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Mundial: Inglaterra empata, Cristiano brilla y Escocia enfrenta a Brasil

La tercera jornada de la fase de grupos ha encendido el Mundial. Inglaterra se atascó ante Ghana, Escocia se prepara para un examen gigantesco frente a Brasil y Cristiano Ronaldo volvió a ocupar el centro del escenario con una actuación demoledora. Entre polémicas arbitrales, quejas por precios y advertencias por el clima, el torneo vibra y se tensa a la vez.

Inglaterra se atasca… y Bellingham pide “rodar con ello”

El 0-0 de Inglaterra frente a Ghana dejó un sabor agrio. No solo por el marcador, sino porque la selección de Thomas Tuchel desperdició la ocasión de sellar matemáticamente su billete a octavos. Control, posesión, alguna ocasión clara… pero sin colmillo.

En medio del ruido, Jude Bellingham, elegido mejor jugador del partido, rebajó el dramatismo. Habló de “second game fever”, esa especie de maldición del segundo encuentro que persigue a Inglaterra desde la Eurocopa 2020, con ya cuatro empates consecutivos en ese tramo de los grandes torneos. Su mensaje fue claro: aprender, asumir el tropiezo y “rodar con ello” antes del cierre del grupo ante Panamá.

El plan es sencillo y a la vez exigente: resetear el ánimo, recuperar frescura y cerrar el liderato del Grupo L el sábado, siempre que mejoren el resultado que logre Ghana frente a Croacia.

Kane falla, pero no se hunde

La imagen del partido llegó en el tramo final en Boston: Harry Kane, solo, a siete metros, mandando el balón por encima del larguero. Una acción que, en otros días, acaba en la red y en un 1-0 rutinario. Esta vez, no.

El capitán, sin embargo, se negó a flagelarse. Recordó que forma parte de la vida de un delantero convivir con errores y rachas, y que “nueve de cada diez veces” esa ocasión entra. No ve una dependencia enfermiza de su figura, sino el peso lógico que recae sobre cualquier ‘9’ de una gran selección. No piensa en la que falló; piensa en la próxima.

Alarmas físicas y amenaza de sanción

El choque ante Ghana dejó secuelas más allá del marcador. Declan Rice abandonó el estadio con la pierna vendada tras sufrir un golpe en la segunda parte. Reece James, que completó los 90 minutos pese a sus problemas recientes en el Chelsea, también será evaluado.

La previsión apunta a que no hay lesión grave en Rice, pero Tuchel podría reservarle frente a Panamá. Hay otro motivo para la cautela: el centrocampista vio la primera amarilla de Inglaterra en el torneo por una falta sobre Jerome Opoku. Una segunda tarjeta en el último duelo de grupo le dejaría fuera del encuentro de octavos. El reglamento es tajante: dos amarillas en la fase de grupos suponen un partido de suspensión, aunque las amonestaciones se limpian al término de esa ronda.

La protesta de Paraguay y la nueva regla del “boca tapada”

El empate ante Ghana también encendió un incendio reglamentario. Desde España se informa de que Paraguay ha presentado una queja formal ante la FIFA por la acción en la que Bellingham se cubre la boca con la mano mientras habla con Jordan Ayew. No recibió sanción alguna.

El malestar paraguayo nace de la comparación con Miguel Almirón, expulsado por el mismo gesto en un partido cargado de tensión ante Turquía tras la intervención del VAR. Fue el primer futbolista en ver la roja bajo la nueva norma del Mundial 2026, que permite expulsar a un jugador si oculta la boca en una confrontación con un rival.

En el caso de Bellingham, la explicación es que se trató de una conversación amistosa, sin animosidad. Pero el contraste ha llevado a la Asociación Paraguaya a denunciar una aplicación inconsistente de la regla.

Eze y la fe intacta del vestuario inglés

En el interior del grupo, el discurso sigue siendo de calma. Eberechi Eze insistió en que el empate no altera el plan trazado para el Grupo L. Inglaterra ya tiene prácticamente asegurado el pase a la ronda de 32 y sellará el primer puesto si supera el resultado de Ghana.

