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Cristiano Ronaldo y el título que se le escapó en Riad

El festejo estaba listo. La noche, también. En las gradas, un mar amarillo esperaba el grito definitivo de campeón. Pero cuando el reloj ya se estiraba más allá del tiempo reglamentario, el sueño de Al-Nassr se resbaló de las manos… literalmente.

Al-Nassr ganaba 1-0 a Al Hilal, el clásico rival de Riad, en un partido cargado de tensión, cuentas pendientes y olor a título. Faltaban segundos. El 11.º campeonato de liga parecía firmado, el primero desde 2019 y el primero de Cristiano Ronaldo en Arabia Saudita desde su aterrizaje mediático en enero de 2023.

Entonces llegó el golpe.

Un centro, un balón bombeado, un intento de despeje por alto. El guardameta Bento se elevó para asegurar lo que debía ser una acción rutinaria. No lo fue. El balón se le escapó de las manos y terminó en su propia portería. Gol en propia meta. Empate agónico para Al Hilal. Silencio atónito en las tribunas.

El estadio, que minutos antes era una fiesta de camisetas amarillas repartidas gratuitamente a los aficionados, se congeló. El gesto de Cristiano en el banquillo lo resumió todo: rabia contenida, incredulidad, la sensación de haber dejado escapar algo enorme en el último instante.

Un título que parecía escrito

El contexto hacía el desenlace aún más cruel. Al-Nassr llegaba a este duelo como líder, con la posibilidad de sentenciar la Saudi Pro League frente al rival más incómodo. Ganaba 1-0, dominaba el marcador y se veía a un paso de cerrar siete años de espera liguera.

Con el empate, la tabla queda todavía favorable, pero con un sabor amargo: Al-Nassr manda con 83 puntos en 33 partidos. Al Hilal persigue con 78, pero con un encuentro menos, 32. La superioridad en números sigue ahí; la herida emocional, también.

Cristiano, capitán y referencia absoluta del equipo, aún no ha levantado un título doméstico con el club saudí desde su salida de Manchester United tras el Mundial de Qatar 2022. Para un futbolista acostumbrado a coleccionar ligas en Inglaterra, España e Italia, la sequía en Riad pesa más de lo que muestran las estadísticas.

Un ídolo sin corona… por ahora

A sus 41 años, el portugués continúa siendo el rostro del proyecto y el imán de miradas en cada jornada. El martes, sin embargo, le tocó vivir el drama desde el banquillo cuando llegó el mazazo final. No hubo arrebato de furia, pero su expresión era la de un jugador que sabe que las oportunidades de sumar títulos se cuentan ya con otra escala.

El contraste con el decorado del inicio era brutal. La directiva había convertido el partido en un evento casi ceremonial: camisetas de Al-Nassr repartidas a los seguidores, ambiente de celebración anticipada, la sensación de que el clásico frente a Al Hilal sería la noche perfecta para coronarse.

Al Hilal, campeón en 2024, se negó a ser mero invitado en la fiesta ajena. Aguantó, resistió y, cuando todo parecía perdido, aprovechó el error más cruel que puede cometer un portero en un partido de este calibre.

Todo se decidirá ante Damac

Pese al golpe, el título sigue al alcance. Al-Nassr afrontará su último compromiso de liga ante Damac, 15.º clasificado, el 21 de mayo. Sobre el papel, el favorito es evidente. En la práctica, la presión ya ha demostrado que puede pesar toneladas.

El margen es claro: salvo un tropiezo inesperado, el equipo de Riad debería cerrar la temporada como campeón. Esa es la lectura fría de la clasificación. La emocional es distinta: este empate en el descuento ha convertido el último partido en un examen de carácter, no solo de calidad.

Cristiano lo dejó entrever en sus redes sociales después del encuentro, dirigiéndose a sus más de 770 millones de seguidores: “El sueño está cerca”. No es una celebración, es una promesa. Falta saber si Al-Nassr tendrá la calma y la contundencia necesarias para cumplirla tras una noche en la que el título se le escapó, por un instante, de entre los dedos.