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Fútbol uruguayo llora a Mario Bruno Bentancor

El fútbol uruguayo llora a una de sus promesas más jóvenes. Mario Bruno Bentancor, delantero formado en Peñarol y con apenas 22 años, ha muerto tras ser encontrado sin vida, víctima de un paro cardiorrespiratorio, pocos días después de un episodio controvertido durante una prueba en Argentina.

De promesa de Peñarol a un final devastador

Bentancor creció en las divisiones formativas de Peñarol, donde llegó a ser considerado uno de los proyectos más ilusionantes del club aurinegro. Velocidad, instinto para el gol y carácter competitivo lo habían colocado en el radar del fútbol local. No alcanzó a consolidarse en el primer equipo, pero su nombre circulaba con respeto en el ambiente juvenil.

Buscando relanzar su carrera, el delantero dio un paso que muchos futbolistas uruguayos han dado antes: cruzar el Río de la Plata. Viajó a Buenos Aires para realizar una prueba con Deportivo Riestra, club de la primera división argentina, con la esperanza de ganarse un contrato profesional y abrirse camino en un escenario más exigente.

No lo consiguió. La entidad decidió no ficharlo. El sueño, al menos en ese momento, se detuvo en seco.

Un episodio tenso en Buenos Aires

Los últimos días de Bentancor en Argentina no fueron tranquilos. Según los reportes, el atacante abandonó la prueba denunciando que algunos de sus compañeros aspirantes le habían robado ropa. El malestar fue evidente. Se marchó del club sin acuerdo y regresó a Uruguay, con la frustración de una oportunidad que se le escapaba y la sombra de ese incidente aún fresca.

Poco después, llegó la noticia que nadie estaba preparado para recibir: su cuerpo fue hallado sin vida, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. Tenía solo 22 años.

El impacto en el entorno del fútbol uruguayo fue inmediato. De una prueba en busca de futuro a una tragedia inesperada en cuestión de días. Demasiado rápido. Demasiado pronto.

El adiós de Deportivo Italiano

Tras su salida de Peñarol, Bentancor había continuado su recorrido en Deportivo Italiano, participante en uno de los campeonatos amateurs de Uruguay. Allí encontró minutos, afecto y una camiseta que lo hizo sentirse protagonista otra vez.

El club confirmó su fallecimiento y se despidió con un mensaje cargado de emoción en sus canales oficiales: “Vas a seguir vivo en cada festejo de gol, en cada abrazo y en el corazón de todos los que formamos este club… tu club Deportivo Italiano. Descansá en paz”.

No hay estadísticas que consuelen, ni proyecciones de carrera que valgan frente a una vida cortada tan temprano. Queda el recuerdo del chico que soñaba con triunfar en el profesionalismo, de la promesa que buscaba su lugar entre Peñarol, Deportivo Italiano y la oportunidad en Deportivo Riestra.

Y queda, sobre todo, una pregunta que golpea al fútbol uruguayo: cuántos sueños más se quedarán a medio camino antes de siquiera tener la oportunidad de explotar.