Portugal debuta en el Mundial con la sombra de Diogo Jota y Cristiano Ronaldo
El Mundial en Norteamérica ya tiene su gran relato de inicio. Lionel Messi firmó un hat-trick que encendió el torneo y recordó por qué sigue siendo el dueño de casi todos los récords. Kylian Mbappé y Erling Haaland añadieron dos goles cada uno y el espectáculo quedó servido. Ahora, el foco gira inevitablemente hacia otro gigante que se niega a retirarse de escena: Cristiano Ronaldo.
Portugal debuta hoy ante DR Congo en Houston con algo mucho más profundo que tres puntos en juego. Es su primer partido mundialista desde la muerte de Diogo Jota. Fútbol y luto compartiendo vestuario.
Un brazalete, un vacío y una promesa
La carretera se llevó a Diogo Jota y a su hermano André Silva en un accidente el año pasado. La noticia fue un golpe seco, casi irreal, para el fútbol portugués y para Liverpool. Jota acababa de casarse con su pareja de toda la vida, Rute Cardoso. Tres hijos. Una vida entera por delante. Y, sobre todo, un sueño claro: jugar un Mundial.
En Liverpool, varios jugadores reconocieron que les costó concentrarse esta temporada. El balón pesaba más. El vestuario, también.
La selección llega a este Mundial con una doble carga: la presión habitual de un país que se sabe candidato y el dolor de un compañero que debería estar en la lista. Roberto Martínez lo nombró miembro honorario del equipo cuando dio la convocatoria. No es un gesto menor. Es una forma de sentarlo, simbólicamente, en ese banquillo.
El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, entregó a cada jugador una pulsera con su nombre junto al de Jota. No es solo un recuerdo; es una declaración. El equipo tiene previsto lucirlas en el debut ante DR Congo en el NRG Stadium de Houston.
“Se aseguraron de que fuera una muñequera que pudiéramos usar en el campo”, explicó Vitinha a los periodistas. “Nos dejó elegir si queríamos usarla o no, durante el día o durante el partido. La recibimos con mucho cariño y elegimos usarla”.
Detrás de ese pequeño trozo de material hay un compromiso silencioso. “Queremos ganarlo no solo porque es un Mundial y es el sueño de todos, sino también por él”, dijo el centrocampista a CNN Sports a comienzos de año. Cada balón dividido, cada carrera, lleva ahora un nombre más en la mochila.
El eterno debate: ¿Cristiano como ancla o como motor?
Hora del partido: 13:00 ET. Escenario: NRG Stadium, Houston, Texas. El contexto emocional es enorme, pero el fútbol no se detiene. Portugal necesita empezar con victoria y todas las miradas, inevitablemente, acaban en Cristiano Ronaldo.
Ya no es el delantero omnipotente de hace una década, pero sigue siendo Cristiano. Y eso pesa. La selección llega con un centro del campo que asusta: Bruno Fernandes, Vitinha, Bernardo Silva y João Neves forman probablemente la sala de máquinas más completa del torneo. Técnica, ritmo, pausa y llegada.
La incógnita es si el cinco veces ganador del Balón de Oro potencia o frena esa estructura. En Qatar 2022 su rendimiento fue flojo y terminó en el banquillo. Repetir ese movimiento en el estreno de un Mundial, con el mundo mirando, exigiría mucho valor. Sobre todo después de que Messi recordara anoche que la clase no caduca.
Cristiano conoce el área como pocos. Sabe dónde cae el rebote, dónde se abre el espacio, dónde duele más un remate. Portugal se agarra a esa intuición y a la idea de que, por muy veterano que sea, un solo disparo suyo puede cambiar un torneo.
Enfrente, DR Congo llega sin complejos. Es el “underdog”, sí, pero no un sparring. Yoane Wissa asume el papel de referencia ofensiva y principal amenaza de gol, mientras el resto del equipo se ordena alrededor de la solidez y el bloque compacto. Si Portugal se desconcentra, lo pagará.
Inglaterra–Croacia: viejos fantasmas en un nuevo escenario
El segundo gran plato del día llega a las 16:00 ET en el AT&T Stadium de Arlington. Inglaterra y Croacia vuelven a cruzarse, como si el sorteo disfrutara reabriendo heridas antiguas.
Inglaterra aterriza, otra vez, con la palabra “expectativas” colgada del cuello. Sesenta años sin ganar un Mundial y una generación que, sobre el papel, tiene calidad para llegar muy lejos este verano. El seleccionador Thomas Tuchel ha decidido apostar por el grupo por encima del nombre. Se quedaron fuera figuras de peso como Cole Palmer y Phil Foden, un mensaje claro de jerarquía y vestuario.
Aun así, el talento no falta. Declan Rice, Jude Bellingham y Harry Kane lideran un equipo que mezcla potencia, inteligencia táctica y gol. El problema de Inglaterra nunca ha sido solo la nómina de estrellas, sino su capacidad para soportar la presión cuando el reloj aprieta.
