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Chelsea fija en 75 millones el precio de Malo Gusto mientras el City acecha

Chelsea ha trazado una línea clara en la arena: quien quiera a Malo Gusto tendrá que pagar 75 millones de libras. Ni un penique menos. El lateral francés, de 23 años, empieza a mirar más allá del oeste de Londres justo cuando el club le cuelga una etiqueta de súper lujo en pleno proceso de reconstrucción.

Gusto llegó desde Lyon en 2023 por unos 31 millones. Un año después, su estatus ya no es el mismo. La dirección deportiva de los Blues ha movido ficha y ha encendido todas las alarmas en su entorno.

La sombra de Marco Palestra

El punto de inflexión ha sido el acuerdo de principio con Atalanta por Marco Palestra, un especialista en el lateral derecho por más de 43 millones de libras. La lectura es evidente: con otro lateral específico en camino, el margen de Gusto se estrecha.

El francés ve cómo su posición queda amenazada antes incluso de que arranque la próxima temporada. Sus representantes no han perdido el tiempo y ya han iniciado conversaciones exploratorias con varios grandes de Europa para medir el mercado de cara al verano.

Uno de los primeros en ser sondeados: Manchester City.

El City escucha, pero no a cualquier precio

El club del Etihad busca reforzar el costado derecho de su defensa. La posibilidad de reunir de nuevo a Gusto con Enzo Maresca, su técnico durante 18 meses en Stamford Bridge antes de la salida del italiano en enero, añade un matiz interesante a la operación.

El encaje futbolístico es claro. El problema es la cifra.

Según la BBC, esos 75 millones marcados por Chelsea se perciben como un obstáculo serio en Mánchester. El City quiere competencia para Matheus Nunes, reconvertido con éxito al lateral derecho, pero no a cualquier coste.

El internacional portugués viene de firmar una temporada notable en su nuevo rol: un gol y siete asistencias en Premier League, números que llevaron a Pep Guardiola a señalarle como uno de los laterales derechos emergentes más destacados del campeonato. Aun así, en el Etihad insisten en encontrar un perfil más joven y natural en la posición. Ahí entra Gusto. La cuestión es si el mercado avala la apuesta al precio que exige Chelsea.

Necesidad de vender en Stamford Bridge

El endurecimiento de la postura de Chelsea no se entiende sin el contexto económico y deportivo del club. Décimo puesto en la última Premier, sin billete europeo y con la obligación de cuadrar cuentas tras años de gasto agresivo.

El mensaje es claro: hay que vender bien. Y pronto.

Marc Cucurella ya ha hecho las maletas rumbo a Real Madrid por 52 millones este mismo verano, una operación que marca el tono de lo que pretende la directiva: salidas de peso, ingresos altos y plantilla más corta.

La reestructuración no se detiene ahí. Varias piezas consolidadas de la zaga viven en un limbo incómodo. Trevoh Chalobah, Tosin Adarabioyo y Wesley Fofana aparecen en todas las quinielas cuando se habla de recortar una plantilla que el club considera sobredimensionada.

Chalobah, otro en la rampa de salida

Mientras el futuro de Gusto se discute en despachos de alto nivel, el de Chalobah también se mueve. El defensa ha despertado el interés de Como, proyecto ambicioso de la Serie A dirigido por Cesc Fàbregas.

Chalobah ve con buenos ojos el cambio de aires. El problema, otra vez, es el coste. El club italiano valora la operación, pero el montante potencial frena por ahora cualquier oferta formal. Un patrón que empieza a repetirse con los jugadores de Chelsea: mercado real, interés palpable, pero cifras que obligan a pensárselo dos veces.

¿Hasta dónde llegará el pulso por Gusto?

City, por el momento, se mantiene a distancia de los 75 millones que pide Chelsea, aunque sigue muy atento al mercado de laterales derechos. Ha descartado ya la opción de Tino Livramento, mientras Pedro Porro ha decidido seguir en Tottenham, cerrando otra vía.

El escenario coloca a Gusto en el centro de un juego de fuerzas: un club que necesita vender pero se niega a malvender, un aspirante al título que busca un lateral para varios años y un jugador que empieza a preguntarse si su futuro pasa realmente por Stamford Bridge.

La próxima oferta, si llega, no solo dirá cuánto vale Gusto en el mercado actual. Dirá también hasta qué punto Chelsea está dispuesto a arriesgar en plena reconstrucción.