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Roberto Mancini regresa a la selección de Italia

La FIGC ha dado un volantazo en plena tormenta interna y ha regresado a un rostro conocido: Roberto Mancini vuelve al banquillo de la Azzurra. El acuerdo quedó sellado y hecho público en las últimas horas a través de las cuentas oficiales del organismo, que confirmaron el regreso del técnico como seleccionador tras la dimisión de Gennaro Gattuso en abril.

Sky Italia adelanta que la presentación oficial será el miércoles. Mancini, que dejó hace apenas unas semanas al Al-Sadd catarí y venía de su etapa más reciente al frente de la selección de Arabia Saudí, está listo para retomar el mando de la Nazionale.

Todo después de una búsqueda que se convirtió en un laberinto.

El bloqueo a Pirlo que lo cambió todo

El plan inicial era otro. Andrea Pirlo estaba a un paso de convertirse en seleccionador, pero su nombramiento se desplomó en el último minuto. Giovanni Malagò, presidente de la FIGC, frenó la operación en una decisión tan inesperada como contundente.

El detonante: el papel de Pirlo como embajador de una casa de apuestas rusa. Un vínculo incompatible con la imagen que la federación quiere proyectar. El giro de 180 grados no solo dejó al excentrocampista fuera de juego, también encendió la mecha en los despachos.

Las consecuencias fueron inmediatas. Paolo Maldini, director técnico, y Leonardo, asesor, presentaron su dimisión al mismo tiempo. Apenas llevaban 16 días en sus cargos. Dos figuras de peso que se marchan en pleno rediseño del proyecto y que exponen la profundidad de la fractura interna.

Mancini, la solución de urgencia… y de prestigio

Con el reloj apretando y la selección sin rumbo definido, Malagò decidió mirar atrás para encontrar una salida hacia adelante. Volver a Mancini se convirtió en la opción más sólida en un contexto de urgencia y desgaste institucional.

El propio presidente explicó el giro ante los medios este martes: el tiempo se agotaba y, a su juicio, no había un candidato mejor para asumir el banquillo de Italia que Roberto Mancini. Una apuesta por la experiencia, por el conocimiento del ecosistema Azzurro y por un técnico acostumbrado a gestionar presión y expectativas al máximo nivel.

La negociación con otros objetivos prioritarios había encallado una y otra vez. Entre puertas cerradas y vetos inesperados, el regreso del antiguo seleccionador terminó siendo la vía más clara para estabilizar un proyecto que amenazaba con desmoronarse antes de empezar.

Ranieri, socio en la sombra

La reconfiguración no se detiene en el banquillo. Malagò también confirmó la llegada de Claudio Ranieri como director técnico, una figura que, según subrayó, no debe confundirse con otros cargos dentro del organigrama.

Para hacer hueco al veterano entrenador, la FIGC aprobó una modificación estatutaria que permite que otra persona pueda ejercer la presidencia de Club Italia. Un movimiento institucional significativo, pensado para dotar de más peso y respaldo la elección de Mancini.

Malagò fue claro: necesitaba a alguien con quien compartir y legitimar la apuesta por el nuevo seleccionador. Ese hombre será Ranieri, que, según reveló el presidente, firmó su compromiso minutos antes del anuncio.

Mancini en el banquillo. Ranieri en la dirección técnica. Maldini y Leonardo fuera del tablero. Una federación que se recompone sobre la marcha y una selección que vuelve a manos conocidas.

Ahora la pregunta ya no es quién se sienta en el banquillo, sino si este tándem tendrá tiempo y margen para reconstruir la credibilidad perdida en los despachos.

Roberto Mancini regresa a la selección de Italia