Croacia, mientras tanto, se presenta como ese rival que siempre parece estar en medio del camino inglés. La eliminó en semifinales del Mundial 2018 y vuelve con su brújula intacta: Luka Modrić. A sus 40 años, el centrocampista sigue manejando los tiempos, girando partidos con un control orientado y una decisión de pase. Los Vatreni saben cómo incomodar a Inglaterra. Y lo han hecho antes.
Ghana, Panamá y una oportunidad histórica
La jornada sigue a las 19:00 ET en el BMO Field de Toronto. Panamá, en su segunda participación en un Mundial masculino, busca algo que nunca ha conseguido: sumar un punto.
El recuerdo de 2018 no es amable. Tres derrotas, fondo de grupo y un 6-1 encajado ante Inglaterra. Esta vez, los aficionados panameños miran al debut contra Ghana como la mejor ocasión para cambiar la historia.
Ghana, que durante un tiempo pareció la gran candidata africana a ganar un Mundial, se ha quedado estancada desde aquella polémica eliminación en cuartos de final en 2010. No ha vuelto a superar la fase de grupos. Este equipo de los Black Stars no tiene el arsenal ofensivo de generaciones anteriores, pero cuenta con un arma clara: Antoine Semenyo. El atacante del Manchester City llega en plena forma y puede marcar la diferencia en el estreno.
No estará Thomas Partey. El centrocampista, de 33 años, vio rechazada su solicitud de visado y un juez federal canadiense ratificó la decisión esta semana, según Associated Press. Partey, pendiente de juicio por cargos de violación en el Reino Unido, podrá disputar los otros dos partidos de la fase de grupos en territorio estadounidense, pero se perderá el debut en Canadá. Un golpe serio al equilibrio ghanés en la medular.
Uzbekistán debuta en el coloso Azteca ante una Colombia curtida
El último encuentro del día llega a las 22:00 ET en el Estadio Azteca de Ciudad de México. Uzbekistán, el último debutante en aparecer en este Mundial, quiere ser el único de los cuatro nuevos en ganar su primer partido.
El equipo está dirigido por Fabio Cannavaro, campeón del mundo con Italia en 2006. Su sola figura ya eleva el nivel de atención sobre los White Wolves, que llegan dispuestos a sorprender. La referencia es el defensa Abdukodir Khusanov, de 22 años, hoy titular habitual en el Manchester City y con actuaciones sólidas tanto en Premier League como en Champions League.
Del otro lado, Colombia presenta un bloque experto, con nombres que ya dejaron huella en otros Mundiales. James Rodríguez sigue siendo el faro creativo, como en aquel 2014 que lo catapultó a la élite. A su alrededor, un Luis Díaz desatado esta temporada aporta desborde, gol y una energía contagiosa desde la banda. Es una mezcla peligrosa para cualquier rival, y un examen muy serio para la zaga uzbeka.
DR Congo entre la ilusión mundialista y la amenaza del ébola
Mientras la selección de DR Congo se prepara para su estreno ante Portugal, el país vive una situación sanitaria crítica. El director del Africa Centres for Disease Control and Prevention advirtió esta semana de que el brote de ébola en la República Democrática del Congo podría convertirse en el “peor de la historia” en la región si no se contiene.
Más de 800 casos han sido confirmados en el país. La zona afectada es remota, densamente poblada y golpeada por la inseguridad y crisis humanitarias. El brote corresponde a la variante Bundibugyo del virus, para la que no existen tratamientos ni vacunas específicas.
Como respuesta, los US Centers for Disease Control and Prevention y el US Department of Homeland Security han impuesto restricciones de entrada y controles a pasajeros procedentes de la República Democrática del Congo, Uganda y el vecino Sudán del Sur. No se han detectado casos en territorio estadounidense. La Organización Mundial de la Salud considera que el riesgo de ébola es muy alto dentro de la DRC, pero bajo a nivel global.
Durante el Mundial, las autoridades sanitarias de Estados Unidos vigilan múltiples amenazas virales. El ébola no figura como la principal preocupación. En las fases iniciales, el virus no se transmite con facilidad y, cuando el paciente alcanza un nivel de contagio elevado, su estado de salud le impide desplazarse o acudir a un estadio. Aun así, el contraste es brutal: un país que celebra su regreso a la élite futbolística mientras combate un brote que podría marcar a una generación.
Entre la emoción del debut, el homenaje a Diogo Jota, el pulso eterno de Cristiano, las cuentas pendientes de Inglaterra y los sueños de selecciones como Panamá, Ghana, Uzbekistán o Colombia, el Mundial se instala definitivamente en el centro del escenario. Y lo hace con una certeza: el fútbol no olvida, pero tampoco espera.
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