El centrocampista subrayó la necesidad de no dejarse arrastrar por los vaivenes emocionales de un torneo largo: ni euforia tras golear a Croacia, ni depresión por un 0-0. Y defendió que, pese a la influencia de Kane, la selección dispone de talento y gol repartidos por todo el frente ofensivo.

Cristiano se reivindica con un doblete

Mientras Inglaterra tropezaba, el Mundial asistía a otro giro de guion conocido: Cristiano Ronaldo, cuestionado tras un flojo debut con Portugal ante la RD del Congo, respondió a lo grande. Dos goles en la goleada por 5-0 frente a Uzbekistán y un mensaje inequívoco a quienes le daban por amortizado.

Bruno Fernandes, que asistió el segundo tanto de su capitán, admitió el alivio colectivo. Portugal vive de muchas cosas, pero en ataque sigue mirando a Cristiano como referencia. El triunfo les deja en posición inmejorable antes de cerrar el grupo frente a Colombia en Miami, con el liderato en juego.

Escocia, el sueño y el miedo ante Brasil

En el otro gran foco del día, Escocia camina sobre la cuerda floja. Llega a Miami para medirse a Brasil con sus opciones de clasificación en juego y un historial reciente que no invita al optimismo: victoria trabajada pero gris ante Haití, derrota por 1-0 frente a Marruecos tras encajar a los 70 segundos.

El escenario es brutal. Al otro lado, una pentacampeona que ya ha encontrado ritmo goleador ante Haití y que recupera a Neymar tras una lesión en la pantorrilla. Carlo Ancelotti confirmó que el ’10’ está listo, puede jugar 45 minutos o el partido entero, y elogió su actitud y su influencia en el grupo. La mala noticia para Brasil es la baja de Raphinha por una lesión muscular.

Ancelotti, eso sí, no se fía lo más mínimo de Escocia. Definió al equipo de Steve Clarke como un conjunto de “luchadores”, bien organizado y con piezas experimentadas como Scott McTominay y John McGinn. Recordó, además, que en un Mundial ya no existen partidos fáciles. La historia también pesa: Escocia nunca ha vencido a Brasil en sus duelos mundialistas de 1974, 1982, 1990 y 1998.

Cálculos escoceses y un posible cruce con Inglaterra

Las cuentas de Escocia son claras… y traicioneras. Ganar a Brasil les clasifica y, si Marruecos tropieza ante Haití, incluso podría darles el liderato del grupo. El empate, que elevaría su botín a cuatro puntos, casi garantiza el pase como una de las mejores terceras. La derrota, la opción más respaldada por las casas de apuestas, les obligaría a mirar de reojo al resto de grupos.

Un 1-0 en contra, como ante Marruecos, les dejaría con tres puntos y un -1 en la diferencia de goles. Históricamente, ese registro puede bastar para colarse como uno de los mejores terceros, pero todo dependería de una carambola de resultados.

En el horizonte, una posibilidad que seduce a medio Reino Unido: ahora mismo, con Inglaterra líder de su grupo y Escocia tercera en el suyo, ambos se encaminan a un cruce de octavos en Ciudad de México el 6 de julio. Un clásico con aroma mundialista que, para hacerse realidad, exige que los dos cumplan su parte ante Panamá y Brasil.

La fiesta de la Tartan Army y el elogio policial

Mientras Clarke afina su plan para frenar a Brasil, la Tartan Army convierte Estados Unidos en una extensión de Glasgow. Primero Boston, ahora Miami: gaitas, faldas escocesas, playas tomadas y un ambiente que ha conquistado a los locales.

Las autoridades británicas y estadounidenses han elogiado el comportamiento tanto de los seguidores ingleses como de los escoceses. En el 0-0 de Inglaterra ante Ghana en Boston no se registraron incidentes ni detenciones de aficionados británicos. La policía habló de una conducta “ejemplar” y de una atmósfera “inolvidable” en la ciudad.

Alemania no levanta el pie y Argentina no piensa en rotar a Messi

En Dallas y Houston se cocina otra parte del relato. Alemania, ya clasificada, se niega a relajarse antes de medirse a Ecuador. Nadiem Amiri lo dejó claro: se afronta “como una final”. El mensaje es mantener la inercia, respetar la competición y a los rivales que aún se juegan el pase.

