liverpool en los últimos mercados, el francés se siente como la opción más completa. No solo cubriría una necesidad inmediata, sino que podría convertirse en el eje sobre el que se construya el nuevo Liverpool de Iraola.

La pregunta, claro, no está en su encaje futbolístico, sino en la cadena de acontecimientos que haría posible su llegada. ¿Está dispuesto el Manchester City a abrirle la puerta a Rodri rumbo al Bernabéu, sabiendo que eso podría reforzar al Liverpool de rebote? ¿Aceptará el Real Madrid sacrificar a una de sus piezas más polivalentes si consigue al mediocentro del City?

El verano apenas ha empezado. En Anfield, miran al mercado. En el Etihad y en el Bernabéu, tienen la llave de un movimiento que podría redefinir el centro del campo del Liverpool durante la próxima década.

Liverpool y la búsqueda de Eduardo Camavinga: ¿Una oportunidad a través del Manchester City?