Argentina, por su parte, ya tiene asegurado el primer puesto de su grupo, pero Lionel Scaloni no contempla un descanso total para Lionel Messi ante Jordania. El capitán, con cinco goles en dos partidos y lanzado hacia la Bota de Oro, quiere jugar al menos 45 minutos. El técnico sí rotará en otras posiciones, con nombres como Giuliano Simeone, Valentín Barco o José Manuel López apuntando al once, mientras espera recuperar a Cristian Romero para los cruces.

Todo ello en un contexto de calor sofocante: el regreso a Dallas se producirá con previsiones cercanas a los 38 grados.

Tormentas, horarios y el fantasma de los amaños

En los despachos de la FIFA hay otra preocupación: el clima. El duelo entre Francia e Irak ya se vio alterado por una tormenta que alargó el partido casi cuatro horas desde el pitido inicial. En esa ocasión, al ser la segunda jornada de la fase de grupos, el impacto competitivo fue limitado.

El problema aparece si una situación similar afecta a la última jornada, diseñada para que los partidos decisivos se disputen en paralelo y evitar sospechas de pactos, como el infame episodio de 1982 entre Alemania Occidental y Austria. El reglamento recoge que los dos últimos encuentros de cada grupo deben jugarse a la misma hora, salvo causa de fuerza mayor. Las tormentas eléctricas y las lluvias extremas podrían activar esa excepción, con el consiguiente riesgo de polémica.

Entradas, política y el bolsillo del aficionado

A la presión deportiva se suma el enfado social. Gordon Brown, ex primer ministro británico, ha cargado contra los precios de las entradas del Mundial, que considera “extorsivos”. Reclama una investigación posterior al torneo y denuncia que las familias “de a pie” están siendo expulsadas de los estadios por tarifas que, en algunos casos, multiplican por 30 o 40 el coste de la final de la Eurocopa en Alemania.

Su queja golpea en un punto sensible: el Mundial se alimenta del ruido de las gradas, pero cada vez más hinchas sienten que el sueño se les escapa por el coste de un billete.

El terremoto en California y la sombra del clima extremo

En Estados Unidos, el Mundial también convive con la naturaleza. Un seísmo de magnitud preliminar 5,6 sacudió el condado de Mendocino, a unas horas del último partido de la fase de grupos de la selección local en California, donde se medirá a Turquía en Los Ángeles. El temblor se sintió hasta Sacramento, a más de 200 kilómetros, aunque el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis descartó riesgo de ola gigante.

Es otro recordatorio de que este torneo no solo se juega contra rivales y contra la presión, sino contra un entorno que puede alterar calendarios, estados de ánimo y, quizá, la propia integridad de la competición.

Pulisic, Rice, James: el parte médico que condiciona

En el plano físico, las noticias se acumulan. Christian Pulisic, ausente en la victoria de Estados Unidos ante Australia por un golpe sufrido frente a Paraguay, respondió con un “sí” cuando le preguntaron si estará disponible ante Turquía. Un alivio para una selección que ya tiene el pase asegurado.

En Inglaterra, Rice y James esperan el veredicto de los médicos. En Brasil, Raphinha se cae por una lesión muscular. Cada parte médico se convierte en una pieza más del rompecabezas táctico de entrenadores que caminan sobre un calendario comprimido y temperaturas extremas.

Un Mundial que se endurece

El torneo entra en esa fase en la que las excusas sobran y los matices se difuminan. Inglaterra debe transformar un 0-0 frustrante en gasolina competitiva. Escocia necesita que el coraje de su gente pese tanto como el talento de Neymar. Portugal se aferra a un Cristiano que se niega a aceptar el paso del tiempo. Alemania y Argentina marcan el tono de las grandes potencias: sin concesiones, aunque el billete a octavos ya esté en el bolsillo.

Quedan cuentas por saldar, tormentas por esquivar y un cuadro final que todavía puede dar un vuelco con un solo gol, una lesión o una decisión arbitral. En un Mundial que ya ha visto protestas formales, nuevas reglas polémicas y estadios sacudidos por seísmos, la pregunta es inevitable: ¿quién llegará entero al tramo en el que un error ya no se corrige al partido siguiente, sino cuatro años después?